José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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sábado, 11 de octubre de 2008

Domingo 12 de octubre de 2008

Saciados por Dios
“El Señor es mi pastor, nada me falta, en verdes praderas me hace reposar, me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas…”


I° lectura: Is 25, 6-10; Salmo: 22; II° lectura: Fil 4, 12-14. 19-20; Evangelio: Mt 22, 1-14

Permanecer en la corazón de quien desea que estemos bien, es una de las cosas que debemos tener siempre en cuenta. El Señor nos invita nuevamente a una comida, a participar de su amor y su misericordia, en los cuales todos tenemos un lugar, no hay exclusión por parte de Dios, hay pereza y lentitud por parte del hombre. Dios prepara su banquete para que todos y cada uno de nosotros se salve, se sienta bien y participe de su vida (I° lectura); ya que Él es el pastor en quien confiamos y que nos guía por senderos justos (Salmo). Así mismo, Dios remedia nuestras necesidades por medio de Jesús (II° lectura), por su infinita misericordia.

Todos estamos invitados…
Jesús sigue hablándonos en parábolas y nos explica lo que es el Reino de los cielos. Él nos lo presenta como un banquete de bodas que prepara un rey para su hijo, y a él invita a un grupo de personas. Cuando se nos invita cada domingo al banquete de la Eucaristía, tenemos el deber de reflexionar sobre el hecho de cómo debe ser nuestra participación a la comida espiritual que se nos da. Hay algunos aspectos que podemos meditar en este domingo. Ante todo, hay una invitación que se hace y se manifiesta como un momento especial para los invitados que son tomados en cuenta. Es, en segundo lugar, una invitación para todos, pero que en ocasiones se rechaza buscando pretextos para no participar. En tercer lugar, quien finalmente acepta, debe estar en condiciones para estar en el banquete, debe vestirse con lo mejor que tiene. Esto se traduce en lo que debemos tener en cuenta para ser buenos cristianos. Estamos invitados por Dios a participar siempre de su amor, de su misericordia, de su vida. La oración, los ejercicios de piedad, la participación en la Eucaristía y nuestra convicción de fieles discípulos, nos llevan a ser aceptados en el gran banquete que nos ofrece el Señor. La misión de ser cristianos y discípulos de Jesús es garantía de una buena participación en la Iglesia, de una verdadera evangelización a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y del reflejo en cada persona del significado de la fraternidad. Asistamos al banquete, ¡allí nos esperan!

María Santísima nos acompaña en el banquete
La Virgen Santísima, nuestra madre del Rosario, nos enseña a participar del banquete del amor y de la paz que Dios nos ofrece. Con la humildad, la piedad y el amor a Dios, podremos sentirnos participes de la misión en la que todos podemos y debemos participar. Acerquémonos a Dios, a nuestra comunidad parroquial, a los grupos de apostolado. Formemos parte activa de la Iglesia que nos llama a ser misioneros de la Palabra de Dios y discípulos fieles de esa Palabra que es vida y verdad. Así sea.
Rivolgiamo in questo giorno, una parola a tutti quelli che non vogliono partecipare dell'Eucarestia, della Parola di Dio, dell'amore di Gesù. Ogni gionro è una nuova oportunità che ci si da per sentirci vicini all'invito che ci fanno. Stiamo attenti di non rifiutarlo e di andare ad esso con il miglior dei vestiti: l'amore, la pace, la fraternità; solo così potremo dire che siamo veramente discepoli di Gesù. Maria Santissima del Rosario ci accompagni sempre. Così sia.

P. José Lucio León Duque

jueves, 2 de octubre de 2008

Domingo 5 de octubre de 2008

Trabajar en la viña: pero de verdad…
“Todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, ténganlo en cuenta.”

I° lectura: Is 5, 1-7; Salmo: 79; II° lectura: Fil 4, 6-9; Evangelio: Mt 21, 33-43

La viña del Señor es el campo donde todos y cada uno de nosotros debe trabajar y servir. Frase célebre la de Su Santidad Benedicto XVI el día de su elección: “soy un humilde trabajador en la viña del Señor”, -Benedicto XVI, 19 de abril de 2005-. Al respecto, la liturgia de la Palabra de cada domingo y de este en especial, nos presenta la viña como escenario del trabajo en el que se pueden incluir personajes buenos y malos. Quienes deseen trabajar en la viña en los campos del Señor, deben ser justos y rectos, lamentablemente en muchas ocasiones, se presentan personas que no quieren cultivar paz y armonía, sino que proporcionan destrucción y división.

“Este es el heredero…”
El Evangelio narra el episodio de unos trabajadores con malas intenciones, los cuales no respetaron al dueño de la viña, ni a los mensajeros, ni al hijo y prefirieron la muerte y la destrucción al progreso y al desarrollo. Para trabajar en la viña, se nos proponen elementos esenciales para no caer en la destrucción del trabajo que se debe realizar. Un primer elemento es el servicio. Servir es sinónimo, en este caso, de entrega al trabajo encomendado y de allí debemos partir para hacer las cosas bien. Un segundo elemento es la docilidad, que no significa ser esclavo, sino tener disponibilidad y humildad al momento de realizar el servicio. Un tercer elemento es el deseo de construir y, al respecto, Jesús nos propone en el Evangelio que debemos construir en nombre de Dios, del único maestro y de quien viene la salvación. La paz y la justicia se hacen presentes nuevamente en la liturgia de la palabra y a esos dos pilares nosotros debemos acercarnos. Llevar el evangelio a todas partes es nuestro servicio, ser disponibles en anunciarlo y vivirlo es nuestra tarea y mantener lo que hacemos en el nombre de Dios, es signo de construcción en medio de un mundo lleno de dificultades y vicisitudes. Cada vez que nos comportamos como verdaderos discípulos estamos siendo partícipes de la vida en Cristo, el heredero que nos envía Dios para que nosotros seamos fieles servidores. Mirando el comportamiento de los obreros de la viña, nos damos cuenta que nuestra misión tiene un matiz profundo de responsabilidad, la cual se manifiesta en la fe que profesamos, en la oración que elevemos constantemente a Dios y en las obras de bien que realizamos, confiando plenamente y dando testimonio como discípulos de Jesucristo, servidores, disponibles y fieles.

