José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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miércoles, 13 de marzo de 2013

S. S.Francisco I, el papa cercano y espiritual



FRANCISCUS
13 marzo 2013
 
Annuntio vobis gaudium magnum; habemus Papam:
Eminentissimum ac Reverendissimum Dominum,
Dominum Georgium Marium
Sanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem Bergoglio
qui sibi nomen imposuit Franciscum


Fratelli e sorelle, buonasera!
Voi sapete che il dovere del Conclave era di dare un Vescovo a Roma. Sembra che i miei fratelli Cardinali siano andati a prenderlo quasi alla fine del mondo … ma siamo qui … Vi ringrazio dell’accoglienza. La comunità diocesana di Roma ha il suo Vescovo: grazie! E prima di tutto, vorrei fare una preghiera per il nostro Vescovo emerito, Benedetto XVI. Preghiamo tutti insieme per lui, perché il Signore lo benedica e la Madonna lo custodisca.

[Recita del Padre Nostro, dell’Ave Maria e del Gloria al Padre]

E adesso, incominciamo questo cammino: Vescovo e popolo. Questo cammino della Chiesa di Roma, che è quella che presiede nella carità tutte le Chiese. Un cammino di fratellanza, di amore, di fiducia tra noi. Preghiamo sempre per noi: l’uno per l’altro. Preghiamo per tutto il mondo, perché ci sia una grande fratellanza. Vi auguro che questo cammino di Chiesa, che oggi incominciamo e nel quale mi aiuterà il mio Cardinale Vicario, qui presente, sia fruttuoso per l’evangelizzazione di questa città tanto bella!
E adesso vorrei dare la Benedizione, ma prima – prima, vi chiedo un favore: prima che il vescovo benedica il popolo, vi chiedo che voi preghiate il Signore perché mi benedica: la preghiera del popolo, chiedendo la Benedizione per il suo Vescovo. Facciamo in silenzio questa preghiera di voi su di me.

[…]

Adesso darò la Benedizione a voi e a tutto il mondo, a tutti gli uomini e le donne di buona volontà.

[Benedizione]
Fratelli e sorelle, vi lascio. Grazie tante dell’accoglienza. Pregate per me e a presto! Ci vediamo presto: domani voglio andare a pregare la Madonna, perché custodisca tutta Roma. Buona notte e buon riposo!

Tomado de: http://www.vatican.va/holy_father/francesco/elezione/index_it.htm 

Cuánta emoción al salir el humo blanco de la Capilla Sixtina...un día después de haber entrado a ella los Cardenales, el Espíritu Santo ilumina, inspira, da la luz necesaria...el escogido es un Cardenal de Argentina, Jorge Mario su nombre, desde hoy, Francisco I.

La Iglesia en general, en cada parte del mundo se hace eco de la noticia: HABEMUS PAPAM...todos nos detuvimos por instantes, en suspenso, en lágrimas y regocijo ante la presencia de la acción del Espíritu Santo: tenemos papa. 

Un saludo fraterno fue el inicio de su pontificado, una invitación a las oraciones principales: Padre Nuestro, Ave María y Gloria; un "favor" pedido a la humanidad: rezar por él e inclinándose para recibir esa hermosa y sincera bendición y oración que todos hicimos.

Hermandad, oración, espiritualidad, sencillez...caracterísitcas fundamentales del cristiano, y en este caso de un cristiano que nos recuerda que es necesario serlo para, en este caso, recibir como un don el servicio más importante que la Iglesia puede dar a alguien: ser papa.

Gracias Francisco I, Su Santidad, el Siervo de los Siervos de Dios, Vicario de Cristo en la tierra. 
Gracias Francisco I por recordarnos, apenas llegando lo mismo que tu predecesor nos enseñó: LA ORACIÓN... 
Gracias Francisco I por decirle y recordarle al mundo, a todos nosotros, que es necesario y deber nuestro orar por la vocaciones sacerdotales y religiosas...
Gracias Francisco I por mirar más allá de lo que tenías al frente: mirar el horizonte de la Evangelización y hacernos pensar en que es imposible olvidar el compromiso justamente de EVANGELIZAR...
Gracias Francisco I por aceptar...Dios sabía y sabe lo que hacía y lo que hace...Dios conduce por caminos de esperanza nuestra Iglesia y nuestra oración es la de tus hijos que desde todas partes del mundo te felicitamos, oramos por ti y confiamos en tu servicio de pastor que abre sus brazos para acoger a todos sin exclusión.

