José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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sábado, 13 de febrero de 2016

I° Domingo de Cuaresma, 14 de febrero de 2016

I° Domingo de Cuaresma
¿EN QUIÉN CONFIAMOS?
“En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación”

Iº lectura: Dt 26,4-10: Salmo: 90; IIº lectura: Rom 10,8-13; Evangelio: Lc 4,1-13

Los dos primeros domingos de Cuaresma nos proponen en el Evangelio las tentaciones de Jesús y su Transfiguración, que se presentan en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y se colocan como tema de reflexión para una meditación que nos ayude a vivir de la mejor manera el tiempo favorable de la Cuaresma. La tentación que se presenta a Jesús, es motivo para sentirnos confortados, no satisfechos, y saber que Él viene en ayuda de quienes son tentados y sufren por ello, es decir, prácticamente todos...

EN LAS MANOS DE DIOS…

Nos indica el Evangelio que, después de estar lleno del Espíritu Santo, Jesús fue transportado en el desierto y allí fue tentado por el demonio. El episodio, contado en este año por el evangelista Lucas, entre otras cosas da importancia al tema de la tentación misma. Se muestra a Jesús verdadero hombre, en toda su humanidad y, por ende, en total conexión con nuestra condición humana.

En realidad, la posibilidad de ser tentados es indicio importante de la dignidad del hombre, creado por Dios libre, y por ello capaz de buscar su camino, su vocación, su dignidad, aún en medio de las dificultades. Tenemos, en el plano espiritual, nuestra existencia siempre en riesgo y ahí está el desafío que, como seguidores de Jesús, debemos afrontar con todas nuestra fuerzas.

Cada día debemos encomendarnos a Dios, revisar cómo estamos cumpliendo su voluntad, invocarlo en cada momento y colocar en Él, nuestra vida, nuestro ser, nuestra existencia en plenitud. Todos y cada uno de nosotros, quienes nos manifestamos cristianos, tenemos el deber de profundizar en la propia vocación y, por tanto, en la responsabilidad de hacer crecer en nosotros la luz que nos ayudará siempre a discernir mejor nuestra actitud ante las situaciones en que nos encontremos.

En este tiempo de Cuaresma hagamos propósitos reales, verdaderos y factibles. Que nuestra vida sea de Cristo y en Él, podamos confiar totalmente, ayudando a los demás con justicia, siendo discípulos y misioneros según el corazón misericordioso de Dios.

MARÍA NOS ACOMPAÑA EN LA CUARESMA

Coloquemos nuestra vida en manos de María, nuestra Madre, a fin de que ella sea quien interceda ante Dios por todos y cada uno de sus hijos, para poder seguir ejercitándonos espiritualmente y así ganar la batalla contra el mal, siendo portadores del mensaje de paz que, como discípulos y misioneros, todos estamos llamados a extender. Así sea.

“La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales.”
(Mensaje del Papa Francisco para la Cuaresma 2016)

 José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com


sábado, 6 de febrero de 2016

V° Domingo del Tiempo Ordinario, 7 de febrero de 2016

“LO SIGUIERON”… ¿Y NOSOTROS? 
“Entonces escuché la voz del Señor que decía: ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí? Contesté: Aquí estoy, mándame.”

Iº lectura: Is 6, 1-2a.3-8; Salmo: 137; IIº lectura: 1Cor 15, 1-11; Evangelio: Lc 5, 1-11

Jesús sube en la barca de Simón Pedro, entra en la vida y en la historia de este pescador. El maestro ya había estado en su casa para curar a su suegra, y ahora en la barca, en su realidad de pescador para cambiar su visión de la vida y de los hombres. La narración sugiere acciones que crean cambios en el corazón y en las relaciones entre personas.

Al inicio Jesús reconoce a Simón como el propietario de las barcas, como el jefe de ese grupo de pescadores y le pide alejarse un poco de la orilla. Allí, con esa autoridad y ternura que le caracteriza, ordena a Simón remar mar adentro y lanzar las redes…lo hizo, escuchó a Jesús y su palabra fue determinante para el cambio de vida.

“…POR TU PALABRA, ECHARÉ LAS REDES.”

Simón llama a Jesús: maestro, es decir, aquel que está derecho delante de otro, la verdadera posición del jefe y del maestro. Simón reconoce a Jesús como el que enseña y como el que manda; cede voluntariamente ante el mandato del maestro y su palabra: “echa las redes” a pesar de las dificultades encontradas por aquellos hombres, cuyo oficio era justamente ese y del cual eran grandes conocedores.