María Santísima, sierva humilde del Señor
Cada vez que vayamos a emprender una misión, encomendémonos a María nuestra Madre. Ella nos enseña a ser humildes y sencillos en medio de la misión de extender la Palabra de Dios a todas partes y a todas las personas. Encaminémonos de verdad en el servicio y en la misión que nuestra diócesis emprende, y demos nuestro aporte para que todos los hombres y mujeres, sientan en su corazón el deseo de seguir el amor, la paz y la justicia que nos ofrece y nos da el Señor. Así sea. Recordemos que donde se reza el rosario no falta lo necesario, honremos a nuestra Madre del cielo cada día con esta práctica de piedad.

Una parola in questa domenica per quelli che leggono il nostro blog. Gli operai della vigna siamo noi: operai i quali siamo chiamati ad essere responsabili in mezzo ai lavori quotidiani. Il Signore ci chiama ad essere fedele, veri discepoli e sinceri servitori del Vangelo della veritá. Ogni volta che guardiamo l'atteggiamento degli operai del Vangelo, ci rendiamo conto della responsabilita che abbiamo, ed essa si manifesta nella fede, nella preghiera e nelle buone opere che facciamo ai nostri fratelli, essendo testimoni di Gesú, fedeli servitori, disponibili e operai giusti... María Santissima, nostra Madre, ci accompagna sempre, ci insegna la strada per essere umili e semplici. Cosi sia.

P. José Lucio León Duque

viernes, 26 de septiembre de 2008

Domingo 28 de septiembre de 2008

Vivir como Jesús…
“No obren por rivalidad ni por ostentación, déjense guiar por la humildad y consideren siempre superiores a los demás. No se encierren en sus intereses, sino busquen todos el interés de los demás. Tengan entre ustedes los sentimientos propios de Cristo Jesús.”.

I° lectura: Ez 18, 25-28; Sal: 24, 4bc-5. 6-7. 8-9; I° lectura: Fil 2, 1-11; Evangelio: Mt 21, 28-32

La situación actual que vive la humanidad en la cual se sumergen los sentimientos y experiencias del hombre, nos sirve para entender la liturgia de este domingo. El itinerario que nos lleva a Dios es su palabra, su vida, su acción entre nosotros, su presencia constante en nuestros corazones, su infinita misericordia. Las lecturas de esta jornada nos presentan el modo cómo debemos actuar, vivir y ser discípulos del Señor.

Una respuesta a la voz de Dios
La vía que nos conduce a Dios se manifiesta en lo cotidiano, en la praxis de la vida, en lo que realmente se refiere a lo propio del cristiano. El evangelio de hoy nos da unas pautas importantes y fundamentales que nos llevan a entender la misión a la que se nos llama. Se nos muestra ante todo la importancia de escuchar la voz de Dios que nos invita a trabajar por Él y quien espera a su vez, una respuesta positiva por parte de sus hijos. En un segundo momento se nos presenta la actitud de arrepentimiento que debemos tener cuando no cumplimos con la propia obligación, dejándonos llevar por la falta de responsabilidad, que no nos lleva a cumplir la voluntad de Dios. Todo esto nos encamina a un tercer punto: entender que nuestra misión de cristianos va dirigida a todos sin exclusión. La respuesta de los dos hijos del Evangelio puede ser la nuestra: decimos si o decimos no, hacemos las cosas o no las hacemos, ¿hacia dónde se dirige nuestra vida? Es necesario descubrir el sentido verdadero de la fraternidad, reflejada totalmente en la vida cotidiana y en el amor al prójimo. Jesús es tajante ante la actitud de quienes viven de la apariencia: “les aseguro que los publicanos y las prostitutas les llevan la delantera en el camino del reino de Dios”; esto es, no un llamado de atención, sino una afirmación ante ciertos cristianos que no llevan el Evangelio de Jesús a todas partes sino que esperan que, de todas partes, lleguen las personas. Nuestra misión es más que una apariencia, más que un si o un no, más que una vida compleja a causa de los obstáculos que nosotros mismos colocamos. La misión es penetrar el corazón del hombre de hoy, llenar las lagunas que existen, enseñar y proclamar la palabra de Dios, atrayendo a todos hacia Él. Es por ello que debemos vivir como Jesús, el hombre nuevo, el que no hace alarde de su categoría divina, el que es justo y misericordioso…siguiendo su ejemplo, teniendo sus mismos sentimientos, quitaremos de raíz el odio, el egoísmo, la mentira, la calumnia, el pecado, y podremos luchar por una Iglesia y una sociedad justa en la que exista unidad y solidaridad en el nombre de Dios.

Fieles al amor de María
Nuestra Madre del Cielo nos guía, nos acompaña y nos lleva de la mano. Ella es fiel y nos enseña a serlo también nosotros. Sigamos su ejemplo y dejémonos inundar del amor infinito y misericordioso de Dios que, como nos dice el Salmo de hoy, “es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes”…Así sea.
P. José Lucio León Duque

viernes, 19 de septiembre de 2008

Domingo 21 de septiembre de 2008

La justicia, camino de la verdad
"Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad"

I° lectura: Is 55,6-9; Salmo: 144; II° lectura: Fil 1, 20-24. 27; Evangelio: Mt 20, 1-16

Seguir el camino de la verdad, es seguir la vida en Jesús: es ser sus discípulos, es colocar en práctica el infinito amor misericordioso de Dios en medio de su pueblo, es vivir la justicia. La liturgia de la Palabra en este domingo, nos muestra de manera clara y transparente los planes de Dios para con todos nosotros. En la primera lectura, el Señor nos invita a ser fieles, a reconocer que muchas veces no pensamos en nombre de Dios, no seguimos sus caminos y, por tanto, nos alejamos del mensaje de la verdad. Es por ello que se hace necesario dejar las malas acciones y buscar a Dios, el justo, el misericordioso y el bondadoso -tal como nos lo dice el Salmo-. En la segunda lectura el itinerario se hace más claro y preciso para el cristiano: debemos configurarnos con Cristo y ojalá pudiésemos decir como San Pablo "para mi, la muerte es una ganancia", eso nos lleva a ser verdaderos dispensadores de la Palabra del Evangelio.

