José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
En Sintonía con Jesús Radio

Radio en vivo

jueves, 13 de noviembre de 2014

Santo Cristo de los Milagros de La Grita

Santo Cristo de los Milagros
de La Grita
SEGUIR A JESÚS ES EL CAMINO

“La santidad no es un privilegio para algunos, sino una obligación para todos, para usted y para mí”. Estas palabras de la beata Teresa de Calcuta nos hacen ver con claridad, la necesidad que tenemos todos de unirnos verdaderamente a Dios siendo discípulos de Jesús en el anuncio del Reino de Dios. 

En la actualidad son muchos los caminos que se nos presentan con el fin de encontrar vías de escape que nos lleven al mejoramiento personal o grupal, y en muchas ocasiones todo queda en una simple teoría que al final no nos deja nada. La santidad es algo concreto, algo que se vive, que se cultiva, que se desarrolla en el corazón de hombres y mujeres, deseosos de vivir en unión con Dios y al servicio de los hermanos. 

“Con el ejemplo de los santos aprendemos el camino más seguro por el que, entre las vicisitudes mundanas, podremos llegar a la perfecta unión con Cristo o santidad, según el estado y condición de cada uno” (Lumen Gentium, 50, b). El Concilio Vaticano II así como todos los documentos de la Iglesia, nos llevan de la mano con el fin de mostrarnos el camino que debemos seguir. Optar por Él es seguir y vivir su mensaje de vida y de verdad. Es hacer una elección ante el sinnúmero de situaciones que se nos presentan en la actualidad. Es entrar en el corazón del pueblo necesitado, de pueblo hambriento y sediento de Dios, un pueblo que levanta sus manos al cielo y mirando fijamente al firmamento, pide señales de amor, de misericordia y de paz.

En una sociedad donde diversas ideologías, algunas de las cuales buscan un progreso siguiendo pautas erróneas, se ve la figura del cristiano como una opción que es posible elegir y vivir de manera real. No se puede llegar a la santidad siguiendo ideologías personales sin sentido, caprichos pseudo religiosos o pensamientos "politiqueros"; se llega a la santidad siguiendo principalmente a Jesús, su palabra, su testimonio, su vida, su entrega solidaria a los demás, como Buen Pastor que es.

El papa Francisco en su enseñanza del 28 de octubre de 2014 (que invito vivamente a leer y meditar), en el Encuentro Mundial de los Movimientos Populares, nos recuerda -entre otras cosas- lo siguiente: “Solidaridad es una palabra que no cae bien siempre, yo diría que algunas veces la hemos transformado en una mala palabra, no se puede decir; pero es una palabra mucho más que algunos actos de generosidad esporádicos. Es pensar y actuar en términos de comunidad, de prioridad de vida de todos sobre la apropiación de los bienes por parte de algunos.”

No aspiremos a ser santos de nicho, ni a ser mencionados públicamente, ante todo seamos fieles discípulos de Jesús, solidarios con el prójimo, recordando las palabras del Beato Pablo VI: “Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo”. 

Pidamos al Santo Cristo de los Milagros de La Grita y a nuestra Madre, la Virgen de la Consolación, poder llevar a todos los lugares y personas el mensaje de amor, paz y justicia, siendo testigos de la verdad que viene de Dios, evangelizando en Espíritu y Verdad hacia la Reconciliación: esa es la vía. Así sea.

Nos unimos en oración por las intenciones de la Iglesia, del Santo Padre Francisco, de nuestro obispo Mario del Valle, del presbiterio y de todo el Pueblo de Dios. 
José Lucio León Duque

XXXIII° Domingo del Tiempo Ordinario

¿Enterramos nuestros talentos? o ¿los hacemos fructificar?
TALENTOS DE LUZ…
“Pero ustedes, hermanos, no vivan en tinieblas, para que ese día no les sorprenda como un ladrón, porque todos son hijos de la luz e hijos del día; no lo son de la noche ni de las tinieblas, Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y despejados”.

Iº lectura: Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31; Salmo: 127; IIº lectura: I Tes 5, 1-6; Evangelio: Mt 25, 14-30

Todos los hombres y mujeres del mundo tenemos riquezas en la vida, riquezas que no son de oro ni plata, que no tienen nada que ver con posiciones sociales o algo similar. Cada ser humano, hijo e hija de Dios, poseemos talentos que superan los condicionamientos que en muchas ocasiones no dejan caminar con ilusión y esperanza. En este día, tenemos la oportunidad de reflexionar sobre los talentos, sobre la admiración que debemos tener ante la grandeza de Dios y su presencia en nuestra vida.

LOS TALENTOS DEBEN CRECER

Poder ser partícipes de la entrega de los talentos teniendo la ilusión de multiplicarlos, es lo que se espera de un verdadero cristiano, comprometido y fiel. Las lecturas y el Evangelio de hoy, nos permiten encontrarnos y colocarnos ante una situación favorable para quien desea seguir a Cristo.

