José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
En Sintonía con Jesús Radio

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martes, 2 de diciembre de 2008

JORNADAS DE EVANGELIZACIÓN

En vista de la unión que debemos tener como Iglesia, haciéndonos eco del plan trienal de la Diócesis de San Cristóbal y cumpliendo nuestro compromiso de discípulos, invitamos a todos a participar y a orar por la Evangelización que estamos haciendo en nuestra comunidad parroquial. Les invitamos a todos a ser portavoces del Evangelio de la verdad, el mensaje de Jesús...


Sábado 6 y Domingo 7 de diciembre de 2008
JORNADAS DE EVANGELIZACIÓN

VISITA CASA A CASA

Domingo 7 de diciembre de 2008 a partir de la 1.00 de la tarde en el Templo…CHARLAS DE FORMACIÓN Y
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Contamos con tu oración y tu presencia...
Únete a nosotros en la Nueva Evangelización...

viernes, 28 de noviembre de 2008

Iº Domingo de Adviento, 30 de noviembre de 2008

Hay que despertar...
“Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes lo digo a todos: ¡Velen!”

Iº lectura: Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7; Salmo: 79; IIº lectura: I Cor 1,3-9; Evangelio: Mc 13,33-37

Una vez más las puertas de la esperanza reflejadas en el Adviento, se abren a todos los hombres y mujeres que desean formar parte de este itinerario que lleva a comprender una vez más que estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad. Somos obra salida de la mano de Dios, obra que pide el amor del padre amoroso y en el cual confiamos plenamente a pesar de nuestras debilidades. En el camino de la fe, el Señor no nos deja ni abandona. Él nos acompaña y nos enriquece en todo, “en el hablar y el saber” y no nos falta nada porque Dios nos da la gracia y los dones que necesitamos para dar testimonio de vida ante el mundo y en medio de él.

Vigilar es la tarea...
Al inicio del tiempo de Adviento se nos pide estar vigilantes, despiertos y disponibles para recibir la gracia de Dios. No debemos dar espacio para que el enemigo se siga apoderando de nuestras vidas, sino debemos orar constantemente para dar testimonio del Evangelio que nos transmite Jesús. En la actualidad muchas veces nos dormimos, no permanecemos vigilantes sino dejamos que la apatía, la pereza y la duda invadan el corazón. Cada vez que nos olvidamos de trabajar y servir por el Reino de Dios, estamos alejando la posibilidad de caminar en Cristo y en lo que transmite su mensaje. Estar despiertos es tener fe, es vivir esa fe desde el amor de Cristo para transmitir con las palabras y las obras ese amor a los demás. El Santo Padre Benedicto XVI en la catequesis del miércoles 26 de noviembre de 2008 nos dice: “La fe, si es verdadera, es real, se convierte en amor, en caridad, se expresa en la caridad. Una fe sin caridad, sin este fruto, no sería verdadera fe. Sería fe muerta.” Esto demuestra la vía que debemos seguir, un camino de vida, de esperanza, de alegría en medio de las vicisitudes que se puedan presentar. Hagamos el propósito de ser luz en medio del pueblo, de recibir la salvación de la misma cruz, viviendo como hermanos de verdad, dejando de lado divisiones, rencores y todo aquello que nos pueda desunir.

La madre de la luz
María Santísima nos anima y nos ayuda a vivir en esperanza y alegría; ella es ejemplo de fortaleza y sencillez para afrontar la vida como se debe y estar vigilantes a cada momento. Que nadie sienta en su vida que falta el amor de Dios, ya que todos estamos llamados a ser testigos del evangelio viviendo en espíritu y verdad, la unión y el amor que todos los pueblos debemos llevar como única bandera y así obtener la salvación. Esto nos lleva a decir con convicción: unámonos en nombre de Dios para llevar a todos los lugares y a todas las personas el anuncio del mensaje de Jesucristo, unámonos a la Iglesia diocesana en la Nueva Evangelización… oremos, unámonos y vivamos el Evangelio. Así sea.

In questa PRIMA DOMENICA DI ADVENTO, è neccessario rivolgere lo sguardo a colui che ci chiama e ci fa diventare suoi figli. In mezzo al mondo, pieno di sofferenze, di dolore ma anche con la speranza di poter cambiare, siamo tutti chiamati a svegliarci, ad essere luce in mezzo al buio, ad essere veri discepoli del maestro che ci da la vita. Caro fratello, cara sorella, non nascondiamo mai i doni che Dio ci da, anzi, è ora, è un’ora favorevole, di cominciare a evangelizzare e portare a tutti il messagio di vita che è il Vangelo della veritá, della pace, dell’amore…Così sia.

P. José Lucio

martes, 25 de noviembre de 2008

Preparándonos para el Adviento

La Corona de Adviento
La esperanza está en Jesús…

Con la confianza colocada en Jesús, quien vino, viene y vendrá en cada uno de nuestros corazones, extiendo de corazón un mensaje de fe y esperanza a todos aquellos que necesitan o necesitamos del amor de Dios. Una de las tradiciones más hermosas que tenemos es la realización de la Corona de Adviento, como signo, entre otras cosas, de la espera que nos da el amor a Jesús que viene. Veamos una explicación al respecto, tomada de http://www.corazones.org/.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hastallegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
Origen: La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.
Nueva realidad: Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte."
En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.
Las ramas de verde perenne recuerdan Jesús es la luz eterna. En los países fríos se escogen ramas de los árboles que no pierden sus hojas en el invierno, para simbolizar que Dios no cambia.
El círculo nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin, es eterno.
Recordamos la larga espera de la Humanidad que, cayendo en pecado, vivía en oscuridad. El Pueblo de Israel recibió de Dios la promesa y los profetas la mantenían viva en los corazones. Nosotros, por el bautismo, estamos llamados a ser profetas y anunciar el reino de Dios. Es así que nosotros, en Cristo, somos luz”.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Solemnidad de Cristo Rey

Él es quien nos salva, ¡es el Rey!
“Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones”

Iº lectura: Ez 34, 11-12.15-17; Salmo: 22; IIº lectura: I Cor 15, 20-26.28; Evangelio: Mt 25, 31-46

Celebramos con gozo y alegría la Solemnidad de Cristo Rey del Universo. Es un día de fiesta, en el cual estamos convencidos de la presencia de Jesús en nosotros y de su plena y total soberanía. Es el día para reconocer, con humildad y sencillez, la grandeza y la omnipotencia de Dios que se hace hombre para acercarnos más a Él y hacernos así partícipes de su vida misma. La liturgia de este domingo nos muestra la figura del pastor que cuida de los suyos, sus ovejas - siendo ésta una figura bíblica que traduce la humildad, la docilidad y la mansedumbre del hombre -. Jesús es el Rey de reyes, el señor de señores, es quien otorga la más grande recompensa, el amor y la misericordia, hacia quien vive con docilidad y disponibilidad la ayuda al prójimo, reflejo del rostro de Dios en la vida cotidiana.

Ayudar sin exclusión…
El evangelio de este domingo nos da las pautas con las cuales el cristiano debe reconocer en Jesús el Rey de reyes. Ante todo, estamos llamados a obrar bien, a ayudar al prójimo y en él a ver con amor el rostro de Jesucristo. Obrar bien es parte del testimonio que debe dar el cristiano, quien es discípulo de Jesús, quien sabe que en el prójimo está presente Dios y su infinito amor. Luego es importante tener en cuenta que el juicio de Dios, es un juicio de misericordia y de amor. Dios separa los buenos de aquellos que no lo son y de acuerdo a las obras realizadas con sinceridad y convicción, la infinita misericordia de Dios juzgará y dará la recompensa que cada uno merece. Celebrar la Solemnidad de Cristo Rey nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad que tenemos de reconocer en Jesús la razón de nuestra vida, a quien debemos imitar y junto con quien debemos caminar. Acerquémonos a Jesús Eucaristía, a Jesús presente en el prójimo y a Jesús vivo en el corazón de todos y cada uno de nosotros, A lo largo de la historia tenemos el testimonio de muchos cristianos quienes han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas; y por ello, en nombre de Dios, de la Iglesia de Cristo que vive en nosotros y con el deseo de ayudar cada vez más al prójimo, se pide a todos los cristianos que su lema de vida sea: ¡Viva Cristo Rey!.