La Virgen María, ante quien te encomiendas te guie, te ilumine, te proteja y te tome de la mano, como buena Madre que es a un hijo predilecto como lo eres tu. Así sea...

jueves, 7 de marzo de 2013

IV Domingo de Cuaresma, 10 de marzo de 2013



La Caricia de Dios
"Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado."

Iº lectura: Jos 5, 9a.10-12; Salmo: Salmo 33; IIº lectura: 2Cor 5, 17-21; Evangelio: Lc 15- 1-3.11-32

El episodio del Evangelio de hoy, es conocido como la parábola del hijo pródigo. Podría ser llamada: la parábola del padre misericordioso, un padre lleno de misericordia hacia ese hijo, quien no tuvo la prudencia en cómo pedirle a su padre lo que le correspondía como herencia. Es prácticamente decirle al padre: “no existes para mí, dame lo mío”. El padre, aún no estando en la obligación de darle en vida su herencia, se la da. 

El hijo se va, piensa solo en él, en más nada. Se rodea de soberbia y se marcha a malgastar lo que su padre le dio. La necesidad, la escasez, la falta de cuidado en no malgastar lo que tenía lo llevó a reflexionar, a pensar de nuevo en ese padre que rechazó pero que, en el fondo, sabía muy bien quién era.

Un amor sin límite…
Llama la atención la actitud del padre. Una actitud de misericordia sin límite. No se puede decir que el hijo regresara justamente por el amor hacia su padre o por el arrepentimiento de la falta cometida, o por la nostalgia de la casa…él sabía que ese padre que, aún sufriendo le dejó ir, está allí para recibirle con los brazos abiertos llenos de amor y misericordia. 

Jesús nos enseña con este episodio: ante todo el hecho de que muchas veces nos dejamos llevar por los impulsos caprichosos y soberbios y no miramos más allá de lo que nos ofrece la vida misma; en segundo lugar: nos enseña con la actitud del hijo menor que debemos cuidar lo que se nos da, porque en la mayoría de los casos, se nos da la oportunidad de ser guardianes del amor que viene de Dios; en tercer lugar, con la actitud del padre se nos indica el camino que debemos recorrer: ser promotores de paz, comprensión y misericordia y por último, con la actitud del hermano mayor, darnos cuenta que, en muchas ocasiones, nos dirigimos a los demás con la frase “ese hijo tuyo”, no siendo conscientes que, ante la mirada de Dios, todos y cada uno de nosotros, sin exclusión, recibimos su caricia de amor, con misericordia sin límite. 

Aprendamos de esta parábola a ser misericordiosos y a no pretender de los demás lo que de nosotros no nace, recordemos: “Dichosos los misericordiosos, porque obtendrán misericordia”.

María, ejemplo de amor y misericordia
La vida de Nuestra Madre del cielo es ejemplo para nosotros. Ella, quien junto a Jesús nos enseña a vivir, nos da las pautas para verificar y practicar en esta cuaresma los propósitos que nos hayamos trazado. 

Uno de ellos es seguir el itinerario que Jesús nos propone: la oración, el ayuno y la limosna, escuchando sus palabras y actuando, en espíritu y verdad, como verdaderos discípulos suyos que se unen a Él. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 28 de febrero de 2013

IIIº Domingo de Cuaresma, 3 de marzo de 2013

Dios nos habla, 
¡Él es…! 

“Esto dirás a los israelitas: Yahvé, Dios de sus padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a ustedes: Este es mi nombre para siempre; así me llamarán de generación en generación”.


Iº lectura: Ex 3,1-8ª.13-15; Salmo: 102; IIº lectura:
 1Cor 10,1-6.10-12; Evangelio: Lc 13,1-9

El itinerario cuaresmal nos invita a discernir cada instante de nuestra vida, como un encuentro particular y especial con Jesús, el cual nos motiva nuevamente a ir más allá de nuestro pensamiento y encontrar en Él la vía que, como discípulos y misioneros, nos anima a seguir adelante. 

Las lecturas en este domingo nos hacen reflexionar sobre la presencia de Dios en nuestro camino. Así como Moisés, también nosotros estamos llamados a confiar en la palabra del Señor, quien nos guía siempre y nos habla, como a Él. Bendecir a Dios y no olvidar sus beneficios, es un deber de todos y cada uno de nosotros; por ello podemos entender mejor que la seguridad la tenemos solo en Dios: “el que se cree seguro, ¡cuidado, no caiga!”.

