José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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jueves, 4 de diciembre de 2014

IIº Domingo de Adviento, 7 de diciembre de 2014.


CONVERTIRSE Y PREPARARSE
“El Señor no tarda en cumplir su promesa, como creen algunos. Lo que ocurre es que tiene mucha paciencia con vosotros, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan.” (2Pe 3,9)

Iº lectura: Is 40, 1-5. 9-11; Salmo: 85; IIº lectura: 2Pe 3, 8-14; Evangelio: Mc 1, 1-8

Prepararse para la conversión es una de las invitaciones que se nos regala en el tiempo de Adviento, y de manera especial, en este segundo domingo. Se presenta la figura sencilla, austera y llena de fe del precursor: Juan el Bautista. Su misión es la de preparar el camino del Mesías, llamando al pueblo de Israel a convertirse y arrepentirse de los pecados.

PREPARAR EL CAMINO

El evangelista Marcos se concentra en el hecho de que Juan el Bautista ha anunciado la inminente venida del Mesías indicando su grandeza. Su tarea es esa: atraer la atención hacia Jesús y mostrar al mismo tiempo el modo como vivía Juan, en el desierto y con austeridad, siendo para nosotros ejemplo de esperanza, firmeza y conversión.  Mientras continúa el camino del Adviento y nos preparamos para celebrar la Navidad, se verifica en nuestra sociedad el llamado de Juan, la voz que grita en el desierto, en el vacío en el que muchas veces nos encontramos.

Es un llamado que motiva a abrir nuestros corazones y recibir al Hijo de Dios que viene en medio de su pueblo. Está en juego nuestro destino: nuestro comportamiento hoy, será garantía de la recompensa eterna. Juan habla a través de los siglos, a todas las generaciones, a todos y cada uno de nosotros. Sus palabras, claras y duras, son alivio para el hombre de hoy; hombres y mujeres de nuestro tiempo, donde aún se perciben síntomas de mentalidades materialistas.

La “voz que grita en el desierto” nos invita a preparar la venida de Jesús, y ello se proclama en “los desiertos de hoy”, desiertos interiores y exteriores, sedientos del agua viva que es Cristo, que se dona a aquellos que tienen la disposición de vivir la conversión. ¡Imitemos este estilo de vida en medio de la vida cotidiana!

MARÍA NOS ENSEÑA Y AYUDA A ESPERAR

En pocos días celebraremos el nacimiento de Jesús. En los pesebres colocaremos su imagen, muchos le dejarán sus “carticas” y los tradicionales villancicos hacen que un solo canto se eleve al cielo para entonar junto a los ángeles la paz, la alegría y la justicia.

No dejemos pasar este momento favorable y recordemos siempre que alguien espera de nosotros -colocando la atención en los pobres y excluidos-, la alegría que viene de Dios y el testimonio de una vida, que como la de María Santísima, nos enseña la paciencia y la humildad. Así sea.
José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 27 de noviembre de 2014

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO, 30 DE NOVIEMBRE DE 2014

HAY QUE DESPERTAR
“Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes lo digo a todos: ¡Velen!” (Mc 13, 35-37)

Iº lectura: Is 63, 16-17. 19; 64, 2-7; Salmo: 80; IIº lectura: 1Cor 1, 3-9; Evangelio: Mc 13, 33-37

Una vez más las puertas de la esperanza reflejadas en el Adviento se abren a todos los hombres y mujeres que desean formar parte de este itinerario que lleva a comprender una vez más que estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad.

Somos obra salida de la mano de Dios, obra que pide el amor del padre amoroso y en el cual confiamos plenamente a pesar de nuestras debilidades. En el camino de la fe, el Señor no nos deja ni abandona. Él nos acompaña y nos enriquece en todo, “en el hablar y el saber” y no nos falta nada porque Dios nos da la gracia y los dones que necesitamos para dar testimonio de vida ante el mundo y en medio de él.

VIGILAR ES LA TAREA

Al inicio del tiempo de Adviento se nos pide estar vigilantes, despiertos y disponibles para recibir la gracia de Dios. No debemos dar espacio para que el enemigo se siga apoderando de nuestras vidas, sino que debemos orar constantemente para dar testimonio del Evangelio que nos transmite Jesús. Muchas veces nos dormimos, no permanecemos vigilantes sino dejamos que la apatía, la pereza y la duda invadan el corazón.

Cada vez que nos olvidamos de trabajar y servir por el Reino de Dios, estamos alejando la posibilidad de caminar con Cristo y en lo que transmite su mensaje. Estar despiertos es tener fe, es vivir esa fe desde el amor de Cristo para transmitir con las palabras y las obras ese amor a los demás.