María Santísima, madre del rey humilde y sencillo
María, nuestra madre, nos enseña la humildad que todo cristiano debe seguir y vivir. Ella es la madre del Rey, la madre del Salvador del hombre, la madre de Dios. Su humildad y sencillez nos permite contemplar un corazón puro y un alma materna que está por encima de cualquier otra cosa. Ella nos da ejemplo de cómo vivir en Dios y a partir de su amor, ser prójimo con el prójimo y verdaderos testigos del evangelio. La nueva evangelización es clara, es precisa: unámonos a Dios y unidos a Él, unámonos para proclamar la verdad, la justicia y la paz en la nueva evangelización y así poder escuchar: Vengan benditos de mi Padre…Así sea.
Dio ci chiama ad ascoltarlo nella sua Parola, a seguirlo nella sua via ed a trasmettere il suo Vangleo, messaggio di pace e di amore. La sua regalità è segno di semplicità e di umiltà; è presenza di vita e di speranza. Il buon pastore cerca e cura le sue pecorelle; non le lascia andare per altre strade diverse a quelle della verità, della giustizia, della vera vita. Il buon pastore ci insegna a seguirlo, giacchè non ci mancherà nulla se ci fidiamo di lui. In questa domenica, solennità di Cristo Re dell'Universo, la chiesa ci invita a seguire le esempio di colui che, anche essendo Re, ci si mostra con semplicità e con amore verso tutti...Così sia.

P. José Lucio León Duque

sábado, 15 de noviembre de 2008

Domingo 16 de Noviembre de 2008

Talentos de luz…
“Pero ustedes, hermanos, no vivan en tinieblas, para que ese día no les sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas, Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.

Iº lectura: Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31; Salmo: 127; IIº lectura: I Tes 5, 1-6; Evangelio: Mt 25, 14-30

Todos los hombres y mujeres del mundo tenemos riquezas en la vida, riquezas que no son de oro ni plata, que no tienen nada que ver con posiciones sociales o algo similar. Cada ser humano, hijo e hija de Dios, poseemos talentos que superan los condicionamientos que en muchas ocasiones no dejan caminar con ilusión y esperanza. En este día, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los talentos, sobre la admiración que debemos tener ante la grandeza de Dios y su presencia en nuestra vida.

Los talentos deben crecer
Poder ser partícipes de la entrega de los talentos teniendo la ilusión de multiplicarlos, es lo que se espera de un verdadero cristiano, comprometido y fiel. Las lecturas y el Evangelio de hoy, nos permiten encontrarnos y colocarnos ante una situación favorable para quien desea seguir a Cristo. La primera lectura nos lleva de la mano a entender que la virtud en las personas, y en este caso de la mujer, debe ser reconocida como una riqueza que Dios bendice. Se nos colocan ejemplos, situaciones, personas, etc, para que nos demos cuenta que Dios nos da la posibilidad de multiplicar y hacer crecer lo que tenemos. Esa bendición traducida en oportunidades se muestra como la luz que no conoce ocaso, como luz que brilla en las tinieblas del corazón abatido y que ilumina aún más el de aquellos que viven con fe el Evangelio de la verdad. El mensaje de este domingo nos abre las puertas para entender la parábola de los talentos como medios para crecer, como instrumentos necesarios con los que podemos y debemos multiplicar las gracias que recibimos de parte de Dios. El pecado, la falta de fe, el alejamiento de Dios, de su amor y de su misericordia, el desprecio y la injusticia que sufren muchos hermanos nuestros, son parte de esos talentos enterrados que por negligencia y falta de confianza en el que todo lo puede, se hacen evidentes ante la mirada de todos. ¿Nos sentimos bendecidos por Dios? ¿Cuál es nuestra actitud ante aquellos que entierran los talentos? ¿Estamos dispuestos a valorar a todas las personas, sin distinción ni exclusión, siendo luz que brilla en la oscuridad?

María, bendecida por Dios
Llena de gracia y bendecida por Dios, colmada de talentos y guía para hacerlos crecer, tenemos el ejemplo de una gran mujer, María nuestra Madre. En ella y junto a ella debemos caminar hacia el crecimiento de los que son los talentos de luz y que hacen del hombre fiel discípulo del maestro del amor. Así sea…

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 7 de noviembre de 2008

Domingo 9 de noviembre, Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

Dedicación de la Basílica de Letrán
La casa de Dios es nuestra casa
“¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo son ustedes.”

I° lectura: Ez 47:1-2, 8-9, 12; Salmo: 46; II° lectura: ICor 3:9-11, 16-17; Evangelio: Juan 2:13-22

Si entendiéramos el significado de lo que es el Templo para nosotros los cristianos, nuestra actitud sería totalmente diferente ante el insondable amor que Dios manifiesta para con todos y cada uno de nosotros. San Juan de Letrán es el primer gran templo cristiano construido en Roma después de las persecuciones, en el siglo IV; es llamada la Catedral del Papa como obispo de Roma. Este domingo, día en el cual se celebra esta fiesta, se nos ofrece la posibilidad de darle el lugar que tiene en nuestras vidas el Templo y el que tiene él en nosotros. Al entrar en el Templo, Jesús deja en evidencia la necesidad del mismo y el verdadero uso que se debe hacer de él.

El templo: casa de oración…
Celebrando la dedicación de la Basílica de Letrán, encontramos un camino que todo cristiano debe seguir, todo esto junto a la actitud de Jesús quien encuentra que el Templo había sido convertido en un lugar de comercio, en una cueva de ladrones. Mucha gente critica de manera malintencionada a la Iglesia, degradando con las palabras lo que tal vez nunca han vivido con el corazón. Jesús entra al Templo y ve con tristeza, cómo habían convertido el lugar de la oración en un mercado, dejando de lado el verdadero significado de él. El maestro nos enseña que el Templo ante todo, es la casa de Dios, es el lugar donde cada uno de nosotros, cualquiera sea nuestra condición, ya que somos templos vivos del Espíritu Santo. Junto a esto se nos pide vivir de acuerdo a nuestro rol de cristianos y discípulos de Jesús. Los detalles de amor a Dios se manifiestan en nuestra actitud en el Templo, en el modo de vestir, de comportarnos, de vivir la fraternidad con los demás, de cómo es nuestra participación en la Eucaristía y demás sacramentos. ¿Somos colaboradores en nuestras parroquias? ¿Estamos participando de las actividades y celebraciones propuestas? ¿Respetamos y cuidamos nuestros Templos y nuestras vidas?

María, templo del amor de Dios
María Santísima, nuestra madre, nos enseña a vivir como sagrarios. Cada vez que recibimos la Eucaristía, la acción de gracias debe ser dirigida a Dios con gozo y alegría, por permitirnos que Jesús esté en nuestra vida. Acerquémonos a Jesús presente en la Eucaristía y seamos fieles discípulos que viven con respeto, dignidad y convicción el amor hacia el lugar sagrado donde vive Dios…Así sea.
Siamo tutti Tempi dello Spirito Santo giacchè siamo nelle mani di Dio. Ogni volta che andiamo al Tempio, diventiamo protagonisti della vita di Dio, insieme a Lui e discepoli veri, testimoni del Vangelo della verità. Da lì, dalla casa di Dio, siamo chiamati a proclamare con tutta la nostra vita il rispetto, la dignità e l'atteggiamento che dobbiamo avere verso Dio e la sua casa. Con Maria, nostra madre, camminiamo verso l'amore che lo stesso Dio ci da. Così sia.

P. José Lucio León Duque

martes, 4 de noviembre de 2008

ASAMBLEA DE ORACION

Este JUEVES 6 DE NOVIEMBRE DE 2008 en el Templo Parroquial San Miguel Arcángel del Barrio El Río de San Cristóbal, nos encontraremos para orar, para meditar la Palabra de Dios, para adorar a Jesús presente en la Eucaristía.
Te esperamos con alegría y entusiasmo... Dios te bendiga...
JUCREY y p. José Lucio

sábado, 1 de noviembre de 2008

2 de Noviembre de 2008, los Fieles Difuntos

Estamos en las manos de Dios
“Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos”.

Junto con la Solemnidad de Todos los Santos, encontramos la Conmemoración de los Fieles Difuntos y ello es un itinerario que nos enseña algunos aspectos que el cristiano debe tener en cuenta. En medio de la alegría que proporciona el hecho y la realidad de ser santos, bienaventurados, dichosos, se encuentra la esperanza en medio del dolor. Cuantas personas visitan los cementerios; cuántos elogios, flores, homenajes, etc, a quienes ya no están físicamente entre nosotros, pero que se mantienen en el recuerdo de sus familiares y amigos.