La liturgia de la Palabra nos lleva de la mano para entender que la virtud en las personas debe ser reconocida como una riqueza que Dios bendice. Se nos colocan ejemplos, situaciones, personas, etc, para que nos demos cuenta que Dios nos da la posibilidad de multiplicar y hacer crecer lo que tenemos. Esa bendición traducida en oportunidades se muestra como la luz que no conoce ocaso, como luz que brilla en las tinieblas del corazón abatido y que ilumina aún más el de aquellos que viven con fe el Evangelio de la verdad.

El mensaje de este domingo nos abre las puertas para entender la parábola de los talentos como medios para crecer, como instrumentos necesarios con los que podemos y debemos multiplicar las gracias que recibimos de parte de Dios. El pecado, la falta de fe, el alejamiento de Dios, de su amor y de su misericordia, el desprecio y la injusticia que sufren muchos hermanos nuestros, son parte de esos talentos enterrados que por negligencia y falta de confianza en el que todo lo puede, se hacen evidentes ante la mirada de todos.

¿Nos sentimos bendecidos por Dios? ¿Cuál es nuestra actitud ante aquellos que entierran los talentos? ¿Estamos dispuestos a valorar a todas las personas, sin distinción ni exclusión, siendo luz que brilla en la oscuridad?

MARÍA, BENDECIDA POR DIOS

Llena de gracia y bendecida por Dios, colmada de talentos y guía para hacerlos crecer, tenemos el ejemplo de una gran mujer, María nuestra Madre. En ella y junto a ella debemos caminar hacia el crecimiento de los que son los talentos de luz y que hacen del hombre fiel discípulo del maestro del amor. Así sea.
José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

jueves, 6 de noviembre de 2014

Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA
“¿No saben que son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo son ustedes.”

I° lectura: Ez 47:1-2, 8-9, 12; Salmo: 46; II° lectura: ICor 3:9-11, 16-17; Evangelio: Juan 2:13-22

Si entendiéramos el significado de lo que es el Templo para nosotros los cristianos, nuestra actitud sería totalmente diferente ante el insondable amor que Dios manifiesta para con todos y cada uno de nosotros. San Juan de Letrán es el primer gran templo cristiano construido en Roma después de las persecuciones, en el siglo IV; es llamada la Catedral del Papa como obispo de Roma.

Este domingo, día en el cual se celebra esta fiesta, se nos ofrece la posibilidad de darle el lugar que tiene en nuestras vidas el Templo y el que tiene él en nosotros. Al entrar en el Templo, Jesús deja en evidencia la necesidad del mismo y el verdadero uso que se debe hacer de él.

EL TEMPLO: CASA DE ORACIÓN…

Celebrando la dedicación de la Basílica de Letrán, encontramos un camino que todo cristiano debe seguir, todo esto junto a la actitud de Jesús quien encuentra que el Templo había sido convertido en un lugar de comercio, en una cueva de ladrones. Mucha gente critica de manera malintencionada a la Iglesia, degradando con las palabras lo que tal vez nunca han vivido con el corazón.

Jesús entra al Templo y ve con tristeza, cómo habían convertido el lugar de la oración en un mercado, dejando de lado el verdadero significado de él. El maestro nos enseña que el Templo ante todo, es la casa de Dios, es el lugar donde cada uno de nosotros, cualquiera sea nuestra condición, ya que somos templos vivos del Espíritu Santo. Junto a esto se nos pide vivir de acuerdo a nuestro rol de cristianos y discípulos de Jesús.

Los detalles de amor a Dios se manifiestan en nuestra actitud en el Templo, en el modo de vestir, de comportarnos, de vivir la fraternidad con los demás, de cómo es nuestra participación en la Eucaristía y demás sacramentos. ¿Somos colaboradores en nuestras parroquias? ¿Estamos participando de las actividades y celebraciones propuestas? ¿Respetamos y cuidamos nuestros Templos y nuestras vidas?

MARÍA, TEMPLO DEL AMOR DE DIOS

María Santísima, nuestra madre, nos enseña a vivir como sagrarios. Cada vez que recibimos la Eucaristía, la acción de gracias debe ser dirigida a Dios con gozo y alegría, por permitirnos que Jesús esté en nuestra vida. Acerquémonos a Jesús presente en la Eucaristía y seamos fieles discípulos que viven con respeto, dignidad y convicción el amor hacia el lugar sagrado donde vive Dios. Así sea.

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

sábado, 1 de noviembre de 2014

2 de noviembre, Conmemoración de los Fieles Difuntos

ESTAMOS EN LAS MANOS DE DIOS
“Los que confían en el Señor comprenderán la verdad y los que son fieles a su amor permanecerán a su lado, porque Dios ama a sus elegidos y cuida de ellos”.

Junto con la Solemnidad de Todos los Santos, celebramos la Conmemoración de los Fieles Difuntos y ello es un itinerario que nos enseña algunos aspectos que el cristiano debe tener en cuenta. En medio de la alegría que proporciona el hecho y la realidad de ser santos, bienaventurados, dichosos, se encuentra la esperanza en medio del dolor. Cuantas personas visitan los cementerios; cuántos elogios, flores, homenajes, a quienes ya no están físicamente entre nosotros, pero que se mantienen en el recuerdo de sus familiares y amigos.