Esto demuestra la vía que debemos seguir, un camino de vida, de esperanza, de alegría en medio de las vicisitudes que se puedan presentar. Hagamos el propósito de ser luz en medio del pueblo, de recibir la salvación de la misma cruz, viviendo como hermanos de verdad, dejando de lado divisiones, rencores y todo aquello que nos pueda desunir.

LA MADRE DE LA LUZ

María Santísima nos anima y nos ayuda a vivir en esperanza y alegría; ella es ejemplo de fortaleza y sencillez para afrontar la vida como se debe y estar vigilantes a cada momento. Que nadie sienta en su vida que falta el amor de Dios, ya que todos estamos llamados a ser testigos del Evangelio viviendo en espíritu y verdad, la unión y el amor que todos los pueblos debemos llevar como única bandera y así obtener la salvación.

Esto nos lleva a decir con convicción: unámonos en nombre de Dios para llevar a todos los lugares y a todas las personas el anuncio del mensaje de Jesucristo: oremos, unámonos y vivamos el Evangelio. Así sea.
José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Solemnidad de Cristo, Rey del Universo.

ÉL ES QUIEN NOS SALVA, ¡ES EL REY!
Cristo, Rey del Universo
“Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones”

Iº lectura: Ez 34, 11-12.15-17; Salmo: 22; IIº lectura: I Cor 15, 20-26.28; Evangelio: Mt 25, 31-46

Celebramos con gozo y alegría la Solemnidad de Cristo Rey del Universo. Es un día de fiesta, en el cual estamos convencidos de la presencia de Jesús en nosotros y de su plena y total soberanía. Es el día para reconocer, con humildad y sencillez, la grandeza y la omnipotencia de Dios que se hace hombre para acercarnos más a Él y hacernos así partícipes de su vida misma.

La liturgia de este domingo nos muestra la figura del pastor que cuida de los suyos, sus ovejas - siendo ésta una figura bíblica que traduce la humildad, la docilidad y la mansedumbre del hombre -.

Jesús es el Rey de reyes, el señor de señores, es quien otorga la más grande recompensa, el amor y la misericordia, hacia quien vive con docilidad y disponibilidad la ayuda al prójimo, reflejo del rostro de Dios en la vida cotidiana.

AYUDAR SIN EXCLUSIÓN…

El Evangelio de este domingo nos da las pautas con las cuales el cristiano debe reconocer en Jesús el Rey de reyes. Ante todo, estamos llamados a obrar bien, a ayudar al prójimo y en él a ver con amor el rostro de Jesucristo. Obrar bien es parte del testimonio que debe dar el cristiano, quien es discípulo de Jesús, quien sabe que en el prójimo está presente Dios y su infinito amor. Luego es importante tener en cuenta que el juicio de Dios, es un juicio de misericordia y de amor. Dios separa los buenos de aquellos que no lo son y de acuerdo a las obras realizadas con sinceridad y convicción, la infinita misericordia de Dios juzgará y dará la recompensa que cada uno merece.

Celebrar la Solemnidad de Cristo Rey nos debe hacer reflexionar sobre la necesidad que tenemos de reconocer en Jesús la razón de nuestra vida, a quien debemos imitar y junto con quien debemos caminar. Acerquémonos a Jesús Eucaristía, a Jesús presente en el prójimo y a Jesús vivo en el corazón de todos y cada uno de nosotros.

A lo largo de la historia tenemos el testimonio de muchos cristianos quienes han dado la vida por Cristo como el Rey de sus vidas y, por ello, en nombre de Dios, de la Iglesia de Cristo que vive en nosotros y con el deseo de ayudar cada vez más al prójimo, se pide a todos los cristianos que nuestro lema de vida sea: ¡Viva Cristo Rey!

MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DEL REY HUMILDE Y SENCILLO

María, Nuestra Madre, nos enseña la humildad que todo cristiano debe seguir y vivir. Ella es la madre del Rey, la madre del Salvador del hombre, la madre de Dios. Su humildad y sencillez nos permite contemplar un corazón puro y un alma materna que está por encima de cualquier otra cosa. Ella nos da ejemplo de cómo vivir en Dios y a partir de su amor, ser prójimo con el prójimo y verdaderos testigos del evangelio.

La Misión Diocesana es clara, es precisa: caminemos juntos en Espíritu y Verdad hacia la Reconciliación para proclamar la verdad, la justicia y la paz en la tarea de evangelización y así poder escuchar: ¡Vengan benditos de mi Padre! Así sea.
José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 14 de noviembre de 2014

El Nuncio Apostólico en la Diócesis de San Cristóbal

EL ENVIADO DEL PAPA EN NUESTRA DIÓCESIS

Con gran alegría nuestra diócesis de San Cristóbal recibe un gran regalo: la visita del Nuncio Apostólico en Venezuela, S.E.R. Mons. Aldo Giordano. 