“El que no ama permanece en la muerte”
Uno de los puntos principales es el camino del amor. La liturgia de la Palabra que se nos presenta hoy deja entrever algunos aspectos fundamentales. En primer lugar, los justos están en las manos de Dios y no serán alcanzados por ningún tormento. Esto nos indica la infinita misericordia que el Padre Eterno tiene y cómo es su deseo, el hecho de estar en Él. En segundo lugar tenemos la esperanza de ver la bondad del Señor, de estar junto a Él y participar de Él para obtener la salvación. En tercer lugar, debemos luchar con ahínco, con dedicación, con compromiso, para así encontrar un equilibrio en el juicio que Dios nos hará. Hacer algo por los demás será tomado en cuenta para nuestra calificación final. No nos asombremos de la decisión que nos comuniquen, no nos sintamos mal ni seamos indiferentes ante lo que nos diga Dios. Fijémonos en algo, la salvación nos viene gracias a las buenas obras que junto a la fe, todos y cada uno de nosotros realicemos a lo largo de nuestra vida. ¿Cuándo hemos visto a Dios en los demás? ¿Cuándo nos hemos colocado al nivel de tantos hermanos nuestros para ver en ellos a Dios? ¿Cuándo nos hemos colocado en la situación de tantos hermanos nuestros, los cuales han necesitado y necesitan de una ayuda, de una colaboración, de un consejo…? Si alejamos a Dios de la vida cotidiana y no lo acercamos a la vida con nuestro prójimo, estamos separándonos de la recompensa que nos tiene preparada el Señor y por tanto, la muerte, nuestra muerte, no será ya un encuentro pleno con Dios, sino un desvío de nuestra alma a la oscuridad eterna. Recordemos siempre que “conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos”.

María, nos guía hacia la salvación
En la vía que nos conduce a Jesús y por ende, a la salvación, encontramos la presencia de nuestra madre del cielo María Santísima. Ella, sierva del Señor, nos da la posibilidad de caminar con Él hacia la verdadera salvación. Ser discípulos fieles nos da la confianza para hacer bien las cosas y dar así testimonio de vida, de esta manera seremos parte de los bienaventurados, habiendo pasado, cuando Dios lo quiera, por el dolor de la muerte que en definitiva, es camino hacia la felicidad, la vida eterna. Así sea.

"En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. (Beata Teresa de Calcuta)
Davanti al mistero della morte, Dio ci mostra con un amore così grande, la possibilità di essere salvati secondo le opere e le buone cose che facciamo ogni giorno. La Beata Teresa di Calcuta ci ricorda una cosa assai importante: "Nel momento della morte, non saremo giudicati per il lavoro che abbiamo fatto, ma per la quantità d'amore che abbiamo messo nel nostro lavoro". In questo giorno, in cui ci si ricorda il fatto che dobbiamo vivere bene, secondo la volontà di Dio per raggiungere la salvezza, siamo altretanto inivitati a pregare per i morti. Chiediamo col cuore a Maria Santissima, nostra madre. Essa ci guida, ci accompagna, ci protegge, ci fa camminare per le vie dell'amore, della pace e del Vangelo della verità. Così sia.

P. José Lucio León Duque

miércoles, 29 de octubre de 2008

1 de Noviembre, Solemnidad de Todos los Santos

A ejemplo de Jesús
Alégrense y regocíjense, porque grande será su recompensa en el cielo”

I° lectura: Ap 7, 2-4.9-14; Salmo: 23; II° lectura: IJn 3, 1-3; Evangelio: Mt 5, 1-12
Hace algún tiempo, leía lo siguiente: “…los santos, para dicha nuestra y de ellos mismos, fueron hombres -y mujeres- de carne y hueso como nosotros” (Felice Accrocca, tomado y traducido de su libro “Tommaso da Cori, Amico di Dio e degli uomini”). Leyendo esto y reflexionando sobre lo que la liturgia de la Palabra nos presenta en este día, podemos tener la certeza que Dios nos llama a caminar, ya desde ahora, en las vías de la santidad. La multitud de los santos, presente en las lecturas y manifestada en la Iglesia, nos da a entender que debemos ver más allá de lo que comúnmente tenemos frente a nosotros. Debemos sentir la certeza que el camino escogido no es el equivocado y que el amor que Dios nos ha tenido y por el que somos sus hijos, nos permitirá alcanzar el premio que está preparado para los bienaventurados.

Jesús nos enseña el camino
Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz…todos serán llamados hijos de Dios (Evangelio). Esta certeza es el camino de esperanza que Dios nos da para que seamos testigos de su palabra y la hagamos vida en la cotidianeidad. Santos somos los miembros de la Iglesia, santos son todos los que han seguido y siguen el ejemplo de Jesús, santos son los que oficialmente son reconocidos por la Iglesia y aquellos, que aún no siendo reconocidos públicamente, han sido testigos del amor de Dios en medio del mundo. Sentir que la santidad es un peso es no darnos cuenta que esa es la razón de vivir del cristiano. El maestro llama bienaventurados a aquellos que forman parte del corazón de Dios; a los que viven sin pensar en ambigüedades; a los que sin serlo, se sienten excluidos por los que, no siéndolo, se sienten dueños de las conciencias. El Evangelio nos promete una recompensa y ella se da, solo en la medida que seamos conscientes y responsables del cumplimiento de nuestros deberes como cristianos. ¿Quiénes son los santos? No dejemos nunca de preguntárnoslo, no pasemos de largo ante la propuesta de llegar a serlo y cada día esforcémonos por vivir los preceptos del Evangelio con obras de caridad, poniendo por obra lo que creemos gracias a la fe.

María Santísima, Reina de Todos los Santos…
En las letanías damos a Nuestra Madre de cielo un calificativo muy significativo. La Madre de Dios es la Reina de Todos los Santos, es quien nos da ejemplo de humildad para poder dar fe que es posible llegar a ser bienaventurados ya que “todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como Él”… Así sea.

“No podemos decir al mismo tiempo quiero y no quiero: quiero ser santo y no quiero serlo. Deberíamos preguntarnos porque no somos santos gozando de la presencia y bendición de Cristo en el tabernáculo y de la posibilidad de recibir su cuerpo y su sangre en la comunión”. (Beata Teresa de Calcuta)
I santi sono uomini e donne chiamati a seguire le orme di Gesù. Essi "per nostra e loro fortuna, sono stati uomini -e donne- in carne ed ossa, come noi" (Felice Accrocca, presso dal suo libro “Tommaso da Cori, Amico di Dio e degli uomini”). Siamo chiamati ad essere beati, a partecipare dell'amore di Dio e così poter dare agli altri la possibilità di essere membra vive della Chiesa, che hanno in sè il desiderio di dare un senso vero al cristianesimo, e in questo modo, trasmettere al mondo ciò che significa il Vangelo della verità. Essere santi significa seguire le orme di Cristo, essere santi significa dare un senso alla vita, essere santi è una chiamata a vivere secondo la volontà di Dio. Invitiamo tutti seguire le parole del Signore Gesù, chi ci da la vita e l'esempio per raggiungere la santità da ora, da questo momento...Maria, Nostra Madre Santissima, ci copra con il suo amore e ci guidi per le vie della santità...così sia.
P. José Lucio León Duque

martes, 28 de octubre de 2008

El diablo anda suelto...

Atención: el diablo anda por ahí suelto...

No con sorpresa pero sí con cierta preocupación, veo la presencia tan evidente del Diablo en medio de la sociedad. Con cuanta facilidad y velada ingenuidad, nuestras familias, nuestros niños y jóvenes, se dejan influenciar por tradiciones tan absurdas, tan llenas de ignorancia y llenas de supuestas alegrías, entre las que se encuentra la mal llamada Fiesta de Halloween. Ojalá las familias supiesen el significado que esa mal llamada fiesta comporta; ojalá nuestros jóvenes y niños abriesen los ojos ante la desfachatez que presentan aquellos que, con supuestas alegrías, promueven de manera tan sutil y tan astuta, el tranquilo desenvolvimiento del demonio en medio de la vida del hombre. Estamos llamados a dar testimonio de vida y de predicar el Evangelio. Ello puede contrarestar el ataque tan desencadenado que el demonio promueve entre las personas. Por ahora les digo: ojo, el diablo anda suelto y debemos caminar en nombre del Señor....

sábado, 25 de octubre de 2008

Domingo 26 de Octubre de 2008

Los pasos de Jesús
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”

I° lectura: Éx 22, 20-26; Salmo: 17; II° lectura: ITes 1, 5c-10; Evangelio: Mateo 22,34-40

En el itinerario de nuestra vida cristiana, los pasos de Jesús se presentan como el camino del cual no nos debemos desviar. La liturgia hodierna es reflejo del ejemplo que Dios nos muestra, no solo para hoy, sino para toda la vida. Su Santidad, el papa Benedicto XVI, con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones 2008, nos recuerda que “…es, pues, un deber urgente para todos anunciar a Cristo y su mensaje salvífico. "¡Ay de mí -afirmaba san Pablo- si no predicara el Evangelio! (1 Co 9, 16).”. Es una llamada que se nos hace, para seguir los pasos de Jesús, sus huellas, sus palabras, su vida. Las palabras del maestro, van seguidas de su ejemplo, de su misericordia, de su amor y de la paz de la que nos podemos llenar plenamente. La enseñanza del maestro es veraz y concreta: “Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo”.