Dios, el justo, nos llama…
El Evangelio de hoy, es clave para dar una lectura precisa de lo que Dios desea de nosotros. Ante todo nos llama, nos busca y nos ofrece trabajar para Él, para su viña. Luego nos ofrece una recompensa, igual y justa para todos. Él paga a los trabajadores un salario justo y equilibrado, ya que así fue lo acordado con cada uno de quienes fueron buscados y encontrados para trabajar. Al final de la jornada, cada quien recibe una paga y ante la mirada atónita y sorpresiva de los primeros contratados, el patrón habla con autoridad: "Amigo, no te hago ninguna injusticia… ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?". El cristiano de hoy, muchas veces no se conforma con lo que Dios da, ya que falta la fe y la confianza en la Palabra del Señor dejando apagar esa luz y no cultivándola como se debe. Con esto no se pretende minimizar la actitud del hombre sino se desea despertar y estimular el deseo de amar a Dios y confiar más en Él. Jesús nos busca, nos llama, quiere hacernos sus discípulos y para ello debemos trabajar con Él, junto a Él. "Jesús salió al encuentro de personas en situaciones muy diversas: hombre y mujeres, pobres y ricos, judíos y extranjeros…, invitándolos a todos su seguimiento. Hoy sigue invitando a encontrar en Él el amor del Padre. Por esto mismo el discípulo misionero ha de ser un hombre o una mujer que hace visible el amor misericordioso del Padre, especialmente a los pobres y pecadores." (Documento de Aparecida, n° 147). Estamos llamados a ser justos, a participar del amor de Dios presente en el mundo, a ser tolerantes, aceptar el prójimo, buscar la paz y practicar la justicia; estos elementos no pueden perderse en el ocaso de la historia, sino deben florecer en el corazón de aquellos que siguen el Evangelio de la verdad.

María, madre del Dios justo
En el magníficat, la Santísima Virgen María, proclama la grandeza de Dios presente en la humildad de su corazón y en la vida de tantas personas que practican la sencillez y la entrega total a Dios. Sigamos su ejemplo y seamos fieles colaboradores y discípulos de Jesús, quien nos busca y nos llama a vivir la justicia en medio del pueblo.

P. José Lucio León Duque

sábado, 13 de septiembre de 2008

Domingo 14 de septiembre de 2008

La exaltación de la Santa Cruz
La cruz,
signo del amor de Dios
“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.”

I° lectura: Num 21, 4b-9; Salmo: 77; II° lectura: Fil 2, 6-11; Evangelio: Jn 3, 13-17

La señal del cristiano -es sabido desde siempre- ha sido y será la cruz. La liturgia de la Palabra, nos lleva al lugar que nos ha dado la salvación: la cruz. Las lecturas de este domingo nos muestran de manera evidente el hecho de la exaltación. En la primera lectura, el hecho mismo de levantar la serpiente en el desierto, es prefiguración de la cruz en la cual hemos encontrado la salvación. Dicha exaltación se muestra en la vida del cristiano y específicamente en San Pablo -segunda lectura-, en el hecho de ver que “Dios lo exaltó dándole el Nombre sobre todo Nombre”, otorgándonos así la salvación. En el Evangelio, Jesús hablando a Nicodemo, anticipa la exaltación de la cruz, haciendo de ello el camino de salvación que el recorrerá para que nosotros sigamos su ejemplo.

Dios ama la humanidad…
La fiesta de este domingo muestra el tema central de la cruz -un tema actual-, y lo presenta como itinerario de salvación que debemos seguir sin objeción. La cruz es signo fundamental del amor de Dios. Este signo se presenta como instrumento de paz y de armonía en medio de las vicisitudes que se presentan cotidianamente. La presencia de la cruz en la vida del cristiano es una ocasión para reflexionar algunas cosas importantes presentes igualmente en la actualidad. En primer lugar, la cruz de Jesús está en medio del mundo, en la vida cotidiana. A través de ella, Él nos salva, nos redime y purifica cada vez que nos acercamos al prójimo, con el fin de ayudarlo en sus necesidades. En segundo lugar, esa salvación es garantía de paz y solidaridad, ya que la ausencia de estos valores es la causa del alejamiento de muchas personas del amor de Dios. En tercer lugar, la fiesta de hoy nos permite colocar la cruz en su lugar, en el sitio que le corresponde: en el corazón de todos y cada uno de nosotros. La cruz se convierte, por tanto, en signo de adoración, de vida, de paz, de resurrección, de redención. A través de su presencia, exaltada por el mismo Jesucristo, podemos recorrer un camino en el cual comprendamos que el amor de Dios es más grande que cualquier otra cosa…¡arriesguémonos y unámonos al amor misericordioso de aquel que, en la cruz y por ella, nos dio vida y salvación!

María, testigo fiel de la cruz
Junto a María, podemos y debemos ofrecer nuestra vida a los pies de la cruz. Este signo de salvación debe ser nuestra bandera y el signo que nos acompañe en nuestro caminar, dirigiendo la mirada y el corazón a la Evangelización a la que todos estamos llamados a participar activamente.

Preparemos nuestro corazón para recibir el amor de Dios a través de la Eucaristía, en la cual Cristo se inmola por todos y cada uno de nosotros; a través de su Palabra, que debemos proclamar como discípulos por todas partes y de la Evangelización, por medio de la cual llevaremos el mensaje a todos los que lo necesiten, de manera especial a los pobres y excluidos.

P. José Lucio León Duque

martes, 9 de septiembre de 2008

Venezuela, la vinotinto de "antaño"...

¿Donde está la vinotinto?

Desde el corazón de quienes la apoyan cuando gana y sienten el vacío cuando pierde...
El problema no es ganar o perder, esto es cuestión de dignidad, de empeño, de dedicación. Ante Perú, perdimos, ante Paraguay, como que igual...la ilusión se trona y de sueño solamente no se puede vivir; no se pueden esperar destellos de algunas estrellas; el venezolano desea vibrar y sentir el orgullo de la vinotinto. Hemos dado pasos de gigantes, se ha progresado en muchas cosas, pero también es cierto que la inferioridad se plantea como un problema filosófico y que forma parte de la cultura.
Lamentablemente se pierde el sueño, se buscan justificaciones, se quieren usar frases construidas y ahí seguimos, sintiendo un "contentillo" cuando ganamos o justificándonos cuando perdemos. Venezolanos: no somos Brasil ni Argentina, ni Paraguay ni Bolivia, ¡SOMOS VENEZUELA! y a diferencia de otros países, aquí tenemos la cuna de Bolívar... Dejémonos de discursos, de estupideces, de ideologías baratas e inertes que nada tienen que ver con el verdadero latinoamericano, el cual es guerrero, trabajador y emprendedor...
Así que, ánimo a la vinotinto y al sr. Cesar Farías se le recuerda que Venezuela es una,Venezuela es símbolo de unidad y de verdadero trabajo...los jugadores pueden dar más, y si hay que colocar otros, ¡hágalo!
p. José Lucio León Duque

sábado, 6 de septiembre de 2008

Domingo 7 de septiembre de 2008

Saber corregir, saber aceptar
"Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos"

Primera lectura: Ez 33,7-9; Salmo: 94; Segunda lectura: Rm 13, 8-10; Evangelio: Mt 18, 15-20

El Señor nos invita en este domingo, a ayudar a corregir a quien no está en el camino correcto. Nos propone ser centinelas, cuidadosos hombres y mujeres que buscan de la mejor manera ser fieles a la palabra del Señor, a su mensaje (1° lectura). Solo si escuchamos la voz de Dios, acercándonos a Él, adorándolo y siendo dóciles a su voluntad, podremos caminar en la vía de la paz (Salmo). En este camino de paz, encontramos que todo se resume en el amor a Dios, al prójimo y a sí mismo, con ello es que cumplimos a plenitud toda la ley, todo aquello que estamos llamados a cumplir (2° lectura).