Su presencia es símbolo de la unidad de la Iglesia, la cual, fiel al llamado de vivir la evangelización como discípulos y misioneros, se siente comprometida con el mensaje de Cristo: “Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17, 21)

“La palabra Nuncio viene del latín nuntius, que se traduce como mensajero, enviado. El nuncio apostólico el embajador de la Santa Sede ante un gobierno.  Como tal, representa al Papa ante un gobierno y maneja los asuntos entre la Sede Apostólica y el gobierno civil del país al cual ha sido asignado. El nuncio debe «esforzarse para que se promuevan iniciativas en favor de la paz, del progreso y de la cooperación entre los pueblos». (Ver: Derecho Canónico, #362 a 367). Los Nuncios Apostólicos, son considerados los decanos del cuerpo diplomático del país en el que están acreditados. Esto es según la Convención Diplomática de Viena, 18 de abril de 1961. El servicio diplomático de la Santa Sede es el más antiguo del mundo. Sus orígenes se remontan a los legados enviados por los Papas para representarlos en concilios importantes. Ej: El papa envió un legado pontificio al Concilio de Nicea en el año 325. El Nuncio vigila por el bienestar de la Iglesia en el país al que es enviado Según el Código de Derecho Canónico, «la función principal del legado pontificio consiste en procurar que sean cada vez más firmes y eficaces los vínculos de unidad que existen entre la Sede Apostólica y las Iglesias particulares». Su misión incluye «prestar ayuda y consejo a los obispos, sin menoscabo del ejercicio de la potestad legítima de éstos». (Ver: Código de Derecho Canónico nn 362 a 367). El nuncio es asignado por el Papa y generalmente es un obispo.”
(Información tomada de la página católica http://www.corazones.org/diccionario/nuncio.htm)

LOS CRISTIANOS ESTAMOS LLAMADOS A SEGUIR LOS PASOS DE JESÚS

En el Evangelio el mismo Jesús nos indica lo que nosotros, como Iglesia que somos, debemos hacer y en el caso del Nuncio, como enviado de la Santa Sede, encontramos el significado propio de su misión en el sitio donde sea destinado: “Vayan pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Cfr. Mt 28, 19-20).

En primer lugar, el enviado, el mensajero, está llamado a ir y evangelizar. Esto conlleva a fortalecer la unidad en la Iglesia. ¡Qué misión tan hermosa están llamados a vivir quienes son escogidos para este servicio! Su misión de Evangelizar se fundamenta en vivir el mensaje de Cristo en cada rincón del mundo. El papa Francisco lo indica de la siguiente manera: "Su vida es una vida de nómadas. Cada tres, cuatro años... cambian de lugar, pasan de un continente a otro, de un país a otro, de una realidad de Iglesia a otra, a menudo muy diferentes; siempre con la maleta en la mano. Y esto implica... la mortificación, el sacrificio de despojarse de cosas, de amigos, de relaciones y comenzar siempre desde cero. Esto no es fácil" (Papa Francisco a los representantes pontificios el 21 de junio de 2013).

En segundo lugar, su misión de enseñar a cumplir el Evangelio es un servicio en el que todos estamos involucrados. El beato Pablo VI, el 25 de abril de 1951, siendo substituto de la Secretaría de Estado en ese periodo, se refería de los representantes pontificios así: "uno que es realmente consciente de llevar a Cristo consigo". ¿Cómo involucrarnos? Orando por ellos, viviendo en la Comunión de los Santos nuestro compromiso de trabajar juntos por la edificación de la Iglesia y cumplir, con lealtad y docilidad, el mensaje de Cristo, del Santo Padre y de quien le representa.

En tercer lugar, el mensaje del Evangelio, que le es encomendado de manera particular, hace que nosotros como Iglesia sintamos la necesidad de estar unidos al Pastor, promoviendo el bien de todos sin excepción. "¡Somos pastores -recuerda el Papa Francisco a los representantes pontificios- y esto no tenemos que olvidarlo nunca!. Ustedes representantes pontificios, son presencia de Cristo, son presencia sacerdotal, de pastores... ¡Hagan siempre todo con profundo amor! incluso en las relaciones con las autoridades civiles y con los colegas...busquen siempre el bien, el bien de todos, el bien de la Iglesia y de cada persona". Esta reflexión que nos ofrece el Papa Francisco, nos exhorta a dejarnos guiar por la Palabra de Dios, la acción del Espíritu Santo y nuestro compromiso como Iglesia: ¡oremos por nuestros Pastores!.

¡Bienvenido Mons. Aldo Giordano a nuestra diócesis de San Cristóbal!, tierra de gracia y bendición que en esta ocasión con su presencia, eleva una oración particular por las intenciones del Santo Padre ante el Santo Cristo del Rostro Sereno de La Grita y de Nuestra Madre, la Virgen de la Consolación.