Amar es el objetivo del cristiano…
En el camino que nos presenta el maestro del amor, tenemos un detalle importante: Él nos invita a amar a Dios y al prójimo. La primera invitación es total y plena, es un llamado a ver en la mirada de Dios, todo lo que necesita el hombre. Amar a Dios, un mandamiento no una obligación; una llamada, no una imposición; una vía a seguir, no un camino de esclavitud…Cuando el hombre ama a Dios, encuentra en su alma la capacidad de corresponder a aquel que nos ha amado hasta el extremo. En Dios conseguimos la esperanza y confianza ante las dificultades y la fortaleza para poder ayudar al prójimo sin ninguna duda. La invitación de amar al prójimo se basa en la primera, no podemos por nada ni por nadie amar a alguien si ese amor no viene de Dios. En el prójimo, aunque muchas veces nos cueste aceptarlo o vivirlo, está presente la imagen de Dios. Si miramos a nuestro alrededor, la invitación que se nos hace es para aplicarla en la vida cotidiana, sin temor ni con engaños, sino con la palabra que el Evangelio de la verdad nos enseña como discípulos de Jesús que somos. Amar a Dios y al prójimo, nos da la autoridad para enseñarle al mundo, al hombre y a la mujer de hoy, que debemos salir de la oscuridad, de las misteriosas actitudes de quienes usan la religión como escape; de aquellos que, como los fariseos, buscaban en su momento hacer caer a Jesús en algo. Debemos actuar con fortaleza, decisión y convicción. La misión a la que debemos acudir con urgencia y prontitud, está dirigida a los pobres y excluidos, a aquellos que no tienen esperanza, a los que por diversos motivos se sienten abandonados por Dios, a los que viven en dificultad y pierden la esperanza. Si estamos dispuestos a seguir los pasos de Jesús, estaremos dispuestos a vivir el Evangelio con seriedad, no solo de los labios hacia fuera, sino de corazón, como debe ser y como a Dios le agrada. El Santo Padre Benedicto XVI, en la Carta Encíclica, Deus Caristas est, en el número 18 nos dice: “…se ve que es posible el amor al prójimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jesús. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto sólo puede llevarse a cabo a partir del encuentro íntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comunión de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo”. El amor que nos enseña Jesús es el camino que debemos seguir para lograr la felicidad. No seamos de los que ponemos pruebas a Jesús; no seamos como los hijos de las tinieblas sino como los hijos de la luz. La invitación es clara: vivamos el amor, seamos fieles propagadores de ello para poder dar testimonio del significado de ese amor al prójimo…

Con María Santísima, madre del amor
En el Magnificat, María Santísima nos enseña a proclamar la grandeza de Dios y de su amor. En ella se cumple la Palabra de Dios y a través de ella podemos hacer vida lo que su Hijo nos enseña. Ella, madre del amor, nos muestra el camino a seguir y cómo un verdadero cristiano debe ser testigo del amor de Dios en medio del mundo y de la vida cotidiana.

L’amore è pienezza in Dio. Ci si dice che dobbiamo amare Dio per amare il prossimo. Ogni giorno abbiamo la possibilità di essere veri testimoni della verità e dell’amore manifestati essi nei cuori di tutti. Amare Dio e amare il prossimo è avvicinarsi alle necessità del mondo, ai bisognosi, a quelli che sentono il bisogno di riempire la vita con la Parola del Signore così come dell’aiuto che solo i veri fedeli possono dare. Maria Santísima ci guidi e ci faccia partecipi dell’amore di Dio e del suo Figlio…Dio ci benedica ora e sempre.

P. José Lucio León Duque

viernes, 24 de octubre de 2008

El padre Chucho visitó al Táchira

Una visita muy agradable...

El jueves 23 de octubre de 2008, en la localidad de Ureña, se celebró la Eucaristía la cual fue presidida por el Padre Jesús Orjuela, sacerdote colombiano, quien se unió con gran fraternidad a una causa hermosa: la construcción del Templo Parroquial en honor de la Divina Misericordia y el Dr. José Gregorio Hernández. El párroco, el padre Luis Merchán y el Diácono Darwin Antonio Zambrano, fueron los promotores de esta grata visita de este hermano sacerdote, quien cada día se dedica a evangelizar a través de la televisión. Un gran número de personas de tantos lugares de Colombia y Venezuela asistieron a esta Celebración en la que se pidió al Todopoderoso paz, armonía y hermandad. A la misma asistieron sacerdotes desde varios sitios, los cuales concelebraron junto a todos los que participaban del gran misterio Eucarístico. En sus palabras, el padre Chucho nos invitó a todos en nombre de Dios a seguir luchando por llevar el Evangelio de la verdad a todos, sin excepción. Su visita fue un momento de unión como Iglesia, como discípulos que buscamos cada día mostrar el amor de Dios con veracidad, sinceridad y sin hipocresía. La Celebración se realizó en un ambiente de fiesta, de armonía y alegría en el Señor, en la que los fieles presentes, oraron junto a los sacerdotes por el bien de Colombia y Venezuela. En el marco de la Celebración, se recordó que en la víspera, se llevó a cabo otra actividad, la cual consistió en una cena con el fin de recoger fondos para la construcción del nuevo Templo Parroquial. Es necesario recalcar la colaboración de empresas, así como de personas de buena voluntad y el aporte del Gobierno Bolivariano, quien otorgó una suma considerable para dicha construcción. Uniéndonos podemos hacer muchas cosas por el pueblo, por ese pueblo que clama justicia y que a su vez desea salir adelante, mirando hacia un porvenir y siguiendo cada día los pasos de Jesús, maestro de unidad y de paz.
Al finalizar la Santa Misa, el padre Chucho exhortó a los jóvenes a seguir de corazón a Cristo e invitó a seguirlo y aceptar su invitación en el camino del sacerdocio.
Gracias Padre Luis y Diácono Darwin y a todos los que hicieron posible la visita de este hermano sacerdote a nuestra tierra. Esperamos poder extender de la mejor manera el Evangelio y seguir construyendo la Iglesia en el corazón de cada hombre y cada mujer...


P. José Lucio León Duque

lunes, 20 de octubre de 2008

JESUS TE ESPERA...

Este JUEVES 23 DE OCTUBRE, A LAS 7.00 de la noche, ASAMBLEA DE ORACION DE LA FRATERNIDAD DE LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESUS Y DE MARIA, en el Templo San Miguel Arcángel del Barrio el Río de San Cristóbal. Te esperamos...



P. José Lucio y hermanos de la Fraternidad de los Sagrados Corazones de Jesús y de María

jueves, 16 de octubre de 2008

Domingo 19 de Octubre de 2008

Ante todo: Dios
“Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de su fe, el esfuerzo de su amor y el aguante de su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.”

I° lectura: Is 45, 1. 4-6; Salmo: 45; II° lectura: I Tes 1, 1-5b; Evangelio: 22, 15-21

Salir al encuentro del Señor, es encontrarse con aquel que viene a traernos paz y armonía a nuestros corazones. Él se da a conocer y se presenta como el camino a seguir, es Dios, no hay otro (I° lectura), ya que Él es digno de nuestra alabanza y adoración (Salmo). Esto nos conduce a vivir con fe, fortaleza y convicción en aquel que nos ayuda y nos guía (II° lectura). Este domingo, en medio de todo lo que se nos regala en la palabra de Dios, podemos reflexionar sobre el rol del cristiano y cómo en su vida debe reinar, en nombre del Altísimo, la justicia y todo lo que ella comporta.