Corregir es ayudar, no maltratar…
El Evangelio de hoy es una enseñanza fundamental en el caminar cotidiano del cristiano. Cada vez que cumplimos la voluntad de Dios, estamos dando pasos importantes en el itinerario personal de la salvación. El Señor nos pide tener caridad al momento de corregir. Hacerlo de tal modo, que quien recibe la corrección sienta la misericordia que proporciona el infinito amor de Dios. Corregir es sinónimo de rectificar, enmendar, advertir, amonestar; es por ello que se nos pide tener misericordia al momento de llevarla a cabo. Lamentablemente, muchos asumen actitudes tan incoherentes, que piensan que para reprender, es necesario usar la violencia como uno de los medios más eficaces para que alguien rectifique los errores. Cotidianamente vemos cómo muchas personas se encargan de propagar con las propias obras, el maltrato, la indisciplina, la falta de amor de los cuales sufren tantos corazones y tantas personas son víctimas. Quien ama, sabe corregir, sabe ayudar a quien se equivoca, sabe guiar con caridad, sabe ayudar al prójimo a canalizar su vida por las vías del bien. La liturgia de este domingo nos enseña a practicar la "corrección fraterna", la cual es parte fundamental del plan de vida de todo cristiano. Dicha corrección nos ayuda a encontrar el amor que viene de Dios a través de la aceptación de nuestra condición de seres humanos. Actualmente podemos poner por obra el hecho mismo de ser cristianos como una de las opciones más hermosas y que conllevan sinceramente a configurarse con Cristo. Tal vez en la vida se nos ha presentado alguien a quien hemos debido corregir o seguramente nos han corregido, ¿nos hemos comportado como verdaderos discípulos de Cristo? ¿Hemos sabido corregir? ¿Hemos sabido aceptar? Junto a nuestros hermanos, miremos al cielo y pidamos al buen Dios siga derramando sus bendiciones sobre todos y cada uno de nosotros, para saber reconocer lo que hacemos.

Pidamos como hermanos a través de María Santísima
De la mano con María, todos y cada uno de nosotros podemos pedir a Dios ser fieles, disponibles y sinceros con Él y con nosotros mismos. Muchas personas desean de nosotros el testimonio y la ayuda necesarios para poder encontrar la paz, la armonía y la solidaridad. Como discípulos, caminemos junto a María en la construcción de un mundo en el cual la mirada a Jesús sea fundamental y aceptar los propios errores sean parte de la vida del cristiano.

P. José Lucio León Duque

jueves, 28 de agosto de 2008

Domingo 31 de agosto de 2008

Dejarse seducir por Dios…
“Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su vida?”

I° lectura: Jer 20, 7-9; Salmo: 62, II° lectura: Rom 12, 1-2; Evangelio: Mt 16, 21-27

“Tú eres Pedro”, decía Jesús el domingo pasado. Hoy dice, “aléjate de mi Satanás”. ¿Es incoherencia? ¡En absoluto! Jesús nos reafirma que Dios nos ilumina y nos inspira. Él nos revela a su hijo y nos permite tomar y llevar junto a Él, la propia cruz, aquella que nos corresponde, solo así podremos salvar nuestra vida en el nombre de Dios. Dejarse seducir por Dios, es enamorarse del Evangelio de la verdad, es ser capaces de proclamar su nombre sin temor, es tener la valentía de llevar esa cruz junto a Jesús y con Él.

Pensar como Dios y en su nombre, no como los hombres…
La liturgia de la palabra es un camino que nos exhorta a seguir luchando por el Evangelio y el mensaje que transmite. Hoy tenemos un esquema que podríamos tomar como parte de nuestro plan de vida. En primer lugar, Dios nos seduce, nos regala su palabra y a pesar de nuestra condición o situación, (I° lectura) nos invita a seguir adelante y sentir en nuestra vida su amor total. En segundo lugar; si nos dejamos seducir, podremos cumplir en plenitud la voluntad de Dios, entregándonos en cuerpo y alma, dando lo mejor de cada uno “como hostia viva, santa y agradable a Dios” (II° lectura). En tercer lugar, “cargar la cruz” es la consecuencia de enamorarse de Dios. Quien ama de verdad y de corazón, carga sinceramente con el peso que se presenta en la vida, con la alegría que proporciona el amor vivido en Dios. Dicho amor se hace realidad en la medida en que existe un acercamiento profundo al pueblo, al hombre de hoy, al prójimo, a aquellos que piden justicia, solidaridad, paz.
Una vez más se nos ratifica que Dios es quien nos hace capaces de vivir en el amor, es quien nos da la fuerza para caminar en un mundo lleno de inseguridad, de injusticia, de desamor…en medio de esa falta de valores, está la presencia de Dios, quien junto a todos y cada uno de nosotros, sus discípulos, llena los vacios que existen y que sí son posibles colmar. ¡Esa es nuestra cruz! Así es que empecemos a pensar como Dios, no como los materialistas, los soberbios, los autosuficientes y quienes, con ideologías absurdas, pretenden en muchas ocasiones, hacernos creer que lejos de Dios estaremos bien.“Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto a hombre” (Benedicto XVI; Carta Encíclica “Dios es amor”, n° 28b)

María nos enseña a cargar la cruz
María Santísima, nuestra madre de la Consolación, nos da ejemplo para amar, llevar y compartir la cruz de cada día. Ella es mujer y madre que ama, que da la fuerza necesaria a todos aquellos que se encuentran en dificultades, en problemas, en medio de zozobra y de falta de amor. Ella nos muestra el camino que en nombre de Jesús debemos recorrer, sin exclusión y con plena confianza en Él. Así sea.