“EL QUE NO AMA PERMANECE EN LA MUERTE

Uno de los puntos principales es el camino del amor. La liturgia de la Palabra que se nos presenta hoy deja entrever algunos aspectos fundamentales. En primer lugar, los justos están en las manos de Dios y no serán alcanzados por ningún tormento. Esto nos indica la infinita misericordia que el Padre Eterno tiene y cómo es su deseo, el hecho de estar en Él. En segundo lugar tenemos la esperanza de ver la bondad del Señor, de estar junto a Él y participar de Él para obtener la salvación. En tercer lugar, debemos luchar con ahínco, con dedicación, con compromiso, para así encontrar un equilibrio en el juicio que Dios nos hará.

Hacer algo por los demás será tomado en cuenta para nuestra calificación final. No nos asombremos de la decisión que nos comuniquen, no nos sintamos mal ni seamos indiferentes ante lo que Dios nos manifieste. Fijémonos en algo: la salvación nos viene gracias a las buenas obras que junto a la fe, todos y cada uno de nosotros realicemos a lo largo de nuestra vida. ¿Cuándo hemos visto a Dios en los demás? ¿Cuándo nos hemos colocado al nivel de tantos hermanos nuestros para ver en ellos a Dios? ¿Cuándo nos hemos colocado en la situación de nuestros hermanos, los cuales han necesitado y necesitan de una ayuda, de una colaboración, de un consejo?

Si alejamos a Dios de la vida cotidiana y no lo acercamos a la vida con nuestro prójimo, estamos separándonos de la recompensa que nos tiene preparada el Señor y por tanto, la muerte, nuestra muerte, no será ya un encuentro pleno con Dios, sino un desvío de nuestra alma a la oscuridad eterna. Recordemos siempre que “conocemos lo que es el amor, en que Cristo dio su vida por nosotros. Así también debemos nosotros dar la vida por nuestros hermanos”.

MARÍA, NOS GUÍA HACIA LA SALVACIÓN

En la vía que nos conduce a Jesús y por ende, a la salvación, encontramos la presencia de nuestra madre del cielo María Santísima. Ella, sierva del Señor, nos da la posibilidad de caminar con Él hacia la verdadera salvación. Ser discípulos fieles nos da la confianza para hacer bien las cosas y dar así testimonio de vida, de esta manera seremos parte de los bienaventurados, habiendo pasado, cuando Dios lo quiera, por el dolor de la muerte que en definitiva, es camino hacia la felicidad, la vida eterna. Así sea.

"En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo. (Beata Teresa de Calcuta)

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

viernes, 31 de octubre de 2014

1 de noviembre, Solemnidad de Todos los Santos.

A EJEMPLO DE JESÚS
“Alégrense y regocíjense, porque grande será su recompensa en el cielo”

I° lectura: Ap 7, 2-4.9-14; Salmo: 23; II° lectura: 1Jn 3, 1-3; Evangelio: Mt 5, 1-12

Hace algún tiempo, leía lo siguiente: “…los santos, para dicha nuestra y de ellos mismos, fueron hombres -y mujeres- de carne y hueso como nosotros” (Felice Accrocca, “Tommaso da Cori, Amico di Dio e degli uomini”). Leyendo esto y reflexionando sobre lo que la liturgia de la Palabra nos presenta en este día, podemos tener la certeza que Dios nos llama a caminar, ya desde ahora, en las vías de la santidad.

La multitud de los santos, presente en las lecturas y manifestada en la Iglesia, nos da a entender que debemos ver más allá de lo que comúnmente tenemos frente a nosotros. Debemos sentir la certeza que el camino escogido no es el equivocado y que el amor que Dios nos ha tenido y por el que somos sus hijos, nos permitirá alcanzar el premio que está preparado para los bienaventurados.

JESÚS NOS ENSEÑA EL CAMINO

Bienaventurados los pobres de espíritu, los que lloran, los sufridos, los que tienen hambre y sed de justicia, los misericordiosos, los limpios de corazón, los que trabajan por la paz…todos serán llamados hijos de Dios (Evangelio). Esta certeza es el camino de esperanza que Dios nos da para que seamos testigos de su palabra y la hagamos vida en la cotidianidad.

Santos somos los miembros de la Iglesia, santos son todos los que han seguido y siguen el ejemplo de Jesús, santos son los que oficialmente son reconocidos por la Iglesia y aquellos, que aún no siendo reconocidos públicamente, han sido testigos del amor de Dios en medio del mundo. Sentir que la santidad es un peso es no darnos cuenta que esa es la razón de vivir del cristiano.

El maestro llama bienaventurados a aquellos que forman parte del corazón de Dios; a los que viven sin pensar en ambigüedades; a los que sin serlo, se sienten excluidos por los que, no siéndolo, se sienten dueños de las conciencias. El Evangelio nos promete una recompensa y ella se da, solo en la medida que seamos conscientes y responsables del cumplimiento de nuestros deberes como cristianos.