¿Qué estamos dando a Dios?
Se hacía notar la presencia de la justicia en la liturgia de hoy. El Evangelio nos presenta el deseo de algunos por hacer daño a Jesús, querían comprometerlo ante todos y, como decimos en lenguaje popular, hacerlo quedar mal en todos los sentidos. Se le pregunta a Jesús, con una inicial ironía y sarcasmo, si es lícito pagar tributo al Cesar o no. Esta pregunta es un modo para hacer notar la mala intención de algunas personas hacia Jesús. Hoy día, lamentablemente existen situaciones en las cuales desafiamos el amor de Dios y su infinita misericordia. Tildamos a Dios de injusto si nos pasa algo malo o tenemos algún problema, pensamos que si no obtenemos lo que queremos, es porque Dios no quiere o no nos escucha. Nada más lejos de eso porque Dios es justo y recto. El problema existente es la falta de valentía, temores infundados e incoherencia constante. Con esto no se pretende decir que todo está mal, sino que se puede mejorar lo que sea necesario. “Dar a Dios lo que es de Dios”, es entregar nuestra vida a quien nos regala cada día su amor y su paz; es encontrar en el prójimo el espacio para aplicar la justicia; es llevar a cada corazón, a cada hombre y mujer, el Evangelio de la vida y de la justicia; es reconocer en cada persona su dignidad, sus derechos, sus deberes; es luchar con dedicación por cultivar valores en las familias, en las comunidades, en toda la sociedad, en la Iglesia. En la respuesta de Jesús encontramos la justicia que todos y cada uno de nosotros debemos practicar. Muchas veces, por estar cumpliendo al Cesar, olvidamos nuestros deberes con Dios y lo que, como cristianos y discípulos de Jesús, estamos llamados a vivir: ser coherentes y justos. Seamos testigos del Evangelio, entendamos de una vez que es necesario amar a Dios por sobre todo; ante todo está Él y por Él y para Él, es que vivimos, nos movemos y existimos.

Con la bendición de María Santísima
En este mes dedicado a la Virgen del Rosario, dediquemos tiempo a rezar el santo Rosario, a hacer obras de caridad y a reflexionar cada vez más sobre el verdadero sentido de la justicia en nuestra vida y con relación al prójimo. María Santísima, nuestra madre del Rosario, nos guía, nos acompaña y nos bendice, acerquémonos cada vez más a ella, a la Iglesia, a los Sacramentos y demos a Dios lo que es de Dios. Así sea.
Dare al Cesare ciò che è del Cesare, vuol dire dare a ognuno ciò che li corrisponde. Forse non diamo con pienezza agli altri ciò che dobbiamo, nemmeno lo facciamo con Dio...magari sarebbe giusto essere più fedeli e veri discepoli di Gesù, essendo testimoni del Vangelo della verità, dell'amore, della pace...Siamo portatori della parola di Dio, del suo amore, della sua pace...Maria Santissima ci aiuti a dare sempre a Dio la nostra vita, il nostro cuore...così sia...
P. José Lucio León Duque

sábado, 11 de octubre de 2008

Domingo 12 de octubre de 2008

Saciados por Dios
“El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas…”


I° lectura: Is 25, 6-10; Salmo: 22; II° lectura: Fil 4, 12-14. 19-20; Evangelio: Mt 22, 1-14

Permanecer en la corazón de quien desea que estemos bien, es una de las cosas que debemos tener siempre en cuenta. El Señor nos invita nuevamente a una comida, a participar de su amor y su misericordia, en los cuales todos tenemos un lugar, no hay exclusión por parte de Dios, hay pereza y lentitud por parte del hombre. Dios prepara su banquete para que todos y cada uno de nosotros se salve, se sienta bien y participe de su vida (I° lectura); ya que Él es el pastor en quien confiamos y que nos guía por senderos justos (Salmo). Así mismo, Dios remedia nuestras necesidades por medio de Jesús (II° lectura), por su infinita misericordia.

Todos estamos invitados…
Jesús sigue hablándonos en parábolas y nos explica lo que es el Reino de los cielos. Él nos lo presenta como un banquete de bodas que prepara un rey para su hijo, y a él invita a un grupo de personas. Cuando se nos invita cada domingo al banquete de la Eucaristía, tenemos el deber de reflexionar sobre el hecho de cómo debe ser nuestra participación a la comida espiritual que se nos da. Hay algunos aspectos que podemos meditar en este domingo. Ante todo, hay una invitación que se hace y se manifiesta como un momento especial para los invitados que son tomados en cuenta. Es, en segundo lugar, una invitación para todos, pero que en ocasiones se rechaza buscando pretextos para no participar. En tercer lugar, quien finalmente acepta, debe estar en condiciones para estar en el banquete, debe vestirse con lo mejor que tiene. Esto se traduce en lo que debemos tener en cuenta para ser buenos cristianos. Estamos invitados por Dios a participar siempre de su amor, de su misericordia, de su vida. La oración, los ejercicios de piedad, la participación en la Eucaristía y nuestra convicción de fieles discípulos, nos llevan a ser aceptados en el gran banquete que nos ofrece el Señor. La misión de ser cristianos y discípulos de Jesús es garantía de una buena participación en la Iglesia, de una verdadera evangelización a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y del reflejo en cada persona del significado de la fraternidad. Asistamos al banquete, ¡allí nos esperan!

María Santísima nos acompaña en el banquete
La Virgen Santísima, nuestra madre del Rosario, nos enseña a participar del banquete del amor y de la paz que Dios nos ofrece. Con la humildad, la piedad y el amor a Dios, podremos sentirnos participes de la misión en la que todos podemos y debemos participar. Acerquémonos a Dios, a nuestra comunidad parroquial, a los grupos de apostolado. Formemos parte activa de la Iglesia que nos llama a ser misioneros de la Palabra de Dios y discípulos fieles de esa Palabra que es vida y verdad. Así sea.
Rivolgiamo in questo giorno, una parola a tutti quelli che non vogliono partecipare dell'Eucarestia, della Parola di Dio, dell'amore di Gesù. Ogni gionro è una nuova oportunità che ci si da per sentirci vicini all'invito che ci fanno. Stiamo attenti di non rifiutarlo e di andare ad esso con il miglior dei vestiti: l'amore, la pace, la fraternità; solo così potremo dire che siamo veramente discepoli di Gesù. Maria Santissima del Rosario ci accompagni sempre. Così sia.

P. José Lucio León Duque

jueves, 2 de octubre de 2008

Domingo 5 de octubre de 2008

Trabajar en la viña: pero de verdad…
“Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, ténganlo en cuenta.”

I° lectura: Is 5, 1-7; Salmo: 79; II° lectura: Fil 4, 6-9; Evangelio: Mt 21, 33-43

La viña del Señor es el campo donde todos y cada uno de nosotros debe trabajar y servir. Frase célebre la de Su Santidad Benedicto XVI el día de su elección: “soy un humilde trabajador en la viña del Señor”, -Benedicto XVI, 19 de abril de 2005-. Al respecto, la liturgia de la Palabra de cada domingo y de este en especial, nos presenta la viña como escenario del trabajo en el que se pueden incluir personajes buenos y malos. Quienes deseen trabajar en la viña en los campos del Señor, deben ser justos y rectos, lamentablemente en muchas ocasiones, se presentan personas que no quieren cultivar paz y armonía, sino que proporcionan destrucción y división.

“Este es el heredero…”
El Evangelio narra el episodio de unos trabajadores con malas intenciones, los cuales no respetaron al dueño de la viña, ni a los mensajeros, ni al hijo y prefirieron la muerte y la destrucción al progreso y al desarrollo. Para trabajar en la viña, se nos proponen elementos esenciales para no caer en la destrucción del trabajo que se debe realizar. Un primer elemento es el servicio. Servir es sinónimo, en este caso, de entrega al trabajo encomendado y de allí debemos partir para hacer las cosas bien. Un segundo elemento es la docilidad, que no significa ser esclavo, sino tener disponibilidad y humildad al momento de realizar el servicio. Un tercer elemento es el deseo de construir y, al respecto, Jesús nos propone en el Evangelio que debemos construir en nombre de Dios, del único maestro y de quien viene la salvación. La paz y la justicia se hacen presentes nuevamente en la liturgia de la palabra y a esos dos pilares nosotros debemos acercarnos. Llevar el evangelio a todas partes es nuestro servicio, ser disponibles en anunciarlo y vivirlo es nuestra tarea y mantener lo que hacemos en el nombre de Dios, es signo de construcción en medio de un mundo lleno de dificultades y vicisitudes. Cada vez que nos comportamos como verdaderos discípulos estamos siendo partícipes de la vida en Cristo, el heredero que nos envía Dios para que nosotros seamos fieles servidores. Mirando el comportamiento de los obreros de la viña, nos damos cuenta que nuestra misión tiene un matiz profundo de responsabilidad, la cual se manifiesta en la fe que profesamos, en la oración que elevemos constantemente a Dios y en las obras de bien que realizamos, confiando plenamente y dando testimonio como discípulos de Jesucristo, servidores, disponibles y fieles.

María Santísima, sierva humilde del Señor
Cada vez que vayamos a emprender una misión, encomendémonos a María nuestra Madre. Ella nos enseña a ser humildes y sencillos en medio de la misión de extender la Palabra de Dios a todas partes y a todas las personas. Encaminémonos de verdad en el servicio y en la misión que nuestra diócesis emprende, y demos nuestro aporte para que todos los hombres y mujeres, sientan en su corazón el deseo de seguir el amor, la paz y la justicia que nos ofrece y nos da el Señor. Así sea. Recordemos que donde se reza el rosario no falta lo necesario, honremos a nuestra Madre del cielo cada día con esta práctica de piedad.