San Lucas subraya la acción obediente de Simón y de los otros pescadores, “y, puestos a la obra”, es decir, hicieron lo que Jesús les mandaba. La fe al inicio se manifiesta en una historia concreta, acogiendo la palabra que pide el abandono en Dios, más que en cualquier otra cosa. La dos barcas se llenaron casi hasta hundirse…la palabra de Jesús da como fruto la abundancia, la plenitud, el significado de la confianza total en Dios.

En este contexto Simón llama a Jesús Señor y Jesús llama a Simón piedra, en un primer momento un nombre que expresa la dureza y en un segundo momento el fundamento de la Iglesia. Nosotros estamos ante la palabra de Jesús, quien desea de nosotros que seamos fundamento, pilares, buenos hijos de Dios y no personas de dura cerviz, que viven en la testarudez y no dan espacio a su presencia en la vida de cada quien.

Si decimos SI, quiere decir que estamos entendiendo lo que debemos hacer. Si la actitud en cambio es de ambigüedad, es señal de que hay que luchar aún más por encontrar en Dios el verdadero rumbo que nos lleva al justo equilibrio y a vivir en sintonía con Él.

MARÍA, MAESTRA DE DISPONIBILIDAD PARA ESCUCHAR

En Nuestra Madre del cielo encontramos el ejemplo para ser libres y decididos a seguir a Jesús. Ella nos enseña que, aceptando la voluntad de Dios a ejemplo de su “fiat”, es posible dar testimonio de la sabiduría de Dios, predicando con el ejemplo, siguiendo el camino de la libertad con decisión firme, como discípulos y misioneros del Evangelio de la verdad. Así sea.
P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com



viernes, 29 de enero de 2016

IV° Domingo del Tiempo Ordinario, 31 de enero de 2016

PROFETAS DE DIOS, TESTIGOS DEL AMOR
“Ambicionen los carismas mejores…si no tengo amor de nada me sirve.”

I° lectura: Jer 1, 4-5.17-19; Salmo: 79; II° lectura: 1Cor 12, 31-13, 13; Evangelio: Lc 4, 21-30

La liturgia de hoy nos invita a volver a la sinagoga de Nazaret, dejarnos maravillar de las palabras de Jesús e interrogarnos sobre la reacción de los allí presentes.  Estamos al inicio del ministerio público de Jesús de Nazaret y San Lucas nos muestra cual será el camino que recorrerá. Rechazo, incomprensión, deseo de quitarlo del camino, es lo que acompañará también a Jesús hasta la muerte en cruz y hasta los últimos días de la historia de la humanidad.

EL AMOR: ANUNCIO PROFÉTICO

En ocasiones hablamos de Dios como si hubiese venido a hablar de sí nada más y como si nosotros no lo aceptáramos y no quisiéramos escucharlo. Las razones del rechazo se hacen evidentes: falta de entrega y compromiso, carencia de oración y de aceptación convincente del mensaje de Jesús. ¿Dónde está nuestra adhesión a Dios? ¿Dónde se encuentran radicadas las enseñanzas que desde siempre se nos han impartido? 

La Iglesia necesita profetas que, anunciando y denunciando, puedan estar en la posición clara de hacer ver la incomodidad que se siente ante la indiferencia que manifestamos ante las cosas de Dios. No estamos en la condición de alejar a Jesús de nuestra vida porque nos resulte incomodo lo que nos dice. Ser profeta es expresar el amor que viene de Dios, es entregarse totalmente al servicio en favor de los demás, teniendo en cuenta lo que dice la Beata Teresa de Calcuta: “ama hasta que te duela, si te duele es buena señal”. 

Es por ello que San Pablo nos recuerda que lo más grande es el amor, y si ello se viviera en plenitud, la palabra que Dios nos transmite se haría vida y no rechazaríamos a Jesús. El amor exige franqueza, honestidad, sinceridad, quedando por encima de todo la muestra de que ese amor es el camino que nos ayudará a ser verdaderos testigos -a veces incómodos- del mensaje de Jesús.

MARÍA, NOS GUÍA HACIA LA SALVACIÓN

La propuesta de Jesús para hoy es clara: anunciar la palabra de Dios, practicar lo que Él nos enseña y vivir en el amor que proviene solo de Él. En este itinerario de fe, María Santísima nos acompaña e indica el camino a seguir.  Ella, madre del amor y maestra de oración, nos enseña a orar, escuchar a Jesús y guardar en nuestro corazón sus palabras y enseñanzas para que seamos testigos del amor de Dios. Así sea.