Dios es misericordia…
La palabra que se nos presenta en este día es la clara demostración de la paciencia de Dios para con nosotros. La parábola de la higuera, nos recuerda en cierto sentido, la parábola del hijo pródigo. Nos enseña algunos puntos fundamentales de reflexión. 

En primer lugar, hablar de paciencia es hablar de misericordia y bondad. Es un tema de reflexión que cae muy bien en este tiempo de Cuaresma y que nos sumerge en el misterio de la actitud de Dios para con el hombre. 

En segundo lugar, podemos ver que el amor de Dios es eterno, desde siempre y para siempre, el amor de Dios se conserva en nuestras vidas y se manifiesta en cada uno de nosotros. 

En tercer lugar se nos invita a reconocer la confianza de Dios para con sus hijos. Estamos seguros si fijamos nuestra mirada en Dios; estamos seguros, si oramos y nos unimos a Él. Esto nos da confianza y nos ayudará en la misión a la que todos estamos llamados a extender, pues con paciencia y constancia, tendremos la oportunidad de ver los frutos de lo que la predicación del Evangelio y es testimonio de él, podemos dar… 

¡Qué grandeza y misericordia la de nuestro buen Dios! Es algo que nos enseña, que nos transmite, que nos dona: su presencia es fundamental en nuestros corazones, en nuestras almas, en todo nuestro ser.

María, madre de quien nos habla siempre
Nuestra Madre del cielo, María Santísima, nos da ejemplo de cómo seguir los pasos de Jesús. El testimonio de vida cristiana, al que todos estamos llamados a participar, nos encamina a vivir como discípulos y misioneros y el deseo de llevar el mensaje de Jesús a todos. Así sea.

Gracias Benedicto XVI por tu ejemplo de valentía, por tu amor a la Iglesia y por enseñarnos que unirnos a Cristo en la oración nos lleva a la Santidad.

P. José Lucio León Duque

miércoles, 20 de febrero de 2013

II° Domingo de Cuaresma, 24 de febrero de 2013

“¡Qué bien se está aquí!”
“El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?

Iº lectura: Gen 15,5-12.17-18; Salmo: 26; IIº lectura: Fil 3,17-4,1; Evangelio: Lc 9, 28-36

El segundo domingo de cuaresma se llena de luz y se refleja en el corazón del hombre cuando resplandece la esperanza en aquellos que se sienten abatidos por el pecado y la falta de amor hacia el prójimo. Es necesario bendecir, donar los sentimientos buenos que el Señor gratuitamente nos da, seguir el ejemplo de Dios que en la persona del padre de la fe, Abrahán, demuestra el amor tan grande que nos tiene. Su palabra es sincera, leal, justa y recta, eso es un llamado al cual todos debemos dirigir nuestra mirada. La vida del cristiano se refleja en las palabras de San Pablo quien nos invita a tomar parte en el trabajo del evangelio, pues manteniéndonos en el Señor obtendremos la gracia de su salvación.

Con Jesús estamos bien…
Una de las páginas más hermosas del evangelio es esta: la Transfiguración de Jesús en presencia de Pedro, Santiago y Juan. Sin duda, muchas veces hemos sido testigos de la Palabra de Dios en cuanto somos parte de la Iglesia, pero aún así no ha sido suficiente para poder decir con Pedro: “qué bien se está aquí” (Lc 9,33). 

La expresión del apóstol es la de quien, viendo a Jesús en la plenitud de su presencia y compañía, no tiene necesidad de más nada. Los discípulos que ven a Jesús transfigurado se dan cuenta que esa luz que irradia el maestro está por encima de todos los problemas y vicisitudes de la vida, ellos no lo piensan dos veces, saben perfectamente que en Dios y con Él se está bien. Después de esa manifestación vuelve la vida cotidiana, lo que debemos experimentar y peregrinar para lograr estar en Dios y saber que, en medio de las dificultades, podemos estar con Él y cumplir su voluntad para ayudar a quien lo necesite, incluidos nosotros mismos. 

Estar bien con Jesús nos hace reflexionar de manera concreta sobre la capacidad que tenemos de apreciar y maravillarnos de su presencia. No es algo mágico, no confundamos las expresiones. Es algo completamente real y concreto, verdadero y preciso, un toque de fe en nuestra vida para hacerla crecer en medio del ambiente donde nos desenvolvamos. 