Una parola in questa domenica per quelli che leggono il nostro blog. Gli operai della vigna siamo noi: operai i quali siamo chiamati ad essere responsabili in mezzo ai lavori quotidiani. Il Signore ci chiama ad essere fedele, veri discepoli e sinceri servitori del Vangelo della veritá. Ogni volta che guardiamo l'atteggiamento degli operai del Vangelo, ci rendiamo conto della responsabilita che abbiamo, ed essa si manifesta nella fede, nella preghiera e nelle buone opere che facciamo ai nostri fratelli, essendo testimoni di Gesú, fedeli servitori, disponibili e operai giusti... María Santissima, nostra Madre, ci accompagna sempre, ci insegna la strada per essere umili e semplici. Cosi sia.

P. José Lucio León Duque

viernes, 26 de septiembre de 2008

Domingo 28 de septiembre de 2008

Vivir como Jesús…
“No obren por rivalidad ni por ostentación, déjense guiar por la humildad y consideren siempre superiores a los demás. No se encierren en sus intereses, sino busquen todos el interés de los demás. Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús.”.

I° lectura: Ez 18, 25-28; Sal: 24, 4bc-5. 6-7. 8-9; I° lectura: Fil 2, 1-11; Evangelio: Mt 21, 28-32

La situación actual que vive la humanidad en la cual se sumergen los sentimientos y experiencias del hombre, nos sirve para entender la liturgia de este domingo. El itinerario que nos lleva a Dios es su palabra, su vida, su acción entre nosotros, su presencia constante en nuestros corazones, su infinita misericordia. Las lecturas de esta jornada nos presentan el modo cómo debemos actuar, vivir y ser discípulos del Señor.

Una respuesta a la voz de Dios
La vía que nos conduce a Dios se manifiesta en lo cotidiano, en la praxis de la vida, en lo que realmente se refiere a lo propio del cristiano. El evangelio de hoy nos da unas pautas importantes y fundamentales que nos llevan a entender la misión a la que se nos llama. Se nos muestra ante todo la importancia de escuchar la voz de Dios que nos invita a trabajar por Él y quien espera a su vez, una respuesta positiva por parte de sus hijos. En un segundo momento se nos presenta la actitud de arrepentimiento que debemos tener cuando no cumplimos con la propia obligación, dejándonos llevar por la falta de responsabilidad, que no nos lleva a cumplir la voluntad de Dios. Todo esto nos encamina a un tercer punto: entender que nuestra misión de cristianos va dirigida a todos sin exclusión. La respuesta de los dos hijos del Evangelio puede ser la nuestra: decimos si o decimos no, hacemos las cosas o no las hacemos, ¿hacia dónde se dirige nuestra vida? Es necesario descubrir el sentido verdadero de la fraternidad, reflejada totalmente en la vida cotidiana y en el amor al prójimo. Jesús es tajante ante la actitud de quienes viven de la apariencia: “les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del reino de Dios”; esto es, no un llamado de atención, sino una afirmación ante ciertos cristianos que no llevan el Evangelio de Jesús a todas partes sino que esperan que, de todas partes, lleguen las personas. Nuestra misión es más que una apariencia, más que un si o un no, más que una vida compleja a causa de los obstáculos que nosotros mismos colocamos. La misión es penetrar el corazón del hombre de hoy, llenar las lagunas que existen, enseñar y proclamar la palabra de Dios, atrayendo a todos hacia Él. Es por ello que debemos vivir como Jesús, el hombre nuevo, el que no hace alarde de su categoría divina, el que es justo y misericordioso…siguiendo su ejemplo, teniendo sus mismos sentimientos, quitaremos de raíz el odio, el egoísmo, la mentira, la calumnia, el pecado, y podremos luchar por una Iglesia y una sociedad justa en la que exista unidad y solidaridad en el nombre de Dios.

Fieles al amor de María
Nuestra Madre del Cielo nos guía, nos acompaña y nos lleva de la mano. Ella es fiel y nos enseña a serlo también nosotros. Sigamos su ejemplo y dejémonos inundar del amor infinito y misericordioso de Dios que, como nos dice el Salmo de hoy, “es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”…Así sea.
P. José Lucio León Duque

viernes, 19 de septiembre de 2008

Domingo 21 de septiembre de 2008

La justicia, camino de la verdad
"Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad"

I° lectura: Is 55,6-9; Salmo: 144; II° lectura: Fil 1, 20-24. 27; Evangelio: Mt 20, 1-16

Seguir el camino de la verdad, es seguir la vida en Jesús: es ser sus discípulos, es colocar en práctica el infinito amor misericordioso de Dios en medio de su pueblo, es vivir la justicia. La liturgia de la Palabra en este domingo, nos muestra de manera clara y transparente los planes de Dios para con todos nosotros. En la primera lectura, el Señor nos invita a ser fieles, a reconocer que muchas veces no pensamos en nombre de Dios, no seguimos sus caminos y, por tanto, nos alejamos del mensaje de la verdad. Es por ello que se hace necesario dejar las malas acciones y buscar a Dios, el justo, el misericordioso y el bondadoso -tal como nos lo dice el Salmo-. En la segunda lectura el itinerario se hace más claro y preciso para el cristiano: debemos configurarnos con Cristo y ojalá pudiésemos decir como San Pablo "para mi, la muerte es una ganancia", eso nos lleva a ser verdaderos dispensadores de la Palabra del Evangelio.

Dios, el justo, nos llama…
El Evangelio de hoy, es clave para dar una lectura precisa de lo que Dios desea de nosotros. Ante todo nos llama, nos busca y nos ofrece trabajar para Él, para su viña. Luego nos ofrece una recompensa, igual y justa para todos. Él paga a los trabajadores un salario justo y equilibrado, ya que así fue lo acordado con cada uno de quienes fueron buscados y encontrados para trabajar. Al final de la jornada, cada quien recibe una paga y ante la mirada atónita y sorpresiva de los primeros contratados, el patrón habla con autoridad: "Amigo, no te hago ninguna injusticia… ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?". El cristiano de hoy, muchas veces no se conforma con lo que Dios da, ya que falta la fe y la confianza en la Palabra del Señor dejando apagar esa luz y no cultivándola como se debe. Con esto no se pretende minimizar la actitud del hombre sino se desea despertar y estimular el deseo de amar a Dios y confiar más en Él. Jesús nos busca, nos llama, quiere hacernos sus discípulos y para ello debemos trabajar con Él, junto a Él. "Jesús salió al encuentro de personas en situaciones muy diversas: hombre y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros…, invitándolos a todos su seguimiento. Hoy sigue invitando a encontrar en Él el amor del Padre. Por esto mismo el discípulo misionero ha de ser un hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobres y pecadores." (Documento de Aparecida, n° 147). Estamos llamados a ser justos, a participar del amor de Dios presente en el mundo, a ser tolerantes, aceptar el prójimo, buscar la paz y practicar la justicia; estos elementos no pueden perderse en el ocaso de la historia, sino deben florecer en el corazón de aquellos que siguen el Evangelio de la verdad.

María, madre del Dios justo
En el magníficat, la Santísima Virgen María, proclama la grandeza de Dios presente en la humildad de su corazón y en la vida de tantas personas que practican la sencillez y la entrega total a Dios. Sigamos su ejemplo y seamos fieles colaboradores y discípulos de Jesús, quien nos busca y nos llama a vivir la justicia en medio del pueblo.

P. José Lucio León Duque

sábado, 13 de septiembre de 2008

Domingo 14 de septiembre de 2008

La exaltación de la Santa Cruz
La cruz,
signo del amor de Dios
“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.”

I° lectura: Num 21, 4b-9; Salmo: 77; II° lectura: Fil 2, 6-11; Evangelio: Jn 3, 13-17

La señal del cristiano -es sabido desde siempre- ha sido y será la cruz. La liturgia de la Palabra, nos lleva al lugar que nos ha dado la salvación: la cruz. Las lecturas de este domingo nos muestran de manera evidente el hecho de la exaltación. En la primera lectura, el hecho mismo de levantar la serpiente en el desierto, es prefiguración de la cruz en la cual hemos encontrado la salvación. Dicha exaltación se muestra en la vida del cristiano y específicamente en San Pablo -segunda lectura-, en el hecho de ver que “Dios lo exaltó dándole el Nombre sobre todo Nombre”, otorgándonos así la salvación. En el Evangelio, Jesús hablando a Nicodemo, anticipa la exaltación de la cruz, haciendo de ello el camino de salvación que el recorrerá para que nosotros sigamos su ejemplo.