“Permíteme señor que yo te predique sin hablar, pero si con mi presencia, con las fuerzas de mis acciones, para que se vislumbre evidente el amor que te profeso. Dios habla en el silencio del corazón.” 
Beata Teresa de Calcuta

José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com



viernes, 22 de enero de 2016

III° Domingo del Tiempo Ordinario, 24 de enero de 2016

“HOY” SE CUMPLE LA ESCRITURA
“El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista…”

I° lectura: Neh 8, 2-4a.5-6.8-10; Salmo: 18; II° lectura: 1Cor 12, 12-30; Evangelio: Lc 1, 1-4; 14-21

Con el texto del Evangelio de este domingo se inicia la actividad pública de Jesús. San Lucas coloca el inicio de Jesús en Nazaret, entre sus paisanos, donde había crecido. El Mesías proclama oficialmente el inicio del Reino.  

Si observamos con atención lo que Isaías anuncia y lo que Jesús proclama, nos damos cuenta que, aún no sabiendo la fecha en la cual podemos enmarcar este momento, podemos constatar que aquel “hoy” es también nuestro “hoy”. Ello sobrepasa todo el tiempo, es el tiempo de la Iglesia, es el tiempo, nuestro tiempo, donde se cumple la palabra de Dios.

“BUENA NOTICIA A LOS POBRES”…

El anuncio es concreto y preciso, es inmediato, casi que nos motiva a cultivar siempre más lo que es necesario para nuestra conversión cotidiana. El discurso de Jesús, en este caso, no es imparcial: se coloca de parte de los últimos, nunca de los que oprimen. Es la fuente de libertad, de vida, de verdad. Jesús ha venido para atraer a Dios a quienes estén lejos, a los hombres y mujeres sin esperanza para abrir las puertas de la libertad y de la paz. 

La mirada de Jesús se dirige hacia la persona, no hacia el pecado; su palabra es creación, conversión y unidad, haciendo vida la liberación de la que todos formamos parte. La buena noticia es que Dios coloca al hombre al centro, contra todo tipo de opresión interna y esto hace que el hecho de ser “un solo cuerpo” nos lleve a comprender la necesidad de vivir en unidad y en sinceridad. 

En la sinagoga de Nazaret la humanidad que se sublima, retoma su camino hacia el centro de la vida en Cristo, cuyo nombre es gozo, libertad y plenitud. Jesús se presenta como quien, a través de Dios, se solidariza con el pobre, y ya que en muchos momentos se rechaza esta solidaridad, la elección de Jesús es decidida y firme. Ojalá recordemos hoy y siempre la enseñanza del maestro y coloquemos por obra lo que Él nos transmite a través de su palabra.

MARÍA, EJEMPLO DE SERVICIO Y UNIDAD…

En el magníficat, nuestra Madre del cielo nos recuerda: “Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.” 

Ella nos da ejemplo de unidad, disponibilidad y paz. Sigamos sus pasos y dejémonos guiar de su amor para llegar a Jesús dispuestos a ser sus discípulos, uniéndonos a la misión de llevar el evangelio a todos y cada uno de nuestros hermanos sin exclusión. Así sea.

José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com



viernes, 15 de enero de 2016

II° Domingo del Tiempo Ordinario, 17 de enero de 2016

“HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”
“Hay diferentes dones, pero el Espíritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Señor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace en todo en todos, es el mismo. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común”. I Cor 12, 4

Iº lectura: Is 62, 1-5; Salmo: 95; IIº lectura: I Cor 12, 4-11; Evangelio: Jn 2, 1-11

La liturgia de la palabra de hoy, nos enseña el camino que debemos seguir. Hacer lo que nos dice Jesús es transmitir el mensaje de Dios. Arrepentirnos y convertirnos, son signos de que “en cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común” y por tanto, es nuestro deber seguir caminando en nombre de Dios, aquí y ahora, en cada instante y en cada lugar.

SOMOS UNO EN EL ESPÍRITU DE DIOS…

Jesús en el Evangelio nos ayuda a crear una frase que podemos utilizar sin mayores problemas: nos falta algo. Jesús, María y sus discípulos participan de una Boda y faltó el vino, algo material que era necesario para la fiesta. La Virgen se da cuenta y lo dice a Jesús. Él no se molesta por recibir la petición de María pues ve que ella confía en Él. Podemos decir que siempre que nos falta algo ahí está Jesús y a Él llegamos a través de María.