P. José Lucio León Duque

viernes, 22 de agosto de 2008

Domingo 24 de agosto de 2008

Tú eres el Mesías, tú eres Pedro
“Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por Él y todo está orientado hacia Él”
I° lectura: Is 22,19-23; Salmo: 137; II° lectura: Rom 11,33-36; Evangelio: Mt 16,13-20
Con gran alegría se celebraba la semana pasada el III° Congreso Americano Misionero, con el cual se daba inicio a la Gran Misión Continental. Es un paso importante con el cual los católicos de todo el mundo, pero en especial de América Latina, debemos fortalecer el testimonio del Evangelio de la verdad, con el cual Jesucristo nos quiere como discípulos suyos, propagadores de su mensaje. Conocer a Dios es uno de los temas que, se presenta interesante para algunos, incompresibles para otros. Dios se muestra al hombre cuando confía una misión específica a uno de sus hijos (I° lectura). Esto conlleva a ver que la presencia de Dios es eterna, que su amor perdura por siempre y por ello debemos alabarlo sin cesar (Salmo). Sentir esto, nos lleva a conocer y experimentar la riqueza de Dios a través de su sabiduría y sus obras, ya que, todo proviene de Él y se dirige a Él (II° lectura).

¿Quién es Jesús para nosotros?
El binomio, Mesías - Pedro, denota la relación de Jesús para con sus discípulos y la estrecha unión que existe y que lleva a participar de una labor específica. Jesús es el Mesías, el ungido, y Pedro es la base donde se edifica la Iglesia. La afirmación de Pedro recibe una respuesta por parte de Jesús, una recompensa por parte del Mesías. En medio de un mundo en el cual la indiferencia está entrando en el corazón de muchos, se encuentra la decisión de quien es discípulo y desea dar testimonio del Evangelio, por ello la pregunta de Jesús a sus discípulos es la misma que nos hace hoy a todos. Dos aspectos podemos meditar al respecto: en primer lugar, Jesús pregunta quien es Él para nosotros. Eso denota un claro amor por sus discípulos, sus hermanos, a fin de que nos interesemos cada vez más por conocerlo, amarlo y vivir junto a Él. En segundo lugar, Dios nos revela su misericordia y su amor en la sencillez de un corazón puro, es decir, en la vida de quien sigue con fe el camino que nos enseña Jesús. Cada uno de nosotros, consciente de su condición de discípulo, debe manifestar el gozo y la alegría que se siente servir, en espíritu y verdad, al prójimo, a los pobres y excluidos de la sociedad, a todos aquellos que necesitan de justicia y de paz, de solidaridad y fraternidad. En el prójimo está Cristo, ¿sabemos identificarlo con sincero corazón?

Con amor a los pies de María
Acudamos piadosos ante el amor de María, nuestra madre de la Consolación; acudamos humildes a pedir a nuestra madre, las gracias que necesitamos y proclamemos, tal como ella lo hizo, las maravillas que Dios hace para con todos y cada uno de sus hijos. Así sea.


P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

domingo, 17 de agosto de 2008

Inicia la Evangelización Continental, próximo Congreso en VENEZUELA

!A Evangelizar!

Hoy, domingo 17 de agosto de 2008, en el marco de la clausura e inicio de la Gran Misión Continental, se dió un anuncio importante: la sede del IV Congreso Americano Misionero será la ciudad de Maracaibo (Venezuela). Mons Ubaldo Santana, Arzobispo de Maracaibo y Presidente de la Conferencia Episcopal, recibió la bandera del III Congreso con el fin de promover, impulsar y preparar el próximo encuentro.
Es una dicha para Venezuela, para todos nosotros, quienes deseamos ser participes y somos protagonistas de la nueva evangelización. Es hora de despertar. Es hora de comenzar a trabajar en serio en la propagación del Evangelio de la verdad a todos los rincones de América Latina y del mundo entero.
Cada cristiano católico debe ser discpípulo de Cristo, optar por Él y llevar en el corazón el deseo de ser testigos, en espíritu y verdad, del mensaje de quien vive por los siglos de los siglos. Así sea.
P. José Lucio

sábado, 16 de agosto de 2008

Domingo 17 de agosto de 2008

¡La grandeza de la fe!
“Señor, también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”

I° lectura: Is 56,1.6-7; Salmo: 66; II° lectura: Rom 11,13-15.29-32; Evangelio: Mt 15, 21-28
Hay dos temas importantes en el itinerario de la palabra de Dios para hoy: la fe y la misericordia. Ellas nos han acompañado a través de los domingos y de una u otra forma, son pilares fundamentales para obtener la mirada amorosa de Dios. Cumplir la voluntad del Padre es adentrarse a vivir no en base a conceptos, sino a verdaderas experiencias de vida cristiana, donde más allá de ideologías inertes, tenemos el deber de promover la justicia, el derecho, la fidelidad, la igualdad, haciendo vida todo esto, en la vida cotidiana y en el lugar predilecto para ello: el altar de Dios (Iº lectura). Este es un indicador propicio para darnos cuenta que todos estamos llamados a buscar a Dios (Salmo) y así poder alcanzar su misericordia, sea cual fuere nuestra condición, raza o cultura (IIº lectura).

“Señor, hijo de David, ¡ten compasión de mi!”
La petición de la mujer que se dirige a Jesús en busca de misericordia y paz, nos debe llevar a pensar en varias cosas. En primer lugar, debemos saber pedir, y pedir con insistencia y humildad. La arrogancia y la falsa humildad que muchas veces se da en algunos cristianos, hace que la petición se desvanezca, se pierda. Es importante, por tanto, fundamentar lo que se pide en la oración y hacerlo con fe, tal como nos lo enseña la mujer del evangelio que, a pesar de la respuesta de Jesús, no pierde su ánimo ni el objetivo de la petición. En segundo lugar, debemos velar, cuidar con esmero lo que tenemos, los dones que Dios nos ha dado, las personas que nos ha encomendado, dando lo mejor de sí sin esperar recompensas humanas. En tercer lugar, aceptar la voluntad de Dios como un don precioso y no como resignación. Esto conlleva a vivir nuestra condición de discípulos y cristianos que somos. Saber pedir con insistencia y humildad nos lleva a sentir en nuestros corazones la misericordia y el amor que Dios tiene preparados para todos y cada uno de nosotros. Reflexionemos: ¿estamos dispuestos a pedir con humildad? ¿aceptamos la voluntad de Dios como un don? Miremos a nuestro alrededor y allí encontraremos el campo de servicio en el cual podremos llevar como fieles discípulos el mensaje de Jesús; un mensaje de fe, esperanza y caridad; un mensaje de justicia y de paz; un mensaje que no alivia por un momento, sino que llena para siempre el corazón de cada hombre y cada mujer que pide con sencillez.