Dios ama la humanidad…
La fiesta de este domingo muestra el tema central de la cruz -un tema actual-, y lo presenta como itinerario de salvación que debemos seguir sin objeción. La cruz es signo fundamental del amor de Dios. Este signo se presenta como instrumento de paz y de armonía en medio de las vicisitudes que se presentan cotidianamente. La presencia de la cruz en la vida del cristiano es una ocasión para reflexionar algunas cosas importantes presentes igualmente en la actualidad. En primer lugar, la cruz de Jesús está en medio del mundo, en la vida cotidiana. A través de ella, Él nos salva, nos redime y purifica cada vez que nos acercamos al prójimo, con el fin de ayudarlo en sus necesidades. En segundo lugar, esa salvación es garantía de paz y solidaridad, ya que la ausencia de estos valores es la causa del alejamiento de muchas personas del amor de Dios. En tercer lugar, la fiesta de hoy nos permite colocar la cruz en su lugar, en el sitio que le corresponde: en el corazón de todos y cada uno de nosotros. La cruz se convierte, por tanto, en signo de adoración, de vida, de paz, de resurrección, de redención. A través de su presencia, exaltada por el mismo Jesucristo, podemos recorrer un camino en el cual comprendamos que el amor de Dios es más grande que cualquier otra cosa…¡arriesguémonos y unámonos al amor misericordioso de aquel que, en la cruz y por ella, nos dio vida y salvación!

María, testigo fiel de la cruz
Junto a María, podemos y debemos ofrecer nuestra vida a los pies de la cruz. Este signo de salvación debe ser nuestra bandera y el signo que nos acompañe en nuestro caminar, dirigiendo la mirada y el corazón a la Evangelización a la que todos estamos llamados a participar activamente.

Preparemos nuestro corazón para recibir el amor de Dios a través de la Eucaristía, en la cual Cristo se inmola por todos y cada uno de nosotros; a través de su Palabra, que debemos proclamar como discípulos por todas partes y de la Evangelización, por medio de la cual llevaremos el mensaje a todos los que lo necesiten, de manera especial a los pobres y excluidos.

P. José Lucio León Duque

martes, 9 de septiembre de 2008

Venezuela, la vinotinto de "antaño"...

¿Donde está la vinotinto?

Desde el corazón de quienes la apoyan cuando gana y sienten el vacío cuando pierde...
El problema no es ganar o perder, esto es cuestión de dignidad, de empeño, de dedicación. Ante Perú, perdimos, ante Paraguay, como que igual...la ilusión se trona y de sueño solamente no se puede vivir; no se pueden esperar destellos de algunas estrellas; el venezolano desea vibrar y sentir el orgullo de la vinotinto. Hemos dado pasos de gigantes, se ha progresado en muchas cosas, pero también es cierto que la inferioridad se plantea como un problema filosófico y que forma parte de la cultura.
Lamentablemente se pierde el sueño, se buscan justificaciones, se quieren usar frases construidas y ahí seguimos, sintiendo un "contentillo" cuando ganamos o justificándonos cuando perdemos. Venezolanos: no somos Brasil ni Argentina, ni Paraguay ni Bolivia, ¡SOMOS VENEZUELA! y a diferencia de otros países, aquí tenemos la cuna de Bolívar... Dejémonos de discursos, de estupideces, de ideologías baratas e inertes que nada tienen que ver con el verdadero latinoamericano, el cual es guerrero, trabajador y emprendedor...
Así que, ánimo a la vinotinto y al sr. Cesar Farías se le recuerda que Venezuela es una,Venezuela es símbolo de unidad y de verdadero trabajo...los jugadores pueden dar más, y si hay que colocar otros, ¡hágalo!
p. José Lucio León Duque

sábado, 6 de septiembre de 2008

Domingo 7 de septiembre de 2008

Saber corregir, saber aceptar
"Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos"

Primera lectura: Ez 33,7-9; Salmo: 94; Segunda lectura: Rm 13, 8-10; Evangelio: Mt 18, 15-20

El Señor nos invita en este domingo, a ayudar a corregir a quien no está en el camino correcto. Nos propone ser centinelas, cuidadosos hombres y mujeres que buscan de la mejor manera ser fieles a la palabra del Señor, a su mensaje (1° lectura). Solo si escuchamos la voz de Dios, acercándonos a Él, adorándolo y siendo dóciles a su voluntad, podremos caminar en la vía de la paz (Salmo). En este camino de paz, encontramos que todo se resume en el amor a Dios, al prójimo y a sí mismo, con ello es que cumplimos a plenitud toda la ley, todo aquello que estamos llamados a cumplir (2° lectura).

Corregir es ayudar, no maltratar…
El Evangelio de hoy es una enseñanza fundamental en el caminar cotidiano del cristiano. Cada vez que cumplimos la voluntad de Dios, estamos dando pasos importantes en el itinerario personal de la salvación. El Señor nos pide tener caridad al momento de corregir. Hacerlo de tal modo, que quien recibe la corrección sienta la misericordia que proporciona el infinito amor de Dios. Corregir es sinónimo de rectificar, enmendar, advertir, amonestar; es por ello que se nos pide tener misericordia al momento de llevarla a cabo. Lamentablemente, muchos asumen actitudes tan incoherentes, que piensan que para reprender, es necesario usar la violencia como uno de los medios más eficaces para que alguien rectifique los errores. Cotidianamente vemos cómo muchas personas se encargan de propagar con las propias obras, el maltrato, la indisciplina, la falta de amor de los cuales sufren tantos corazones y tantas personas son víctimas. Quien ama, sabe corregir, sabe ayudar a quien se equivoca, sabe guiar con caridad, sabe ayudar al prójimo a canalizar su vida por las vías del bien. La liturgia de este domingo nos enseña a practicar la "corrección fraterna", la cual es parte fundamental del plan de vida de todo cristiano. Dicha corrección nos ayuda a encontrar el amor que viene de Dios a través de la aceptación de nuestra condición de seres humanos. Actualmente podemos poner por obra el hecho mismo de ser cristianos como una de las opciones más hermosas y que conllevan sinceramente a configurarse con Cristo. Tal vez en la vida se nos ha presentado alguien a quien hemos debido corregir o seguramente nos han corregido, ¿nos hemos comportado como verdaderos discípulos de Cristo? ¿Hemos sabido corregir? ¿Hemos sabido aceptar? Junto a nuestros hermanos, miremos al cielo y pidamos al buen Dios siga derramando sus bendiciones sobre todos y cada uno de nosotros, para saber reconocer lo que hacemos.

Pidamos como hermanos a través de María Santísima
De la mano con María, todos y cada uno de nosotros podemos pedir a Dios ser fieles, disponibles y sinceros con Él y con nosotros mismos. Muchas personas desean de nosotros el testimonio y la ayuda necesarios para poder encontrar la paz, la armonía y la solidaridad. Como discípulos, caminemos junto a María en la construcción de un mundo en el cual la mirada a Jesús sea fundamental y aceptar los propios errores sean parte de la vida del cristiano.

P. José Lucio León Duque

jueves, 28 de agosto de 2008

Domingo 31 de agosto de 2008

Dejarse seducir por Dios…
“Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?”

I° lectura: Jer 20, 7-9; Salmo: 62, II° lectura: Rom 12, 1-2; Evangelio: Mt 16, 21-27

“Tú eres Pedro”, decía Jesús el domingo pasado. Hoy dice, “aléjate de mi Satanás”. ¿Es incoherencia? ¡En absoluto! Jesús nos reafirma que Dios nos ilumina y nos inspira. Él nos revela a su hijo y nos permite tomar y llevar junto a Él, la propia cruz, aquella que nos corresponde, solo así podremos salvar nuestra vida en el nombre de Dios. Dejarse seducir por Dios, es enamorarse del Evangelio de la verdad, es ser capaces de proclamar su nombre sin temor, es tener la valentía de llevar esa cruz junto a Jesús y con Él.