Nuestro compromiso como Iglesia del Táchira se reafirma en la Misión Diocesana en la que, caminando juntos en Espíritu y Verdad, apuesta a la Reconciliación, como meta de quienes conformamos esta porción de la Iglesia. Así sea.

José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 13 de noviembre de 2014

Santo Cristo de los Milagros de La Grita

Santo Cristo de los Milagros
de La Grita
SEGUIR A JESÚS ES EL CAMINO

“La santidad no es un privilegio para algunos, sino una obligación para todos, para usted y para mí”. Estas palabras de la beata Teresa de Calcuta nos hacen ver con claridad, la necesidad que tenemos todos de unirnos verdaderamente a Dios siendo discípulos de Jesús en el anuncio del Reino de Dios. 

En la actualidad son muchos los caminos que se nos presentan con el fin de encontrar vías de escape que nos lleven al mejoramiento personal o grupal, y en muchas ocasiones todo queda en una simple teoría que al final no nos deja nada. La santidad es algo concreto, algo que se vive, que se cultiva, que se desarrolla en el corazón de hombres y mujeres, deseosos de vivir en unión con Dios y al servicio de los hermanos. 

“Con el ejemplo de los santos aprendemos el camino más seguro por el que, entre las vicisitudes mundanas, podremos llegar a la perfecta unión con Cristo o santidad, según el estado y condición de cada uno” (Lumen Gentium, 50, b). El Concilio Vaticano II así como todos los documentos de la Iglesia, nos llevan de la mano con el fin de mostrarnos el camino que debemos seguir. Optar por Él es seguir y vivir su mensaje de vida y de verdad. Es hacer una elección ante el sinnúmero de situaciones que se nos presentan en la actualidad. Es entrar en el corazón del pueblo necesitado, de pueblo hambriento y sediento de Dios, un pueblo que levanta sus manos al cielo y mirando fijamente al firmamento, pide señales de amor, de misericordia y de paz.

En una sociedad donde diversas ideologías, algunas de las cuales buscan un progreso siguiendo pautas erróneas, se ve la figura del cristiano como una opción que es posible elegir y vivir de manera real. No se puede llegar a la santidad siguiendo ideologías personales sin sentido, caprichos pseudo religiosos o pensamientos "politiqueros"; se llega a la santidad siguiendo principalmente a Jesús, su palabra, su testimonio, su vida, su entrega solidaria a los demás, como Buen Pastor que es.

El papa Francisco en su enseñanza del 28 de octubre de 2014 (que invito vivamente a leer y meditar), en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, nos recuerda -entre otras cosas- lo siguiente: “Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos.”

No aspiremos a ser santos de nicho, ni a ser mencionados públicamente, ante todo seamos fieles discípulos de Jesús, solidarios con el prójimo, recordando las palabras del Beato Pablo VI: “Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo”. 

Pidamos al Santo Cristo de los Milagros de La Grita y a nuestra Madre, la Virgen de la Consolación, poder llevar a todos los lugares y personas el mensaje de amor, paz y justicia, siendo testigos de la verdad que viene de Dios, evangelizando en Espíritu y Verdad hacia la Reconciliación: esa es la vía. Así sea.

Nos unimos en oración por las intenciones de la Iglesia, del Santo Padre Francisco, de nuestro obispo Mario del Valle, del presbiterio y de todo el Pueblo de Dios. 
José Lucio León Duque

XXXIII° Domingo del Tiempo Ordinario

¿Enterramos nuestros talentos? o ¿los hacemos fructificar?
TALENTOS DE LUZ…
“Pero ustedes, hermanos, no vivan en tinieblas, para que ese día no les sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas, Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.

Iº lectura: Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31; Salmo: 127; IIº lectura: I Tes 5, 1-6; Evangelio: Mt 25, 14-30

Todos los hombres y mujeres del mundo tenemos riquezas en la vida, riquezas que no son de oro ni plata, que no tienen nada que ver con posiciones sociales o algo similar. Cada ser humano, hijo e hija de Dios, poseemos talentos que superan los condicionamientos que en muchas ocasiones no dejan caminar con ilusión y esperanza. En este día, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los talentos, sobre la admiración que debemos tener ante la grandeza de Dios y su presencia en nuestra vida.

LOS TALENTOS DEBEN CRECER

Poder ser partícipes de la entrega de los talentos teniendo la ilusión de multiplicarlos, es lo que se espera de un verdadero cristiano, comprometido y fiel. Las lecturas y el Evangelio de hoy, nos permiten encontrarnos y colocarnos ante una situación favorable para quien desea seguir a Cristo.