Cuando nos falta la capacidad de ser personas de misericordia y de paz, ahí está Jesús. Cuando buscamos la manera de dañar a los demás a causa del pecado, Jesús está allí para sanar las heridas y así dar el gusto que se necesita para vivir mejor. Cuando falta algo en la sociedad, en la Iglesia, en nuestra vida, ahí está Jesús pues en Él encontramos lo que nos falta, el gusto de la vida, el camino que debemos recorrer para llenar el vacío de tantas cosas de las que carecemos. Jesús convierte el agua en vino en unas tinajas que estaban vacías y de las cuales saca lo mejor. Somos esas tinajas vacías, que muchas veces nos quedamos sin participar en lo que Dios nos llama a vivir: amarnos los unos a los otros reconociendo los dones y carismas que tiene el prójimo y nosotros mismos.

El mensaje de Cristo implica, ante todo, una respuesta, ya que se nos invita a convertirnos, desear mejorar en todo y ser verdaderos seguidores del maestro del amor. En segundo lugar, la conversión que nos hace cambiar de vida, nos lleva a creer más en el Evangelio y a entender, en tercer lugar que somos los responsables de transmitir esa palabra. Es una buena noticia que tenemos en nuestras manos para extenderla con convicción, con fe y esperanza.

La vida cristiana está radicada en el amor a Dios y la fe que tenemos en Él. La situación actual que vivimos en Venezuela y en el mundo, nos ofrece la oportunidad de ser discípulos del Maestro del amor y de la reconciliación y, por ende, predicar en voz alta lo que desea el Señor de todos nosotros. ¿Será posible seguir los pasos de Cristo en medio de la necedad y la indiferencia que tantas veces se presenta? La conversión del agua en vino, es signo de nuestra conversión, para no perder nunca de vista el significado del mejor vino en nuestra vida.
  
Ser testigos de los dones del Espíritu, de los carismas que cada uno tiene y de la importancia del buen vino en medio de las dificultades. Es posible seguir a Jesucristo, haciendo lo que Él nos dice, siguiendo sus enseñanzas y sobre todo, confiando en la intercesión de María Santísima nuestra madre, quien está siempre atenta a las necesidades que todos tenemos…

MARÍA NOS LLAMA A SEGUIR A SU HIJO…

Acerquémonos a Jesús a través de María nuestra madre del cielo. Ella nos guía por sendas de paz y de bondad y nos llama a seguir a su hijo: “hagan lo que Él les diga”. Dispongámonos a seguir a Jesús, seamos sinceros con Dios y con nosotros mismos, dejemos el miedo y esforcémonos cada día por seguir el camino que nos lleva a la paz. Aunque muchos digan luchar por la paz y busquen otros fines, continuemos con nuestro ideal: en el nombre de Dios, como sus discípulos y sus testigos, nos unimos a Él, en espíritu y verdad, con adhesión total y sin exclusión alguna… 
José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

sábado, 9 de enero de 2016

El Bautismo del Señor, 10 de enero de 2016

DIOS SE COMPLACE EN SUS HIJOS
“Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y práctica la justicia, sea de la nación que sea.”

Iº lectura: Is 42, 1-4.6-7; Salmo: 28; IIº lectura: Hch 10, 34-38; Evangelio: Lc 3, 15-16.21-22

La Navidad ha sido el centro de las celebraciones en este último período. Hoy se arriba a esta fiesta -el Bautismo del Señor- con la esperanza de conjugar no solo ideas sino aspectos concretos que traen consigo la salvación en el nacimiento de Jesús. Así como en la liturgia de los días anteriores se nos ha presentado la luz que guía nuestra vida hacia Jesús, igualmente hoy los signos del agua y del espíritu son de vital importancia en la misión del Hijo de Dios. El canto del siervo de Yahvé nos muestra que Dios se complace en quien llama pues confía plenamente en él (primera lectura). Esto es garantía del anuncio de la Buena Nueva que así como se hizo en Belén, se hace sin distinción a todos y cada uno de nosotros, aceptándonos en el amor que viene solo de Dios (segunda lectura).

LLAMADOS A COMPARTIR LA MISIÓN

En el episodio del Bautismo de Jesús encontramos la llamada a ser discípulos misioneros y testigos del Evangelio ya que Dios mismo nos muestra la complacencia hacia Jesús. El agua que purifica, el espíritu que guía y la voz de Dios presente a cada momento en la vida del hombre, son signos de la misión que debemos cumplir: anunciar la Palabra de Dios, sin temor y convencidos que Él se complace en la extensión de su reino y en la propagación del mensaje de salvación.