¿Quiénes son los santos? No dejemos nunca de preguntárnoslo, no pasemos de largo ante la propuesta de llegar a serlo y cada día esforcémonos por vivir los preceptos del Evangelio con obras de caridad, poniendo por obra lo que creemos gracias a la fe.

MARÍA SANTÍSIMA, REINA DE TODOS LOS SANTOS…

En las letanías damos a Nuestra Madre del cielo un calificativo muy significativo. La Madre de Dios es la Reina de Todos los Santos, es quien nos da ejemplo de humildad para poder dar fe que es posible llegar a ser bienaventurados ya que “todo el que tenga puesta en Dios esta esperanza, se purifica a sí mismo para ser tan puro como Él”… Así sea.

“No podemos decir al mismo tiempo quiero y no quiero: quiero ser santo y no quiero serlo. Deberíamos preguntarnos porque no somos santos gozando de la presencia y bendición de Cristo en el tabernáculo y de la posibilidad de recibir su cuerpo y su sangre en la comunión”. (Beata Teresa de Calcuta)

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

sábado, 25 de octubre de 2014

NOCHE DE LA LUZ EN LA PARROQUIA DE COROMOTO

ESTAMOS POR INICIAR LA "NOCHE DE LA LUZ"

En la Parroquia de Nuestra Señora de Coromoto de San Cristóbal, estamos por iniciar lNOCHE DE LA LUZ (hoy sábado 25 de octubre de 2014). A partir de las 7 de la noche, en unión de la Diócesis de San Cristóbal que, fiel al Evangelio de Cristo, se hace eco del mensaje del Santo Padre Francisco, de nuestro Obispo Mons, Mario del Valle que nos invitan a SALIR y EVANGELIZAR nos uniremos en oración con la Iglesia Diocesana y Universal, pidiéndole a Dios nos conceda la Paz y la Reconciliación.

Se invita a que cada parroquia, cada comunidad, cada familia, se una a esta celebración desde dónde esté y así seguir construyendo la Paz y la Reconciliación que tanto necesitamos. Seamos testigos, discípulos y misioneros de este mensaje de PAZ y RECONCILIACIÓN.

Encomendemos nuestra vida y nuestros pasos a La Virgen Santísima, ella nos guía por el camino del bien y nos conduce hacia su hijo Jesucristo.

MISIÓN DIOCESANA 2014:
“CAMINANDO JUNTOS EN ESPÍRITU Y VERDAD HACIA LA RECONCILIACIÓN

José Lucio León Duque
Diócesis de San Cristóbal

jueves, 23 de octubre de 2014

XXXº Domingo del Tiempo Ordinario, 26 de octubre de 2014

AMAR A DIOS: UNA INVITACIÓN, NO UNA IMPOSICIÓN
“Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?”

I° lectura: Éx 22, 20-26; Salmo: 17; II° lectura: ITes 1, 5c-10; Evangelio: Mateo 22,34-40

En nuestra vida cristiana, los pasos de Jesús se presentan como el camino del cual no nos debemos desviar. La liturgia hodierna es reflejo del ejemplo que Dios nos muestra, no solo para hoy, sino para toda la vida. "¡Ay de mí -afirmaba san Pablo- si no predicara el Evangelio! (1 Co 9, 16).”. Es una llamada que se nos hace, para seguir los pasos de Jesús, sus huellas, sus palabras, su vida. La palabra del maestro, va seguida de su ejemplo, de su misericordia, de su amor y de la paz de la que nos podemos llenar plenamente. La enseñanza del maestro es veraz y concreta: “Amarás al Señor, tu Dios…y a tu prójimo como a ti mismo”.

AMAR: OBJETIVO DEL CRISTIANO

En el camino que nos presenta el maestro del amor, tenemos un detalle importante: nos invita a amar a Dios y al prójimo. La primera invitación es total y plena, es un llamado a ver en la mirada de Dios, todo lo que necesita el hombre. Amar a Dios, un mandamiento, una llamada, no una imposición; una vía a seguir, no un camino de esclavitud. Cuando el hombre ama a Dios, encuentra en su alma la capacidad de corresponder a aquel que nos ha amado hasta el extremo. En Dios conseguimos la esperanza y confianza ante las dificultades y la fortaleza para poder ayudar al prójimo sin ninguna duda.

La invitación de amar al prójimo se basa en ello, no podemos amar a alguien si ese amor no viene de Dios. En el prójimo, aunque muchas veces nos cueste aceptarlo o vivirlo, está presente la imagen de Dios. Si miramos a nuestro alrededor, la invitación que se nos hace es para aplicarla en la vida cotidiana, sin temor ni con engaños, sino con la palabra que el Evangelio de la verdad nos enseña como discípulos de Jesús que somos.

Amar a Dios y al prójimo, nos da la autoridad para enseñarle al mundo, al hombre y a la mujer de hoy, que debemos salir de la oscuridad, de las misteriosas actitudes de quienes usan la religión como escape; de aquellos que, como los fariseos, buscaban en su momento hacer caer a Jesús en algo. Debemos actuar con fortaleza, decisión y convicción.