La liturgia de la Palabra nos lleva de la mano para entender que la virtud en las personas debe ser reconocida como una riqueza que Dios bendice. Se nos colocan ejemplos, situaciones, personas, etc, para que nos demos cuenta que Dios nos da la posibilidad de multiplicar y hacer crecer lo que tenemos. Esa bendición traducida en oportunidades se muestra como la luz que no conoce ocaso, como luz que brilla en las tinieblas del corazón abatido y que ilumina aún más el de aquellos que viven con fe el Evangelio de la verdad.

El mensaje de este domingo nos abre las puertas para entender la parábola de los talentos como medios para crecer, como instrumentos necesarios con los que podemos y debemos multiplicar las gracias que recibimos de parte de Dios. El pecado, la falta de fe, el alejamiento de Dios, de su amor y de su misericordia, el desprecio y la injusticia que sufren muchos hermanos nuestros, son parte de esos talentos enterrados que por negligencia y falta de confianza en el que todo lo puede, se hacen evidentes ante la mirada de todos.

¿Nos sentimos bendecidos por Dios? ¿Cuál es nuestra actitud ante aquellos que entierran los talentos? ¿Estamos dispuestos a valorar a todas las personas, sin distinción ni exclusión, siendo luz que brilla en la oscuridad?

MARÍA, BENDECIDA POR DIOS

Llena de gracia y bendecida por Dios, colmada de talentos y guía para hacerlos crecer, tenemos el ejemplo de una gran mujer, María nuestra Madre. En ella y junto a ella debemos caminar hacia el crecimiento de los que son los talentos de luz y que hacen del hombre fiel discípulo del maestro del amor. Así sea.
José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

jueves, 6 de noviembre de 2014

Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA
“¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo son ustedes.”

I° lectura: Ez 47:1-2, 8-9, 12; Salmo: 46; II° lectura: ICor 3:9-11, 16-17; Evangelio: Juan 2:13-22

Si entendiéramos el significado de lo que es el Templo para nosotros los cristianos, nuestra actitud sería totalmente diferente ante el insondable amor que Dios manifiesta para con todos y cada uno de nosotros. San Juan de Letrán es el primer gran templo cristiano construido en Roma después de las persecuciones, en el siglo IV; es llamada la Catedral del Papa como obispo de Roma.

Este domingo, día en el cual se celebra esta fiesta, se nos ofrece la posibilidad de darle el lugar que tiene en nuestras vidas el Templo y el que tiene él en nosotros. Al entrar en el Templo, Jesús deja en evidencia la necesidad del mismo y el verdadero uso que se debe hacer de él.

EL TEMPLO: CASA DE ORACIÓN…

Celebrando la dedicación de la Basílica de Letrán, encontramos un camino que todo cristiano debe seguir, todo esto junto a la actitud de Jesús quien encuentra que el Templo había sido convertido en un lugar de comercio, en una cueva de ladrones. Mucha gente critica de manera malintencionada a la Iglesia, degradando con las palabras lo que tal vez nunca han vivido con el corazón.

Jesús entra al Templo y ve con tristeza, cómo habían convertido el lugar de la oración en un mercado, dejando de lado el verdadero significado de él. El maestro nos enseña que el Templo ante todo, es la casa de Dios, es el lugar donde cada uno de nosotros, cualquiera sea nuestra condición, ya que somos templos vivos del Espíritu Santo. Junto a esto se nos pide vivir de acuerdo a nuestro rol de cristianos y discípulos de Jesús.

Los detalles de amor a Dios se manifiestan en nuestra actitud en el Templo, en el modo de vestir, de comportarnos, de vivir la fraternidad con los demás, de cómo es nuestra participación en la Eucaristía y demás sacramentos. ¿Somos colaboradores en nuestras parroquias? ¿Estamos participando de las actividades y celebraciones propuestas? ¿Respetamos y cuidamos nuestros Templos y nuestras vidas?

MARÍA, TEMPLO DEL AMOR DE DIOS

María Santísima, nuestra madre, nos enseña a vivir como sagrarios. Cada vez que recibimos la Eucaristía, la acción de gracias debe ser dirigida a Dios con gozo y alegría, por permitirnos que Jesús esté en nuestra vida. Acerquémonos a Jesús presente en la Eucaristía y seamos fieles discípulos que viven con respeto, dignidad y convicción el amor hacia el lugar sagrado donde vive Dios. Así sea.

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

sábado, 1 de noviembre de 2014

2 de noviembre, Conmemoración de los Fieles Difuntos

ESTAMOS EN LAS MANOS DE DIOS
“Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos”.