El Bautismo de Jesús nos muestra la siempre novedosa acción de Dios en el corazón del hombre, es la acción de quien ama y de quien encuentra en su hijo el gozo y la alegría de poder mostrar al mundo su complacencia. Este día es un momento para reflexionar sobre puntos esenciales de la propia vida: nuestra relación con Jesús, la cercanía con Dios, la alegría que nos produce sabernos sus hijos. Es un día para hacer presente nuestro bautismo y de este modo el amor de Dios en nosotros. Compartamos esta misión y seamos portavoces del amor de Padre que se complace viendo a su hijo invitándonos a escucharlo y seguirlo. No perdamos esta oportunidad.

MARÍA, FIEL DISCÍPULA DE DIOS

Ella es fiel discípula de quien nos ama y es testigo de esa complacencia en la que se nos muestra el camino para llegar a Dios. Sigamos su ejemplo y seamos misioneros propagadores del mensaje de vida que, en espíritu y verdad, todos estamos convocados a extender a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a fin de llegar a la justicia y a la paz que todos y cada uno de nosotros necesitamos y anhelamos. Así sea.

“Nosotros, con el Bautismo, somos sumergidos en aquella fuente inagotable de vida que es la muerte de Jesús, el más grande acto de amor de toda la historia; y gracias a este amor, podemos vivir una vida nueva, no más a la merced del mal, del pecado y de la muerte, sino en la comunión con Dios y con los hermanos”. S. S. Francisco, 8 de enero de 2014, catequesis sobre los Sacramentos.

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com 

viernes, 1 de enero de 2016

Epifanía del Señor, 3 de enero de 2016

¿DÓNDE ESTÁ JESÚS?
“¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Mira: las tinieblas cubren la tierra, la oscuridad los pueblos, pero sobre ti amanecerá el Señor, su gloria aparecerá sobre ti; y caminarán los pueblos a tu luz…”

La liturgia de la palabra de este día, nos encamina en el misterio del Mesías, el hijo de Dios en toda su grandeza y particularmente centrado en el anuncio de la muerte y la resurrección. El episodio de los magos, en contraposición de la actitud de Herodes, se centra en la pregunta: “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?”.

Ambas partes se proponen encontrar al Hijo de Dios, pero con intenciones opuestas. Los magos porque desean ofrecer sus dones a la realeza divina, los otros porque temen ser usurpados en el poder. Los magos son modelo de obediencia perfecta a Dios quien les guía con su luz.

Él les ha hablado al corazón a través de la luz de una estrella que les ha acompañado a lo largo de su viaje. Al acercarse y encontrarlo sienten una gran alegría, así la como encontraremos tiempo después en los apóstoles por la resurrección de Jesús. Es el gozo que premia la fe y la obediencia de los magos y de tantos que, como ellos, confían en la luz que proporciona el amor y la paz que viene de Dios.

También hoy se tiene miedo de Jesús, de su realeza, de su presencia en medio del mundo ya que es símbolo de seguridad y confianza, fortaleza en las dificultades, vida en medio del desierto que se presenta cada vez que olvidamos a aquellos que necesitan nuestro apoyo y ayuda. Buscar a Jesús, es tomar el camino justo, la luz que guía nuestras vidas, el compromiso que debemos asumir como sinceros seguidores de esa luz que Dios nos coloca, para encontrar con determinación a Jesús en cada uno de nosotros.

El episodio de los magos se concluye con una anotación práctica: ellos son advertidos que no regresen donde Herodes sino que regresen por otra parte. Dios cuida al niño Jesús, a los magos, a todos y nos da los medios para enfrentar las vicisitudes que se nos presenten con el fin de salir victoriosos y seguir caminando por itinerarios que nos lleven a la conversión y a la misericordia, a un cambio profundo que solo quien encuentra a Cristo puede experimentar.

CON MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DE DIOS, CAMINAMOS EN LA ESPERANZA…

María Santísima, madre de Dios y madre nuestra nos acompaña en este itinerario de esperanza. En este nuevo año que comienza, junto a los proyectos que la Iglesia diocesana nos presenta y en los cuales debemos participar plenamente, sin dudas y con confianza total en aquel que nos da su fuerza y su amor, debemos tener en cuenta la oración que cada día debemos elevar a Dios por la Iglesia, el Santo Padre, los obispos, nuestro obispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas y todo el pueblo santo de Dios. Que Él nos bendiga a todos, a cada una de las familias y a cada corazón, que este año sea de esperanza plena en Dios que nos guía y en María que nos cubre con su manto de amor maternal. Así sea.