La misión a la que debemos acudir con urgencia y prontitud, está dirigida a los pobres y excluidos, a aquellos que no tienen esperanza, a los que por diversos motivos se sienten abandonados por Dios, a los que viven en dificultad y pierden la esperanza. Si estamos dispuestos a seguir los pasos de Jesús, estaremos dispuestos a vivir el Evangelio con seriedad, no solo de los labios hacia fuera, sino de corazón, como debe ser y como a Dios le agrada.

El Papa emérito, Benedicto XVI, en la Carta Encíclica, Deus Caristas est, en el número 18 nos dice: “…se ve que es posible el amor al prójimo en el sentido enunciado por la Biblia, por Jesús. Consiste justamente en que, en Dios y con Dios, amo también a la persona que no me agrada o ni siquiera conozco. Esto sólo puede llevarse a cabo a partir del encuentro íntimo con Dios, un encuentro que se ha convertido en comunión de voluntad, llegando a implicar el sentimiento. Entonces aprendo a mirar a esta otra persona no ya sólo con mis ojos y sentimientos, sino desde la perspectiva de Jesucristo”. 

El amor que nos enseña Jesús es el camino que debemos seguir para lograr la felicidad. No seamos de los que ponemos pruebas a Jesús; no seamos como los hijos de las tinieblas sino como los hijos de la luz. La invitación es clara: vivamos el amor, seamos fieles propagadores de ello para poder dar testimonio del significado de ese amor al prójimo…

CON MARÍA SANTÍSIMA, MADRE DEL AMOR

En el Magnificat, María Santísima nos enseña a proclamar la grandeza de Dios y de su amor. En ella se cumple la Palabra de Dios y a través de ella podemos hacer vida lo que su Hijo nos enseña. Ella, madre del amor, nos muestra el camino a seguir y cómo un verdadero cristiano debe ser testigo del amor de Dios en medio del mundo y de la vida cotidiana. Así sea.


José Lucio León Duque

domingo, 19 de octubre de 2014

"FUEGO DEL DIOS VIVO" NOCHE DE LA LUZ EN LA DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL

“VIVAN COMO HIJOS DE LA LUZEf 5,8

La Misión Diocesana en la Diócesis de San Cristóbal, nos invita a caminar juntos en Espíritu y Verdad hacia la Reconciliación. Estamos viviendo una experiencia de Dios y en Dios, llevando el Evangelio a todos sin excepción. Las instituciones educativas, las Comunidades Eclesiales de Base, las familias, las Parroquias, cada rincón de nuestra Diócesis se llena de alegría y tiene el deseo de vivir en plenitud la MISIÓN DIOCESANA.

“FUEGO DE DIOS VIVO”, es una experiencia de Fe y de Misión, donde con la Celebración Eucarística, la oración y una Iglesia en salida, se manifiesta la presencia de Dios en cada uno de nosotros. Celebraremos juntos en cada parroquia y en varios lugares de la Diócesis la “NOCHE DE LA LUZ donde la presencia del pueblo de Dios con sus sacerdotes, sea el testimonio vivo de este “caminar juntos hacia la reconciliación”.

Durante estos días hasta el 31 de octubre, a las 6.30 de la mañana nos encontramos en el Templo Parroquial de San Judas Tadeo de San Cristóbal y juntos estamos preparándonos para decirle al mundo que estamos bajo la mirada de Dios, bajo su misma luz, bajo su misma cruz, unidos como hermanos y fieles al Evangelio de Cristo.

En la Parroquia de Nuestra Señora de Coromoto de San Cristóbal, celebraremos la NOCHE DE LA LUZ el sábado 25 de octubre de 2014, a partir de las 7 de la noche, en unión de la Diócesis de San Cristóbal que, fiel al Evangelio de Cristo, se hace eco del mensaje del Santo Padre Francisco, de nuestro Obispo Mons, Mario del Valle que nos invitan a SALIR y EVANGELIZAR.

Se invita a que cada parroquia, cada comunidad, cada familia, se una a esta celebración y así seguir construyendo la Paz y la Reconciliación que tanto necesitamos. Seamos testigos, discípulos y misioneros de este mensaje de PAZ y RECONCILIACIÓN,  participando en nuestras comunidades y donde nos sea posible de esta Misión que a todos nos compete y que podemos vivir de verdad y de corazón.

Encomendemos nuestra vida y nuestros pasos a La Virgen Santísima, ella nos guía por el camino del bien y nos conduce hacia su hijo Jesucristo.

MISIÓN DIOCESANA 2014:
“CAMINANDO JUNTOS EN ESPÍRITU Y VERDAD HACIA LA RECONCILIACIÓN

José Lucio León Duque
Diócesis de San Cristóbal

martes, 14 de octubre de 2014

XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, 19 de octubre de 2014

¿QUE DAMOS A DIOS?
“Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de su fe, el esfuerzo de su amor y el aguante de su esperanza en Jesucristo, nuestro Señor.” (I Tes 1, 3)

I° lectura: Is 45, 1. 4-6; Salmo: 45; II° lectura: I Tes 1, 1-5b; Evangelio: 22, 15-21

Salir al encuentro del Señor, es signo de unión con aquel que viene a traernos paz y armonía a nuestros corazones. Él se da a conocer y se presenta como el camino a seguir, (I° lectura), ya que Él es digno de nuestra alabanza y adoración (Salmo). Esto nos conduce a vivir con fe, fortaleza y convicción con quien nos ayuda y nos guía (II° lectura).  En este domingo podemos reflexionar sobre el rol del cristiano y cómo en su vida debe reinar, en nombre del Altísimo, la justicia y todo lo que ella comporta.