Junto con la Solemnidad de Todos los Santos, celebramos la Conmemoración de los Fieles Difuntos y ello es un itinerario que nos enseña algunos aspectos que el cristiano debe tener en cuenta. En medio de la alegría que proporciona el hecho y la realidad de ser santos, bienaventurados, dichosos, se encuentra la esperanza en medio del dolor. Cuantas personas visitan los cementerios; cuántos elogios, flores, homenajes, a quienes ya no están físicamente entre nosotros, pero que se mantienen en el recuerdo de sus familiares y amigos.

“EL QUE NO AMA PERMANECE EN LA MUERTE

Uno de los puntos principales es el camino del amor. La liturgia de la Palabra que se nos presenta hoy deja entrever algunos aspectos fundamentales. En primer lugar, los justos están en las manos de Dios y no serán alcanzados por ningún tormento. Esto nos indica la infinita misericordia que el Padre Eterno tiene y cómo es su deseo, el hecho de estar en Él. En segundo lugar tenemos la esperanza de ver la bondad del Señor, de estar junto a Él y participar de Él para obtener la salvación. En tercer lugar, debemos luchar con ahínco, con dedicación, con compromiso, para así encontrar un equilibrio en el juicio que Dios nos hará.

Hacer algo por los demás será tomado en cuenta para nuestra calificación final. No nos asombremos de la decisión que nos comuniquen, no nos sintamos mal ni seamos indiferentes ante lo que Dios nos manifieste. Fijémonos en algo: la salvación nos viene gracias a las buenas obras que junto a la fe, todos y cada uno de nosotros realicemos a lo largo de nuestra vida. ¿Cuándo hemos visto a Dios en los demás? ¿Cuándo nos hemos colocado al nivel de tantos hermanos nuestros para ver en ellos a Dios? ¿Cuándo nos hemos colocado en la situación de nuestros hermanos, los cuales han necesitado y necesitan de una ayuda, de una colaboración, de un consejo?

Si alejamos a Dios de la vida cotidiana y no lo acercamos a la vida con nuestro prójimo, estamos separándonos de la recompensa que nos tiene preparada el Señor y por tanto, la muerte, nuestra muerte, no será ya un encuentro pleno con Dios, sino un desvío de nuestra alma a la oscuridad eterna. Recordemos siempre que “conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos”.

MARÍA, NOS GUÍA HACIA LA SALVACIÓN

En la vía que nos conduce a Jesús y por ende, a la salvación, encontramos la presencia de nuestra madre del cielo María Santísima. Ella, sierva del Señor, nos da la posibilidad de caminar con Él hacia la verdadera salvación. Ser discípulos fieles nos da la confianza para hacer bien las cosas y dar así testimonio de vida, de esta manera seremos parte de los bienaventurados, habiendo pasado, cuando Dios lo quiera, por el dolor de la muerte que en definitiva, es camino hacia la felicidad, la vida eterna. Así sea.

"En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. (Beata Teresa de Calcuta)

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

viernes, 31 de octubre de 2014

1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos.

A EJEMPLO DE JESÚS
“Alégrense y regocíjense, porque grande será su recompensa en el cielo”

I° lectura: Ap 7, 2-4.9-14; Salmo: 23; II° lectura: 1Jn 3, 1-3; Evangelio: Mt 5, 1-12

Hace algún tiempo, leía lo siguiente: “…los santos, para dicha nuestra y de ellos mismos, fueron hombres -y mujeres- de carne y hueso como nosotros” (Felice Accrocca, “Tommaso da Cori, Amico di Dio e degli uomini”). Leyendo esto y reflexionando sobre lo que la liturgia de la Palabra nos presenta en este día, podemos tener la certeza que Dios nos llama a caminar, ya desde ahora, en las vías de la santidad.

La multitud de los santos, presente en las lecturas y manifestada en la Iglesia, nos da a entender que debemos ver más allá de lo que comúnmente tenemos frente a nosotros. Debemos sentir la certeza que el camino escogido no es el equivocado y que el amor que Dios nos ha tenido y por el que somos sus hijos, nos permitirá alcanzar el premio que está preparado para los bienaventurados.

JESÚS NOS ENSEÑA EL CAMINO

Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz…todos serán llamados hijos de Dios (Evangelio). Esta certeza es el camino de esperanza que Dios nos da para que seamos testigos de su palabra y la hagamos vida en la cotidianidad.

Santos somos los miembros de la Iglesia, santos son todos los que han seguido y siguen el ejemplo de Jesús, santos son los que oficialmente son reconocidos por la Iglesia y aquellos, que aún no siendo reconocidos públicamente, han sido testigos del amor de Dios en medio del mundo. Sentir que la santidad es un peso es no darnos cuenta que esa es la razón de vivir del cristiano.