María, maestra de fe…
De la mano con María, nuestra madre de la Consolación, podemos caminar seguros y con humildad para recoger aquellas migajas que se convierten en gozo y gracias abundantes. El Espíritu Santo nos ilumine y haga de todos y cada uno de nosotros fieles discípulos que sienten en su corazón la misericordia y la paz como un regalo amoroso de Dios. Así sea.

P. José Lucio León Duque

jueves, 14 de agosto de 2008

15 de agosto: Asunción de la Virgen María

¡Bendita tú entre las mujeres!
“Apareció en el cielo una figura prodigiosa:
una mujer vestida por el sol,
con la luna bajo sus pies y con una corona de
doce estrellas en la cabeza…”

¡Qué fiesta tan hermosa la de hoy! Este es un momento de fiesta que no se presenta sólo una vez al año, sino todos los días, ya que el amor por nuestra Madre de la Consolación es permanente. Cada año los fieles, no sólo del Táchira, sino de otros lugares de Venezuela y más allá, se acercan a los pies de nuestra Madre de la Consolación de Táriba, para decirle ¡gracias! y también para pedirle por diversas necesidades. Imaginemos a María, pensemos en lo que siente, piensa y conserva en su corazón cada vez que nos acercamos a pedirle algo. Sin duda alguna, siente lo que nuestras madres sienten, experimenta en su corazón la angustia por nuestro mal comportamiento y a la vez la alegría cada vez que nuestra actitud está acorde a la voluntad de Dios.

María Santísima nos abraza a todos
La victoria en nuestra vida nos viene por María. La Virgen es seguridad y garantía, ya que a través de ella, llegamos a Dios. Ella es madre sin excepción, ella acoge en su corazón a todos sin distinción, ella une en su vida a tantos y tantos hijos dispersos que están en constante búsqueda del verdadero camino, ella nos abraza a todos. María Santísima, la mujer vestida de sol, la madre de la consolación, la madre de quien viene todo amor y comprensión, nos cuida, nos protege y nos invita también a ser constantes, fieles y sobre todo, a comportarnos como buenos hijos. Ella se apresura a visitar a su prima Isabel. Ese gesto es muestra que, en medio de su silencio, existe un gran corazón y por ello fue conveniente que desde lo alto, el buen Dios se fijara en este ser tan especial y puro, tan maravilloso y sencillo, tan inmenso y humilde. María es verdadero modelo de humildad y comprensión, en ella se conjugan todas las prerrogativas necesarias para convertirse, como lo hizo, en ejemplo para todas las generaciones. Es evidente que la sencillez de María engrandece su imagen, su figura y su vida entera, enaltece lo que en una persona debiera ser algo normal: el amor de Dios presente en la vida cotidiana. María nos visita, nos acompaña, corre presurosa a atender a sus hijos, ¡bendita entre las mujeres! ¡bendita y dichosa porque estás con nosotros!, ¡bendita porque nos llevas en tu corazón!

María, ejemplo de la mujer de hoy…
El papa Juan Pablo II en su carta dirigida a las mujeres del año 1995 nos recuerda que “La Iglesia ve en María la máxima expresión del «genio femenino» y encuentra en Ella una fuente de continua inspiración”.

¡Bendita tú María! Porque no te rebajaste, sino diste plenitud a la humildad que nace de un corazón sincero…
¡Bendita tú María! Porque gracias a tu disponibilidad, se abrieron las puertas del corazón de Dios para que todos pudiésemos recibir sus gracias…
¡Bendita tú María! Porque nos das a tu hijo, para que con su vida, muerte y resurrección, seamos bendecidos, amados y salvados.
¡Bendita tú María! Madre de la Consolación, pues a todos nos das la posibilidad de apoyarnos en tu regazo y comprender que en ti está el camino que nos lleva a Jesús…
Acudamos fieles a nuestra Madre de la Consolación, acudamos con humildad y con convicción, pidámosle con fe por nuestra patria, por nuestro estado, por nuestra diócesis y llevemos el más grande regalo que un hijo puede dar a su madre: fidelidad, obediencia y amor. Así sea.
P. José Lucio León Duque

sábado, 9 de agosto de 2008

Domingo 10 de agosto de 2008

Ven, no tengas miedo...
“Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego.
Después del fuego, se oyó una brisa tenue…”

I° lectura: IRe 19, 9ª. 11-13a; Salmo: 84; II° lectura: Rom 9, 1-5; Evangelio: Mt 14, 22-33

Un camino lleno de expectativas y una vida rica del amor de Dios que pasa a cada momento, eso es lo que nos enseña el Señor en este domingo. ¿Dónde está Jesús? Habiendo mostrado su poder para hacer el bien, multiplicando gracias, dones, bendiciones, alimento espiritual y material, se presenta en medio del mar de nuestra vida, caminando con seguridad sobre las aguas turbulentas que mueven el mundo, al hombre de hoy, a todos y cada uno de nosotros.

Dios pasa por nuestra vida con suavidad y firmeza
¡Qué imagen tan hermosa la del paso de Dios! Él pasa en la brisa tenue (Iº lectura), en la brisa ligera y suave. Veamos tres puntos fundamentales que se desprende de toda la liturgia de la palabra en este día. En primer lugar, la firmeza de Jesús al caminar sobre las aguas. Su paso aunque suave es firme, y así es la presencia de Dios en nuestras vidas: una presencia cierta, fuerte, sincera, duradera y llena de una bondad y ternura tal, que hace del hombre un ser que ve a Dios por encima de todo y con la verdad como bandera (II° lectura). En segundo lugar, la misericordia de Dios nos salva (Salmo) y crea en nuestros corazones una fe tan grande, capaz de ver más allá de las cosas superfluas y banales. En tercer lugar, Jesús nos invita a confiar más en él. Quiere que cada uno de nosotros cultivemos la fe, seamos buenos cristianos y salgamos de las falsas seguridades. Así como a Pedro, también a nosotros nos dice hoy: “ven…” y luego de sentir nuestra duda, nos llama la atención: “!qué poca fe! ¿por qué has dudado?”. Aquí podemos situar los nombres de todos nosotros, hombres y mujeres deseosos de paz, seguridad y armonía. La enseñanza de Jesús en este domingo es clara: Dios está presente en todas partes, en el corazón de todos los hombres y mujeres, sin distinción ni preferencias. La presencia suave y cierta de Jesús en el camino de la vida, es garantía de la salvación; nadie debe sentirse excluido, nadie debe pensar que la duda pueda reinar en el mundo, nadie tiene derecho a quitar la ilusión de tantas personas que buscan cada día encontrarse con Dios. Reflexionemos: ¿somos discípulos que dudan, o discípulos que confían?...