ANTE TODO: DIOS

Se puede notar la presencia de la justicia en la liturgia de hoy. El Evangelio nos presenta el deseo de algunos por hacer daño a Jesús, queriendo comprometerlo ante todos y, como decimos en lenguaje popular, “hacerlo quedar mal” en todos los sentidos. Se le pregunta a Jesús, con una inicial ironía y sarcasmo, si es lícito pagar tributo al Cesar o no.

Esta pregunta es un modo que evidencia la no muy buena intención de algunas personas hacia Jesús. Hoy día, lamentablemente existen situaciones en las cuales desafiamos el amor de Dios y su infinita misericordia. Tildamos a Dios de injusto si nos pasa algo malo o tenemos algún problema, pensamos que si no obtenemos lo que queremos, es porque Dios no quiere o no nos escucha. ¡Nada más lejos de eso porque Dios es justo y recto!. El problema existente es la falta de valentía, temores infundados e incoherencia constante.

Con esto no se pretende decir que todo pueda estar mal, sino que se puede mejorar lo que sea necesario. “Dar a Dios lo que es de Dios”, es entregar nuestra vida a quien nos regala cada día su amor y su paz; es encontrar en el prójimo el espacio para aplicar la justicia; es llevar a cada corazón, a cada hombre y mujer, el Evangelio de la vida y de la justicia; es reconocer en cada persona su dignidad, sus derechos, sus deberes; es luchar con dedicación por cultivar valores en las familias, en las comunidades, en toda la sociedad, en la Iglesia. Podemos decir que en la respuesta de Jesús encontramos la justicia que todos y cada uno de nosotros debemos practicar.

Muchas veces, por estar cumpliendo al “Cesar”, olvidamos nuestros deberes con Dios y lo que, como cristianos y discípulos de Jesús, estamos llamados a vivir: ser coherentes y justos. Seamos testigos del Evangelio, entendamos de una vez que es necesario amar a Dios por sobre todo; ante todo está Él y por Él y para Él, es que vivimos, nos movemos y existimos. Esto nos dará la fuerza en tomar la decisión de salir y evangelizar, con nuestro testimonio de vida y con el Evangelio de la Verdad.

CON LA BENDICIÓN DE MARÍA SANTÍSIMA

Dediquemos tiempo, junto al rezo del santo Rosario, a hacer obras de caridad y a reflexionar cada vez más sobre el verdadero sentido de la justicia en nuestra vida y con relación al prójimo. María Santísima nos guía, nos acompaña y nos bendice, acerquémonos cada vez más a ella, a la Iglesia, a los Sacramentos; seamos misioneros decididos a vivir el mensaje de Jesús y demos a Dios lo que es de Dios. Así sea.

José Lucio León Duque


lunes, 13 de octubre de 2014

Mons. José Hernán Sánchez Porras, "entra en el gozo de tu Señor".

“VEN, SIERVO BUENO Y FIEL…ENTRA EN EL GOZO DE TU SEÑOR”

El Señor recibe con sus brazos abiertos a un pastor, sacerdote, hijo del Táchira y parte del corazón de generaciones que recibimos sus enseñanzas de padre y maestro. Mons. José Hernán Sánchez Porras, obispo del Ordinariato Militar, durante muchos años sembró la formación en muchos que hoy somos sacerdotes en varias partes del mundo.

Sus enseñanzas, su paternidad, fraternidad y cercanía, así como su disciplina y su estilo muy propio de mostrarnos el camino al sacerdocio, nos marcaron de manera innegable y mantienen vivo un recuerdo que se hace vida cada vez que debemos servir como pastores.

Particular recuerdo es su confianza en enviarme a estudiar teología junto con otro hermano, P. Javier Yonekura y habernos permitido fortalecer la formación que teníamos, impartida en nuestro Seminario “Santo Tomás de Aquino”.

Se ha ido a la casa del Padre un gran sacerdote, un gran pastor, un buen amigo. Los encuentros con él siempre fraternos, dejan la huella de una sincera certeza que nos hace pensar en la necesidad de vivir de una manera más eficaz la fraternidad sacerdotal y cristiana.

Siempre un detalle, una agenda, un libro, algún recuerdo. Si en algún momento hubo alguna llamada de atención seguramente fue por el bien de nosotros y Dios le recompensa hoy el servicio y el esfuerzo que ha tenido, vivido y experimentado por la Iglesia venezolana.

 

Gracias Mons. José Hernán por sus palabras durante la última vez que nos encontramos este año. Gracias por animarme y animarnos a seguir adelante. Dios en su infinita misericordia y amor le recibe en el cielo, con las palabras del Evangelio: “Ven, siervo bueno y fiel…entra en el gozo de tu Señor” (Mt 25, 14-30) -y agrego-, junto a los verdaderos “querubines” que ahora acompaña para la eternidad. Así sea.