Pensar como Dios y en su nombre, no como los hombres…
La liturgia de la palabra es un camino que nos exhorta a seguir luchando por el Evangelio y el mensaje que transmite. Hoy tenemos un esquema que podríamos tomar como parte de nuestro plan de vida. En primer lugar, Dios nos seduce, nos regala su palabra y a pesar de nuestra condición o situación, (I° lectura) nos invita a seguir adelante y sentir en nuestra vida su amor total. En segundo lugar; si nos dejamos seducir, podremos cumplir en plenitud la voluntad de Dios, entregándonos en cuerpo y alma, dando lo mejor de cada uno “como hostia viva, santa y agradable a Dios” (II° lectura). En tercer lugar, “cargar la cruz” es la consecuencia de enamorarse de Dios. Quien ama de verdad y de corazón, carga sinceramente con el peso que se presenta en la vida, con la alegría que proporciona el amor vivido en Dios. Dicho amor se hace realidad en la medida en que existe un acercamiento profundo al pueblo, al hombre de hoy, al prójimo, a aquellos que piden justicia, solidaridad, paz.
Una vez más se nos ratifica que Dios es quien nos hace capaces de vivir en el amor, es quien nos da la fuerza para caminar en un mundo lleno de inseguridad, de injusticia, de desamor…en medio de esa falta de valores, está la presencia de Dios, quien junto a todos y cada uno de nosotros, sus discípulos, llena los vacios que existen y que sí son posibles colmar. ¡Esa es nuestra cruz! Así es que empecemos a pensar como Dios, no como los materialistas, los soberbios, los autosuficientes y quienes, con ideologías absurdas, pretenden en muchas ocasiones, hacernos creer que lejos de Dios estaremos bien.“Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto a hombre” (Benedicto XVI; Carta Encíclica “Dios es amor”, n° 28b)

María nos enseña a cargar la cruz
María Santísima, nuestra madre de la Consolación, nos da ejemplo para amar, llevar y compartir la cruz de cada día. Ella es mujer y madre que ama, que da la fuerza necesaria a todos aquellos que se encuentran en dificultades, en problemas, en medio de zozobra y de falta de amor. Ella nos muestra el camino que en nombre de Jesús debemos recorrer, sin exclusión y con plena confianza en Él. Así sea.

P. José Lucio León Duque

viernes, 22 de agosto de 2008

Domingo 24 de agosto de 2008

Tú eres el Mesías, tú eres Pedro
“Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por Él y todo está orientado hacia Él”
I° lectura: Is 22,19-23; Salmo: 137; II° lectura: Rom 11,33-36; Evangelio: Mt 16,13-20
Con gran alegría se celebraba la semana pasada el III° Congreso Americano Misionero, con el cual se daba inicio a la Gran Misión Continental. Es un paso importante con el cual los católicos de todo el mundo, pero en especial de América Latina, debemos fortalecer el testimonio del Evangelio de la verdad, con el cual Jesucristo nos quiere como discípulos suyos, propagadores de su mensaje. Conocer a Dios es uno de los temas que, se presenta interesante para algunos, incompresibles para otros. Dios se muestra al hombre cuando confía una misión específica a uno de sus hijos (I° lectura). Esto conlleva a ver que la presencia de Dios es eterna, que su amor perdura por siempre y por ello debemos alabarlo sin cesar (Salmo). Sentir esto, nos lleva a conocer y experimentar la riqueza de Dios a través de su sabiduría y sus obras, ya que, todo proviene de Él y se dirige a Él (II° lectura).

¿Quién es Jesús para nosotros?
El binomio, Mesías - Pedro, denota la relación de Jesús para con sus discípulos y la estrecha unión que existe y que lleva a participar de una labor específica. Jesús es el Mesías, el ungido, y Pedro es la base donde se edifica la Iglesia. La afirmación de Pedro recibe una respuesta por parte de Jesús, una recompensa por parte del Mesías. En medio de un mundo en el cual la indiferencia está entrando en el corazón de muchos, se encuentra la decisión de quien es discípulo y desea dar testimonio del Evangelio, por ello la pregunta de Jesús a sus discípulos es la misma que nos hace hoy a todos. Dos aspectos podemos meditar al respecto: en primer lugar, Jesús pregunta quien es Él para nosotros. Eso denota un claro amor por sus discípulos, sus hermanos, a fin de que nos interesemos cada vez más por conocerlo, amarlo y vivir junto a Él. En segundo lugar, Dios nos revela su misericordia y su amor en la sencillez de un corazón puro, es decir, en la vida de quien sigue con fe el camino que nos enseña Jesús. Cada uno de nosotros, consciente de su condición de discípulo, debe manifestar el gozo y la alegría que se siente servir, en espíritu y verdad, al prójimo, a los pobres y excluidos de la sociedad, a todos aquellos que necesitan de justicia y de paz, de solidaridad y fraternidad. En el prójimo está Cristo, ¿sabemos identificarlo con sincero corazón?

Con amor a los pies de María
Acudamos piadosos ante el amor de María, nuestra madre de la Consolación; acudamos humildes a pedir a nuestra madre, las gracias que necesitamos y proclamemos, tal como ella lo hizo, las maravillas que Dios hace para con todos y cada uno de sus hijos. Así sea.


P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

domingo, 17 de agosto de 2008

Inicia la Evangelización Continental, próximo Congreso en VENEZUELA

!A Evangelizar!

Hoy, domingo 17 de agosto de 2008, en el marco de la clausura e inicio de la Gran Misión Continental, se dió un anuncio importante: la sede del IV Congreso Americano Misionero será la ciudad de Maracaibo (Venezuela). Mons Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la Conferencia Episcopal, recibió la bandera del III Congreso con el fin de promover, impulsar y preparar el próximo encuentro.
Es una dicha para Venezuela, para todos nosotros, quienes deseamos ser participes y somos protagonistas de la nueva evangelización. Es hora de despertar. Es hora de comenzar a trabajar en serio en la propagación del Evangelio de la verdad a todos los rincones de América Latina y del mundo entero.
Cada cristiano católico debe ser discpípulo de Cristo, optar por Él y llevar en el corazón el deseo de ser testigos, en espíritu y verdad, del mensaje de quien vive por los siglos de los siglos. Así sea.
P. José Lucio

sábado, 16 de agosto de 2008

Domingo 17 de agosto de 2008

¡La grandeza de la fe!
“Señor, también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”

I° lectura: Is 56,1.6-7; Salmo: 66; II° lectura: Rom 11,13-15.29-32; Evangelio: Mt 15, 21-28
Hay dos temas importantes en el itinerario de la palabra de Dios para hoy: la fe y la misericordia. Ellas nos han acompañado a través de los domingos y de una u otra forma, son pilares fundamentales para obtener la mirada amorosa de Dios. Cumplir la voluntad del Padre es adentrarse a vivir no en base a conceptos, sino a verdaderas experiencias de vida cristiana, donde más allá de ideologías inertes, tenemos el deber de promover la justicia, el derecho, la fidelidad, la igualdad, haciendo vida todo esto, en la vida cotidiana y en el lugar predilecto para ello: el altar de Dios (Iº lectura). Este es un indicador propicio para darnos cuenta que todos estamos llamados a buscar a Dios (Salmo) y así poder alcanzar su misericordia, sea cual fuere nuestra condición, raza o cultura (IIº lectura).

“Señor, hijo de David, ¡ten compasión de mi!”
La petición de la mujer que se dirige a Jesús en busca de misericordia y paz, nos debe llevar a pensar en varias cosas. En primer lugar, debemos saber pedir, y pedir con insistencia y humildad. La arrogancia y la falsa humildad que muchas veces se da en algunos cristianos, hace que la petición se desvanezca, se pierda. Es importante, por tanto, fundamentar lo que se pide en la oración y hacerlo con fe, tal como nos lo enseña la mujer del evangelio que, a pesar de la respuesta de Jesús, no pierde su ánimo ni el objetivo de la petición. En segundo lugar, debemos velar, cuidar con esmero lo que tenemos, los dones que Dios nos ha dado, las personas que nos ha encomendado, dando lo mejor de sí sin esperar recompensas humanas. En tercer lugar, aceptar la voluntad de Dios como un don precioso y no como resignación. Esto conlleva a vivir nuestra condición de discípulos y cristianos que somos. Saber pedir con insistencia y humildad nos lleva a sentir en nuestros corazones la misericordia y el amor que Dios tiene preparados para todos y cada uno de nosotros. Reflexionemos: ¿estamos dispuestos a pedir con humildad? ¿aceptamos la voluntad de Dios como un don? Miremos a nuestro alrededor y allí encontraremos el campo de servicio en el cual podremos llevar como fieles discípulos el mensaje de Jesús; un mensaje de fe, esperanza y caridad; un mensaje de justicia y de paz; un mensaje que no alivia por un momento, sino que llena para siempre el corazón de cada hombre y cada mujer que pide con sencillez.

María, maestra de fe…
De la mano con María, nuestra madre de la Consolación, podemos caminar seguros y con humildad para recoger aquellas migajas que se convierten en gozo y gracias abundantes. El Espíritu Santo nos ilumine y haga de todos y cada uno de nosotros fieles discípulos que sienten en su corazón la misericordia y la paz como un regalo amoroso de Dios. Así sea.

P. José Lucio León Duque

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...