José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com


sábado, 26 de diciembre de 2015

La Sagrada Familia, Domingo 27 de diciembre de 2015

¡GRACIAS A DIOS POR LA FAMILIA!

“Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea su uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellévense mutuamente y perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor les ha perdonado: hagan ustedes lo mismo.” (Col 3, 12)

I° lectura: Eclo 3, 2-6. 12-14; Salmo: 127; II° lectura: Col 3,12-21; Evangelio: Lc 2, 41-52

Este domingo es la continuación del itinerario que todo cristiano debe cultivar y construir: la vida en familia como don de Dios pidiendo para ella y para el mundo la luz de Dios y la paz. Las lecturas de este día nos preparan para comprender no sólo lo que es una familia, sino lo que en la vida cotidiana debemos hacer: honrar los padres, sobrellevarse mutuamente, perdonarse, ser luz y fomentar la unidad…

UN MENSAJE DE PAZ PARA LA FAMILIA Y EL MUNDO

La vida de todos y cada uno de nosotros debe ser testimonio de paz, de unidad, de armonía. Ello se logra si vivimos en el respeto, con educación, ayudando a quien lo necesita y fortaleciendo nuestra fe. En medio del desinterés de muchos, tenemos el amor de Jesús que nos hace parte de su familia con un amor total, aún en medio de las dificultades que se puedan presentar.

La paz es el signo que acompaña la existencia de tantas almas necesitadas de Dios; tantos hombres y mujeres sedientos de su amor, deseosos de tranquilidad y de armonía; tantos niños que más que un juguete necesitan cariño y ternura; tantos jóvenes que más allá de vicios cargados de curiosidad, necesitan una mano amiga, que les acompañe a ser auténticos portadores de esperanza.

La paz es signo de amor en la familia de la humanidad cuando cada hombre y cada mujer asumen sus propios retos y sus propias responsabilidades; cuando quienes gobiernan los pueblos del mundo se adhieren a vivir en unidad y trabajar por ella; cuando quienes la predicamos, trabajamos y luchamos por ella, teniéndola en alto como el gran valioso tesoro que es.

En este día se nos invita a valorar lo que tenemos: nuestros padres, hermanos, amigos. Se nos pide ser testigos en espíritu y verdad del amor de Dios, reflejado concretamente en el rostro de tantos hermanos y hermanas nuestros, que mirando al cielo claman a Dios para así poder mirar a la tierra y encontrar quien les ayude. No dejemos que este fin de año sea uno más de tantos en los cuales el protagonismo lo tienen las cosas materiales, seamos portavoces del protagonismo que Jesús niño posee, no por deseos de poder sino con el poder de amar y compartir con los corazones y las alamas sedientas de paz y hermandad.

CON LA SAGRADA FAMILIA…

No dejemos apagar la llama que la Navidad encendió en nuestros corazones; seamos esa luz que camina hacia los sitios más recónditos dónde necesiten de ella. Llevémosla junto a Jesús, José y María, a todas las familias, a todos los hogares, a nuestro hogar, y si a alguno de ellos no podemos llegar, dejemos que se extienda gracias a los sentimientos de unidad, de fe y de hermandad que existen en nuestras comunidades, cultivando aún más el deseo de evangelizar en espíritu y verdad sin excluir a nadie, siendo testigos de la verdad y la justicia.

Jesús, María y José  en ustedes contemplamos el esplendor del verdadero amor, a ustedes, confiados, nos dirigimos. Santa Familia de Nazaret, haz también de nuestras familias lugar de comunión y cenáculo de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas. Santa Familia de Nazaret, que nunca más haya en las familias episodios de violencia, de cerrazón y división; que quien haya sido herido o escandalizado sea pronto consolado y curado. (S. S. Francisco, 25 de marzo de 2015)

Para todos nuestros lectores el más sincero deseo de paz. Que de ella se desprendan los más hermosos sentimientos para todos sin distinción de raza o credo o condición social. Luchemos para que nadie impida la entrada de la acción misericordiosa y plena del amor de Dios en nuestros corazones. Dios les bendiga. Así sea.

José Lucio León Duque
josélucio70@gmail.com


IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...