 


José Lucio León Duque

domingo, 12 de octubre de 2014

92 años de la Diócesis de San Cristóbal, Venezuela.


“EN ESPIRITU Y VERDAD…HACIA LA RECONCILIACIÓN

Hace 92 años la Iglesia inició un camino en estas tierras tachirenses. Un camino que se ha convertido en la manifestación de Fe propia de quienes, a través de este tiempo, han guiado, vivido y caminado juntos en la Misión Evangelizadora propia de una Diócesis.

San Cristóbal, una diócesis de Fe y Esperanza. Tierra de sacerdotes, escritores, músicos, historiadores, de gente sencilla y cordial. Diócesis de servicio y trabajo, donde todos los que formamos parte de ella, damos lo que le es propio para llevar el mensaje de Cristo a todos sin excepción.

Nuestra diócesis está de cumpleaños. Se cumple un año más, donde el horizonte se perfila lleno de esperanza y de fe, donde podemos constatar el deseo de extender el mensaje de paz en medio de las dificultades. Nuestra diócesis se llena de júbilo por sus parroquias, sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos comprometidos, pueblo de Dios y junto a ello, nuestro amado Seminario “Santo Tomás de Aquino”, los Templos Parroquiales, las capillas, la Universidad Católica, las casas de formación de las diferentes congregaciones religiosas. Cuántas cosas tan hermosas en esta tierra de gente sencilla y llena de fe.

La vida de esta diócesis, que camina en ESPIRITU Y VERDAD EN LA MISIÓN DIOCESANA HACIA LA RECONCILIACIÓN, es un ejemplo para todos. El servicio que aquí se vive y se experimenta, se manifiesta en lo que debemos ser: cristianos que siguen el Evangelio, teniendo en cuenta que el camino recorrido, el que se recorre y el que aún falta por recorrer, es y será el resultado del servicio de nuestros obispos que han acompañado siempre al Pueblo de Dios.

Elevemos nuestra mirada al cielo y digámosle a Dios con el corazón lleno de júbilo: GRACIAS a Mons. Tomás Antonio, Mons. Ignacio Rafael, Mons. Alejandro, Mons. Marco Tulio y Mons. Mario del Valle. Dios ha sido infinitamente bondadoso con nuestra diócesis en este camino cargado de historia, de fe y de servicio pastoral en el cual estamos llamados a participar de manera activa siendo discípulos y misioneros del Evangelio.

Nuestro compromiso como discípulos de Jesús sigue vigente mirando más allá de lo que se nos pueda presentar. El camino iniciado por Mons. Tomás Antonio Sanmiguel continúa en el corazón de cada fiel, de cada parroquia, de cada sacerdote, de todos y cada uno de nosotros. Confiemos el servicio pastoral de nuestra Diócesis a nuestra Madre del Cielo, la Virgen de la Consolación. Ella nos guía en este itinerario de Fe, llevándonos de la mano hasta Jesús.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS DIOCESIS DE SAN CRISTOBAL! La oración de este pueblo se hace eco del amor que por ti sentimos y nos unimos siempre más para seguir caminando juntos en Espíritu y Verdad, siendo testigos sinceros del Evangelio y dispuestos a seguir llevando a todos el mensaje de paz y de reconciliación que tanto necesitamos. Así sea.

José Lucio León Duque
Sacerdote de la Diócesis de San Cristóbal, Venezuela.

jueves, 9 de octubre de 2014

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario, 12 de octubre de 2014

SACIADOS POR DIOS
“El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas…”

I° lectura: Is 25, 6-10; Salmo: 22; II° lectura: Fil 4, 12-14. 19-20; Evangelio: Mt 22, 1-14

Permanecer en la corazón de quien desea que estemos bien, es una de las cosas que debemos tener siempre en cuenta. El Señor nos invita nuevamente a una comida, a participar de su amor y su misericordia, en lo que todos tenemos un lugar, no hay exclusión por parte de Dios, hay pereza y lentitud por parte del hombre.

Dios prepara su banquete para que todos y cada uno de nosotros se salve, se sienta bien y participe de su vida (I° lectura). Él es el pastor en quien confiamos y que nos guía por senderos justos (Salmo). Así mismo, Dios remedia nuestras necesidades por medio de Jesús (II° lectura), por su infinita misericordia.

TODOS ESTAMOS INVITADOS…

Jesús sigue hablándonos en parábolas y nos explica lo que es el Reino de los cielos.
Él nos lo presenta como un banquete de bodas que prepara un rey para su hijo, y a él invita a un grupo de personas. Cuando se nos invita cada domingo al banquete de la Eucaristía, tenemos el deber de reflexionar sobre el hecho de cómo debe ser nuestra participación a la comida espiritual que se nos da.