El maestro llama bienaventurados a aquellos que forman parte del corazón de Dios; a los que viven sin pensar en ambigüedades; a los que sin serlo, se sienten excluidos por los que, no siéndolo, se sienten dueños de las conciencias. El Evangelio nos promete una recompensa y ella se da, solo en la medida que seamos conscientes y responsables del cumplimiento de nuestros deberes como cristianos.

¿Quiénes son los santos? No dejemos nunca de preguntárnoslo, no pasemos de largo ante la propuesta de llegar a serlo y cada día esforcémonos por vivir los preceptos del Evangelio con obras de caridad, poniendo por obra lo que creemos gracias a la fe.

MARÍA SANTÍSIMA, REINA DE TODOS LOS SANTOS…

En las letanías damos a Nuestra Madre del cielo un calificativo muy significativo. La Madre de Dios es la Reina de Todos los Santos, es quien nos da ejemplo de humildad para poder dar fe que es posible llegar a ser bienaventurados ya que “todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como Él”… Así sea.

“No podemos decir al mismo tiempo quiero y no quiero: quiero ser santo y no quiero serlo. Deberíamos preguntarnos porque no somos santos gozando de la presencia y bendición de Cristo en el tabernáculo y de la posibilidad de recibir su cuerpo y su sangre en la comunión”. (Beata Teresa de Calcuta)

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

sábado, 25 de octubre de 2014

NOCHE DE LA LUZ EN LA PARROQUIA DE COROMOTO

ESTAMOS POR INICIAR LA "NOCHE DE LA LUZ"

En la Parroquia de Nuestra Señora de Coromoto de San Cristóbal, estamos por iniciar lNOCHE DE LA LUZ (hoy sábado 25 de octubre de 2014). A partir de las 7 de la noche, en unión de la Diócesis de San Cristóbal que, fiel al Evangelio de Cristo, se hace eco del mensaje del Santo Padre Francisco, de nuestro Obispo Mons, Mario del Valle que nos invitan a SALIR y EVANGELIZAR nos uniremos en oración con la Iglesia Diocesana y Universal, pidiéndole a Dios nos conceda la Paz y la Reconciliación.

Se invita a que cada parroquia, cada comunidad, cada familia, se una a esta celebración desde dónde esté y así seguir construyendo la Paz y la Reconciliación que tanto necesitamos. Seamos testigos, discípulos y misioneros de este mensaje de PAZ y RECONCILIACIÓN.

Encomendemos nuestra vida y nuestros pasos a La Virgen Santísima, ella nos guía por el camino del bien y nos conduce hacia su hijo Jesucristo.

MISIÓN DIOCESANA 2014:
“CAMINANDO JUNTOS EN ESPÍRITU Y VERDAD HACIA LA RECONCILIACIÓN

José Lucio León Duque
Diócesis de San Cristóbal

jueves, 23 de octubre de 2014

XXXº Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de octubre de 2014

AMAR A DIOS: UNA INVITACIÓN, NO UNA IMPOSICIÓN
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”

I° lectura: Éx 22, 20-26; Salmo: 17; II° lectura: ITes 1, 5c-10; Evangelio: Mateo 22,34-40

En nuestra vida cristiana, los pasos de Jesús se presentan como el camino del cual no nos debemos desviar. La liturgia hodierna es reflejo del ejemplo que Dios nos muestra, no solo para hoy, sino para toda la vida. "¡Ay de mí -afirmaba san Pablo- si no predicara el Evangelio! (1 Co 9, 16).”. Es una llamada que se nos hace, para seguir los pasos de Jesús, sus huellas, sus palabras, su vida. La palabra del maestro, va seguida de su ejemplo, de su misericordia, de su amor y de la paz de la que nos podemos llenar plenamente. La enseñanza del maestro es veraz y concreta: “Amarás al Señor, tu Dios…y a tu prójimo como a ti mismo”.

AMAR: OBJETIVO DEL CRISTIANO

En el camino que nos presenta el maestro del amor, tenemos un detalle importante: nos invita a amar a Dios y al prójimo. La primera invitación es total y plena, es un llamado a ver en la mirada de Dios, todo lo que necesita el hombre. Amar a Dios, un mandamiento, una llamada, no una imposición; una vía a seguir, no un camino de esclavitud. Cuando el hombre ama a Dios, encuentra en su alma la capacidad de corresponder a aquel que nos ha amado hasta el extremo. En Dios conseguimos la esperanza y confianza ante las dificultades y la fortaleza para poder ayudar al prójimo sin ninguna duda.

La invitación de amar al prójimo se basa en ello, no podemos amar a alguien si ese amor no viene de Dios. En el prójimo, aunque muchas veces nos cueste aceptarlo o vivirlo, está presente la imagen de Dios. Si miramos a nuestro alrededor, la invitación que se nos hace es para aplicarla en la vida cotidiana, sin temor ni con engaños, sino con la palabra que el Evangelio de la verdad nos enseña como discípulos de Jesús que somos.