La vida en Cristo implica también reconocerlo como parte fundamental de ella en nuestros corazones; si la vivimos, podremos repetir sin cansarnos: ¡estamos bien con Jesús!, no nos falta nada, no nos importa tanta superficialidad ni ambigüedades pues Jesús nos da la fuerza necesaria para caminar en su nombre y llevar la esperanza a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

María, testigo de la luz y del amor de Dios
El hombre y la mujer de hoy necesitan poder decir que Jesús es la felicidad que da vida, esperanza y paz. Esa es parte fundamental de la evangelización: vivir en Dios y de allí llevar el evangelio a todas las personas que lo necesitan. 

María Santísima nuestra madre, nos enseña a caminar en Dios, confiar en Él y donarnos totalmente para descubrir a cada momento la transfiguración que realiza todos los días en nuestros corazones. Seamos testigos, portadores de paz y, como discípulos y misioneros, dispongámonos a servir al Señor llevando su mensaje de amor y esperanza, con obras concretas, en este tiempo de cuaresma. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 15 de febrero de 2013

I° Domingo de Cuaresma, 17 de febrero de 2013



I° Domingo de Cuaresma
¿En quién confiamos?
“En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación”

Iº lectura: Dt 26,4-10: Salmo: 90; IIº lectura: Rom 10,8-13; Evangelio: Lc 4,1-13

Los dos primeros domingos de Cuaresma nos proponen en el Evangelio las tentaciones de Jesús y su Transfiguración, que se presentan en los tres evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) y se colocan como tema de reflexión para una meditación que nos ayude a vivir de la mejor manera el tiempo favorable de la Cuaresma. La tentación que se presenta a Jesús, es motivo para sentirnos confortados, no satisfechos, y saber que Él viene en ayuda de quienes son tentados y sufren por ello, es decir, prácticamente todos...

En las manos de Dios…
Nos indica el Evangelio que, después de estar lleno del Espíritu Santo, Jesús fue transportado en el desierto y allí fue tentado por el demonio. El episodio, contado en este año por el evangelista Lucas, entre otras cosas da importancia al tema de la tentación misma. Se muestra a Jesús verdadero hombre, en toda su humanidad y, por ende, en total conexión con nuestra condición humana.

En realidad, la posibilidad de ser tentados es indicio importante de la dignidad del hombre, creado por Dios libre, y por ello capaz de buscar su camino, su vocación, su dignidad, aún en medio de las dificultades. Tenemos, en el plano espiritual, nuestra existencia siempre en riesgo y ahí está el desafío que, como seguidores de Jesús, debemos afrontar con todas nuestra fuerzas.

Cada día debemos encomendarnos a Dios, revisar cómo estamos cumpliendo su voluntad, invocarlo en cada momento y colocar en Él, nuestra vida, nuestro ser, nuestra existencia en plenitud. Todos y cada uno de nosotros, quienes nos manifestamos cristianos, tenemos el deber de profundizar en la propia vocación y, por tanto, en la responsabilidad de hacer crecer en nosotros la luz que nos ayudará siempre a discernir mejor nuestra actitud ante las situaciones en que nos encontremos.

En este tiempo de Cuaresma hagamos propósitos reales, verdaderos y factibles. Que nuestra vida sea de Cristo y en Él, podamos confiar totalmente, ayudando a los demás con justicia, siendo discípulos y misioneros según el corazón misericordioso de Dios.

María nos acompaña en la Cuaresma
Coloquemos nuestra vida en manos de María, nuestra Madre, a fin de que ella sea quien interceda ante Dios por todos y cada uno de sus hijos, para poder seguir ejercitándonos espiritualmente y así ganar la batalla contra el mal, siendo portadores del mensaje de paz que, como discípulos y misioneros, todos estamos llamados a extender. Así sea.

“…todo parte del amor y tiende al amor. Conocemos el amor gratuito de Dios mediante el anuncio del Evangelio. Si lo acogemos con fe, recibimos el primer contacto
-indispensable- con lo divino, capaz de hacernos «enamorar del Amor», para después vivir y crecer en este Amor y comunicarlo con alegría a los demás.”
(Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la Cuaresma 2013)

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

lunes, 11 de febrero de 2013

BENEDICTO XVI, EL PAPA VALIENTE. 11 de febrero de 2013

GRACIAS BENEDICTO XVI, EL PAPA VALIENTE: 

"Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela que el Señor sepa trabajar con instrumentos insuficientes y me entrego a vuestras oraciones. En la alegría del Señor y con su ayuda permanente, trabajaremos y con María, su madre, que está de nuestra parte".