María, madre de la Consolación
En esta semana, nuestra madre del cielo nos acompaña de manera especial. A nuestra diócesis la está bendiciendo con infinitas gracias y dones, reflejados estos en la ordenación sacerdotal de algunos hermanos nuestros y en el despertar de tantos hombres y mujeres que desean ser fieles a la nueva evangelización. Acudamos fieles a los brazos amorosos de María Santísima de la Consolación y sintamos su acompañamiento, como presencia pura, inmaculada y maternal que nos regala Dios en su paso, a través de ella.

Pidamos a Dios por el miedo, la duda, la incertidumbre, la falta de confianza en Él, la falta de caridad que pueda existir en nuestras vidas. Seamos conscientes que sólo en Jesús podremos vivir en paz, armonía y misericordia, pues Él toca nuestros corazones para que nosotros acudamos a Él sin ninguna duda y con plena confianza. Así sea.


P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

martes, 5 de agosto de 2008

Patronos del Táchira, camino de santidad

Seguir a Jesús es el camino…
Reflexión en el marco de la Fiesta del Santo Cristo de La Grita y de Nuestra Señora de la Consolación de Táriba.
“La santidad no es un privilegio para algunos, sino una obligación para todos, para usted y para mí”. Estas palabras de la beata Teresa de Calcuta nos hacen ver con claridad, la necesidad que tenemos todos de unirnos verdaderamente a Dios siendo discípulos de Jesús en el anuncio del Reino de Dios. En la actualidad son muchos los caminos que se nos presentan, estos con el fin de encontrar vías de escape o de progreso, vías que nos lleven al mejoramiento personal o grupal, y en muchas ocasiones todo queda en una simple teoría que al final no nos deja nada. La santidad es algo concreto, algo que se vive, que se cultiva, que se desarrolla en el corazón de hombres y mujeres, deseosos de vivir en unión con Dios y al servicio de los hermanos. “Con el ejemplo de los santos aprendemos el camino más seguro por el que, entre las vicisitudes mundanas, podremos llegar a la perfecta unión con Cristo o santidad, según el estado y condición de cada uno” (Lumen Gentium, 50, b). El Concilio Vaticano II así como todos los documentos de la Iglesia, nos llevan de la mano con el fin de mostrarnos el camino que debemos seguir. Optar por Él es seguir y vivir su mensaje de vida y de verdad. Es hacer una elección ante el sinnúmero de situaciones que se nos presentan en la actualidad. Es entrar en el corazón del pueblo necesitado, de pueblo hambriento y sediento de Dios, un pueblo que levanta sus manos al cielo y mirando fijamente al firmamento, pide señales de amor, de misericordia y de paz... En una sociedad donde diversas ideologías, algunas de las cuales buscan un progreso siguiendo pautas erróneas, se ve la figura del cristiano como una opción que es posible optar de manera real y verdadera. No se puede llegar a la santidad siguiendo ideologías personales sin sentido, caprichos pseudo religiosos o pensamientos políticos absurdos; se llega a la santidad siguiendo a Jesús, su palabra, su testimonio, su vida. No aspiremos a ser santos de nicho, ni a ser mencionados públicamente, ante todo seamos fieles discípulos de Jesús recordando las palabras del Papa Pablo VI: “Todo cristiano debe ser un verdadero cristiano, un perfecto cristiano. ¿Y cómo se llama la vida perfecta de un cristiano? Se llama “santidad”. Por ello, todo cristiano debe ser santo”. Pidamos al Santo Cristo de La Grita y a nuestra Madre, la Virgen de la Consolación, poder llevar a todos los lugares y personas el mensaje de amor, paz y justicia, siendo testigos de la verdad que viene de Dios.
ORACIÓN A LA VIRGEN DE LA CONSOLACIÓN
Oh! Virgen Santísima de La Consolación, que tu maternal bendición esté sobre mí en el día,
en la noche, en el trabajo, en el descanso, en la salud, en la enfermedad, en la vida, en la muerte,
en el tiempo y en la eternidad.
Santísima Virgen María, madre y abogada mía,
no permitas que te ofenda en este día y para eso dáme tu santa bendición.
En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

P. José Lucio León Duque

jueves, 31 de julio de 2008

3 de agosto de 2008

Multiplicar,
no dividir…
“…estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios...”

I° lectura: 1Is 55, 1-3; Salmo: 144; II° lectura: Rm 8, 35.37-39; Evangelio: Mt 14, 13-21

Caminar juntos, vivir en comunión, estar unidos, participar en fraternidad… todas estas frases, forman parte del lenguaje normal y vivencial de un cristiano y es lo que debe hacernos sentir seguros que Jesús camina con nosotros. ¿Quién nos apartará del amor de Dios? Nada ni nadie. Estamos unidos a Él en la medida que seamos verdaderos discípulos y seguidores no sólo de las palabras, sino de los hechos, las acciones, las obras que en el nombre de Él, se realizan. Hoy día se nos indican patrones o paradigmas a seguir. Son modelos que, en algunos casos, no responden a las verdaderas necesidades del hombre de hoy; en otros casos, son simplemente, aquellos detalles que cada corazón necesita para vivir en unidad y junto a Jesús. ¡Cuán rica y fructífera es la liturgia de la palabra de hoy! ¡Cuántas enseñanzas nos deja!