Amar a Dios y al prójimo, nos da la autoridad para enseñarle al mundo, al hombre y a la mujer de hoy, que debemos salir de la oscuridad, de las misteriosas actitudes de quienes usan la religión como escape; de aquellos que, como los fariseos, buscaban en su momento hacer caer a Jesús en algo. Debemos actuar con fortaleza, decisión y convicción.

La misión a la que debemos acudir con urgencia y prontitud, está dirigida a los pobres y excluidos, a aquellos que no tienen esperanza, a los que por diversos motivos se sienten abandonados por Dios, a los que viven en dificultad y pierden la esperanza. Si estamos dispuestos a seguir los pasos de Jesús, estaremos dispuestos a vivir el Evangelio con seriedad, no solo de los labios hacia fuera, sino de corazón, como debe ser y como a Dios le agrada.

El Papa emérito, Benedicto XVI, en la Carta Encíclica, Deus Caristas est, en el número 18 nos dice: “…se ve que es posible el amor al prójimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jesús. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto sólo puede llevarse a cabo a partir del encuentro íntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comunión de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo”. 

El amor que nos enseña Jesús es el camino que debemos seguir para lograr la felicidad. No seamos de los que ponemos pruebas a Jesús; no seamos como los hijos de las tinieblas sino como los hijos de la luz. La invitación es clara: vivamos el amor, seamos fieles propagadores de ello para poder dar testimonio del significado de ese amor al prójimo…

CON MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DEL AMOR

En el Magnificat, María Santísima nos enseña a proclamar la grandeza de Dios y de su amor. En ella se cumple la Palabra de Dios y a través de ella podemos hacer vida lo que su Hijo nos enseña. Ella, madre del amor, nos muestra el camino a seguir y cómo un verdadero cristiano debe ser testigo del amor de Dios en medio del mundo y de la vida cotidiana. Así sea.


José Lucio León Duque

domingo, 19 de octubre de 2014

"FUEGO DEL DIOS VIVO" NOCHE DE LA LUZ EN LA DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL

“VIVAN COMO HIJOS DE LA LUZEf 5,8

La Misión Diocesana en la Diócesis de San Cristóbal, nos invita a caminar juntos en Espíritu y Verdad hacia la Reconciliación. Estamos viviendo una experiencia de Dios y en Dios, llevando el Evangelio a todos sin excepción. Las instituciones educativas, las Comunidades Eclesiales de Base, las familias, las Parroquias, cada rincón de nuestra Diócesis se llena de alegría y tiene el deseo de vivir en plenitud la MISIÓN DIOCESANA.

“FUEGO DE DIOS VIVO”, es una experiencia de Fe y de Misión, donde con la Celebración Eucarística, la oración y una Iglesia en salida, se manifiesta la presencia de Dios en cada uno de nosotros. Celebraremos juntos en cada parroquia y en varios lugares de la Diócesis la “NOCHE DE LA LUZ donde la presencia del pueblo de Dios con sus sacerdotes, sea el testimonio vivo de este “caminar juntos hacia la reconciliación”.

Durante estos días hasta el 31 de octubre, a las 6.30 de la mañana nos encontramos en el Templo Parroquial de San Judas Tadeo de San Cristóbal y juntos estamos preparándonos para decirle al mundo que estamos bajo la mirada de Dios, bajo su misma luz, bajo su misma cruz, unidos como hermanos y fieles al Evangelio de Cristo.

En la Parroquia de Nuestra Señora de Coromoto de San Cristóbal, celebraremos la NOCHE DE LA LUZ el sábado 25 de octubre de 2014, a partir de las 7 de la noche, en unión de la Diócesis de San Cristóbal que, fiel al Evangelio de Cristo, se hace eco del mensaje del Santo Padre Francisco, de nuestro Obispo Mons, Mario del Valle que nos invitan a SALIR y EVANGELIZAR.

Se invita a que cada parroquia, cada comunidad, cada familia, se una a esta celebración y así seguir construyendo la Paz y la Reconciliación que tanto necesitamos. Seamos testigos, discípulos y misioneros de este mensaje de PAZ y RECONCILIACIÓN,  participando en nuestras comunidades y donde nos sea posible de esta Misión que a todos nos compete y que podemos vivir de verdad y de corazón.

Encomendemos nuestra vida y nuestros pasos a La Virgen Santísima, ella nos guía por el camino del bien y nos conduce hacia su hijo Jesucristo.

MISIÓN DIOCESANA 2014:
“CAMINANDO JUNTOS EN ESPÍRITU Y VERDAD HACIA LA RECONCILIACIÓN

José Lucio León Duque
Diócesis de San Cristóbal

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...