Un GRACIAS de corazón al PAPA VALIENTE, al simple servidor de la viña del Señor...no hay motivo para sentir tristeza sino un gran gozo en el Señor por habernos concedido vivir en el siglo de Benedicto XVI. Gracias a Dios por darnos pastores según el corazón de Cristo. Gracias por Benedicto XVI, el hombre de la Palabra, de la decisión justa, de la sabiduría y la honestidad. Un gran papa, un gran sacerdote, un hombre de Dios. Gracias Benedicto XVI por sus enseñanzas que, desde siempre, han sido baluarte y pilar para la Iglesia y para quienes somos cristianos, católicos.

GRAZIE BENEDETTO XVI, IL PAPA CORAGGIOSO, l'umile servo della vigna del Signore. Non c'è spazio per la tristezza se non per la gioia di averci permesso vivere nel secolo di Benedetto XVI. Grazie a Dio per l'uomo della Parola, della giusta decisione e la onestà. Un grande papa, un grande sacerdote, un uomo di Dio. Grazie Benedetto XVI per i suoi insegnamenti che da sempre sono stati i fondamenti della Chiesa e di tutti i cristiani catolici. 

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com  

sábado, 9 de febrero de 2013

Vº Domingo del Tiempo Ordinario, 10 de febrero de 2013

“LO SIGUIERON”… ¿Y NOSOTROS?
“Entonces escuché la voz del Señor que decía: ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí? Contesté: Aquí estoy, mándame.”

Iº lectura: Is 6, 1-2a.3-8; Salmo: 137; IIº lectura: 1Cor 15, 1-11; Evangelio: Lc 5, 1-11

Jesús sube en la barca de Simón Pedro, entra en la vida y en la historia de este pescador. El maestro ya había estado en su casa para curar a su suegra, y ahora en la barca, en su realidad de pescador para cambiar su visión de la vida y de los hombres. La narración sugiere acciones que crean cambios en el corazón y en las relaciones entre personas.

Al inicio Jesús reconoce a Simón como el propietario de las barcas, como el jefe de ese grupo de pescadores y le pide alejarse un poco de la orilla. Allí, con esa autoridad y ternura que le caracteriza, ordena a Simón remar mar adentro y lanzar las redes…lo hizo, escuchó a Jesús y su palabra fue determinante para el cambio de vida.

“…POR TU PALABRA, ECHARÉ LAS REDES.”
Simón llama a Jesús: maestro, es decir, aquel que está derecho delante de otro, la verdadera posición del jefe y del maestro. Simón reconoce a Jesús como el que enseña y como el que manda; cede voluntariamente ante el mandato del maestro y su palabra: “echa las redes” a pesar de las dificultades encontradas por aquellos hombres, cuyo oficio era justamente ese y del cual eran grandes conocedores.

San Lucas subraya la acción obediente de Simón y de los otros pescadores, “y, puestos a la obra”, es decir, hicieron lo que Jesús les mandaba. La fe al inicio se manifiesta en una historia concreta, acogiendo la palabra que pide el abandono en Dios, más que en cualquier otra cosa. La dos barcas se llenaron casi hasta hundirse…la palabra de Jesús da como fruto la abundancia, la plenitud, el significado de la confianza total en Dios.

En este contexto Simón llama a Jesús Señor y Jesús llama a Simón piedra, en un primer momento un nombre que expresa la dureza y en un segundo momento el fundamento de la Iglesia. Nosotros estamos ante la palabra de Jesús, quien desea de nosotros que seamos fundamento, pilares, buenos hijos de Dios y no personas de dura cerviz, que viven en la testarudez y no dan espacio a su presencia en la vida de cada quien.

Si decimos SI, quiere decir que estamos entendiendo lo que debemos hacer. Si la actitud en cambio es de ambigüedad, es señal de que hay que luchar aún más por encontrar en Dios el verdadero rumbo que nos lleva al justo equilibrio y a vivir en sintonía con Él.

MARÍA, MAESTRA DE DISPONIBILIDAD PARA ESCUCHAR
En Nuestra Madre del cielo encontramos el ejemplo para ser libres y decididos a seguir a Jesús. Ella nos enseña que, aceptando la voluntad de Dios a ejemplo de su “fiat”, es posible dar testimonio de la sabiduría de Dios, predicando con el ejemplo, siguiendo el camino de la libertad con decisión firme, como discípulos y misioneros del Evangelio de la verdad. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...