Hay algunos aspectos que podemos meditar en este domingo. Ante todo, hay una invitación que se hace y se manifiesta como un momento especial para los invitados que son tomados en cuenta. Es, en segundo lugar, una invitación para todos, pero que en ocasiones se rechaza buscando pretextos para no participar. En tercer lugar, quien finalmente acepta, debe estar en condiciones para estar en el banquete, debe vestirse con lo mejor que tiene. Esto se traduce en lo que debemos tener en cuenta para ser buenos cristianos. Estamos invitados por Dios a participar siempre de su amor, de su misericordia, de su vida.

La oración, los ejercicios de piedad, la participación en la Eucaristía y nuestra convicción de fieles discípulos, nos llevan a ser aceptados en el gran banquete que nos ofrece el Señor. La misión de ser cristianos y discípulos de Jesús es garantía de una buena participación en la Iglesia, de una verdadera evangelización a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y del reflejo en cada persona del significado de la fraternidad. Asistamos al banquete, ¡allí nos esperan!

MARÍA SANTÍSIMA NOS ACOMPAÑA EN EL BANQUETE

La Virgen Santísima, nuestra madre del Rosario, nos enseña a participar del banquete del amor y de la paz que Dios nos ofrece. Con la humildad, la piedad y el amor a Dios, podremos sentirnos participes de la misión en la que todos podemos y debemos participar.

Acerquémonos a Dios, a nuestra comunidad parroquial. Participemos en la Misión Diocesana, comenzando por evangelizar nuestra vida y nuestra familia. Formemos parte activa de la Iglesia que nos llama a ser misioneros de la Palabra de Dios y discípulos fieles de esa Palabra que es vida y verdad. Así sea.

José Lucio León Duque

joselucio70@gmail.com

jueves, 2 de octubre de 2014

XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, 5 de octubre de 2014

TRABAJAR EN LA VIÑA: PERO DE VERDAD…
“Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, ténganlo en cuenta.”

I° lectura: Is 5, 1-7; Salmo: 79; II° lectura: Fil 4, 6-9; Evangelio: Mt 21, 33-43

La viña del Señor es el campo donde todos y cada uno de nosotros debe trabajar y servir. Frase célebre la de Benedicto XVI el día de su elección: “soy un humilde trabajador en la viña del Señor”, -19 de abril de 2005-. Al respecto, la liturgia de la Palabra de cada domingo y de este en especial, nos presenta la viña como escenario del trabajo en el que se pueden incluir personajes buenos y malos. 

Quienes deseen trabajar en la viña en los campos del Señor, deben ser justos y rectos, lamentablemente en muchas ocasiones, se presentan personas que no quieren cultivar paz y armonía, sino que proporcionan destrucción y división.

“ESTE ES EL HEREDERO…”

El Evangelio narra el episodio de unos trabajadores con malas intenciones, los cuales no respetaron al dueño de la viña, ni a los mensajeros, ni al hijo; prefirieron la muerte y la destrucción al progreso y al desarrollo. Para trabajar en la viña, se nos proponen elementos esenciales para no caer en la destrucción del trabajo que se debe realizar. 

Un primer elemento es el servicio. Servir es sinónimo, en este caso, de entrega al trabajo encomendado y de allí debemos partir para hacer las cosas bien. 

Un segundo elemento es la docilidad, que no significa ser esclavo, sino tener disponibilidad y humildad al momento de realizar el servicio. 

Un tercer elemento es el deseo de construir y, al respecto, Jesús nos propone en el Evangelio que debemos construir en nombre de Dios, del único maestro y de quien viene la salvación. La paz y la justicia se hacen presentes nuevamente en la liturgia de la palabra y a esos dos pilares nosotros debemos acercarnos. Llevar el Evangelio a todas partes es nuestro servicio; ser disponibles en anunciarlo y vivirlo es nuestra tarea y mantener lo que hacemos en el nombre de Dios, es signo de construcción en medio de un mundo lleno de dificultades y vicisitudes.

Cada vez que nos comportamos como verdaderos discípulos estamos siendo partícipes de la vida en Cristo, el heredero que nos envía Dios para que nosotros seamos fieles servidores. Mirando el comportamiento de los obreros de la viña, nos damos cuenta que nuestra misión tiene un matiz profundo de responsabilidad, la cual se manifiesta en la fe que profesamos, en la oración que elevemos constantemente a Dios y en las obras de bien que realizamos, confiando plenamente y dando testimonio como discípulos de Jesucristo, servidores, disponibles y fieles.

MARÍA SANTÍSIMA, SIERVA HUMILDE DEL SEÑOR

Cada vez que vayamos a emprender una misión, encomendémonos a María nuestra Madre. Ella nos enseña a ser humildes y sencillos en medio de la misión de extender la Palabra de Dios a todas partes y a todas las personas. Encaminémonos de verdad en el servicio y en la misión que nuestra diócesis emprende, y demos nuestro aporte para que todos los hombres y mujeres, sientan en su corazón el deseo de seguir el amor, la paz y la justicia que nos ofrece y nos da el Señor. Así sea. Recordemos que donde se reza el rosario no falta lo necesario, honremos a nuestra Madre del cielo cada día con esta práctica de piedad.

José Lucio León Duque

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...