Junto a Jesús…
Se nos regala un episodio muy significativo del Evangelio: la multiplicación de los panes y los peces. Al respecto, hay algunos detalles que debemos tener en cuenta. Veamos. En primer lugar, debemos aprender a escuchar a Dios. Solo así podremos encontrar paz y tranquilidad, y nuestro corazón estará lleno de su amor y su espíritu. En segundo lugar, se nos pide estar junto a Jesús, no apartarnos de Él, no permitir que ideologías, pensamientos absurdos, acciones injustas, malas influencias y demás desordenes presentes en el mundo, nos alejen del más grande tesoro que es el amor de Jesús. En tercer lugar, ante nuestros ojos Jesús multiplica gracias y dones, es decir, nos regala a cada momento la posibilidad de encontrar la oportunidad para hacer el bien y no aparentar hacerlo o vivirlo. En cuarto lugar, se nos invita nuevamente a cultivar el hecho de ser discípulos. El evangelio nos indica algo fundamental al respecto, como partícipes del banquete de Jesús: no hay que dejar que nuestros hermanos se vayan sin ser atendidos; hay que sentir compasión y misericordia hacia quien necesita de ello. En este sentido, el detalle de Jesús de no dejar ir a la gente con hambre, denota un sentimiento de amor hacia los demás. El maestro no nos deja sin alimento, hace de nosotros fieles deseosos de tomar el alimento de la palabra y aquel material. La Eucaristía, prefigurada en este episodio, es el centro de nuestra vida y nos permite ver en Jesús el maestro de los detalles de amor hacia Dios y nuestros hermanos más necesitados. Seamos testigos de la multiplicación de los dones y gracias que Dios hace cada día en el mundo, dejando de lado cualquier indicio de división y odio, extendiendo como verdaderos discípulos en medio de la sociedad, el evangelio de la verdad y de la paz.

María, multiplicadora del amor de Dios
Nuestra Madre del Cielo, nos enseña a transmitir a los demás con sencillez y certeza, la insondable grandeza del Señor para con sus hijos. Ella es testigo fiel de lo que debemos hacer para convertirnos cada día más en discípulos de su hijo con el fin de llevar a todas partes su mensaje y su amor y así, caminar siempre junto a Él.

Demostremos nuestra sincera piedad y acción de cristianos en la devoción al Santo Cristo de La Grita y a nuestra Señora de la Consolación de Táriba. Que su protección nos acompañe siempre y que todos podamos ser testigos del amor de Dios en medio de su pueblo.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 25 de julio de 2008

27 DE JULIO DE 2008

Sabios e inteligentes…
“Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo,
para discernir el mal del bien”


I° lectura: 1Re 3,5.7-12; Salmo 118; II° lectura: Rm 8, 28-30; Evangelio: Mt 13, 44-52

Salomón pide un tesoro al Señor: tener la capacidad de discernir entre el bien el mal, sabiduría y sencillez. Solicita al Señor lo que todo hombre y toda mujer deben pedir a Dios, es decir, capacidad para vivir bien y ser felices. Hoy día los cristianos debemos reconocer que estamos llamados a vivir sin miedo y con fortaleza, a vivir en medio de la felicidad y caminar junto a ella. Las lecturas de hoy nos llevan a pensar en elecciones que pueden ayudarnos a seguir más de cerca la voluntad de Dios. La liturgia es clara: Jesús nos enseña en parábolas, quiere que seamos sus discípulos escuchándole, siguiéndole y siendo participes de su amor, su bondad y su voluntad.

Pedir a Dios sabiduría y docilidad…
La petición de Salomón es el deseo de muchos cristianos: un discernimiento humilde e inteligente. En esto tiene mucho que ver la decisión de escoger el camino que nos conduce al bien, la vía que nos lleva a sentir la certeza que en Dios es posible vivir y que seguirlo a Él es la mejor decisión. Si pidiésemos a Dios lo que de verdad es necesario, sabríamos apreciar los tesoros que tenemos, sabríamos apreciar la pesca realizada y las perlas encontradas. Todas estas parábolas son aplicables a nuestras vidas, al presente, a lo que vive cada corazón de hombres y mujeres que buscan la paz, la justicia, la tranquilidad. La sabiduría se presenta como una habilidad, como parte de la experiencia misma, como forma de vivir en aquellos que son conscientes del don que se tiene. Aún así tenemos que la sabiduría se forja con sencillez, tal como los grandes santos, las grandes personas que han sido discípulos del verdadero Dios, del único maestro del amor y la verdad: Jesucristo. Quien es sabio, es inteligente y sencillo; sabe que esos dones vienen de Dios y siendo así, deben ser puestos al servicio de los demás. Ahí está la decisión que se debe tomar: cuando encontremos el tesoro del amor de Dios, seamos capaces de reflejarlo en los demás, en especial a los pobres y excluidos de nuestra sociedad, a aquellos que ven en la esperanza un hermoso tesoro y que no les debe ser arrebatada por envidias ni por falsos testimonios. Reflexionemos: por tener dones no debemos creernos superiores, todo lo contrario, tener dones es recibir gracias por parte de Dios y ello se coloca al servicio del pueblo, de quien lo necesita, solo así podremos agradar a Dios, cumplir su voluntad y servir a los demás sin soberbia sino con sabiduría e inteligencia y, por ende, con sencillez.

María, madre de la sencillez y la sabiduría
María, madre de todos y cada uno de nosotros, nos enseña a ser dóciles y sencillos: “Proclama mi alma la grandeza del Señor…porque ha mirado la humillación de su esclava. Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes…”. Recitemos siempre estas palabras que nos ayudarán a caminar por las sendas del bien y de la paz.


P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

sábado, 19 de julio de 2008

DOMINGO 20 DE JULIO DE 2008

¿De qué parte estamos?
“Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres”

I° lectura: Sab 12,13.16-19; Salmo 85; II° lectura: Rm 8, 26-27; Evangelio: Mt 13, 24-43

Ser cristianos no es que sea difícil, lo difícil es darnos cuenta que debemos practicar la justicia y la bondad como elementos fundamentales para vivir como sinceros y verdaderos discípulos de Jesús. En este día Dios quiere darnos a conocer su poder y su amor, un poder total y un amor infinito (I° lectura); Él es el único Dios, el único ante quien debemos doblar nuestra rodilla (Salmo) y es por ello, que debemos pedir, aunque no sepamos hacerlo del todo, la intercesión del Espíritu, que intercederá por nosotros ya que Él sabe cuales son nuestras necesidades.

Lo bueno y lo que no es bueno
El Evangelio de este domingo nos da una vez más muestra del camino que debemos recorrer. Seguramente nos hemos sentido identificados con tantas de las situaciones que el Evangelio nos deja ver, pero en esta ocasión, se presenta la figura de la cizaña, es decir, el emblema de las malas influencias, de lo que no es bueno, creciendo junto a aquello que sí lo es, y por tanto, merece nuestra atención. En el lenguaje del hombre de la calle, del hombre de hoy, encontramos expresiones tales como: “no meter cizaña” o también “no ser cizañero”. Esto lo dice seguramente alguna persona que no ha escuchado el Evangelio, pero sabe de alguna fuente, que eso significa que se debe caminar por la senda del bien. Se nos invita a seguir a Jesús con sincero corazón. No puede ser su discípulo quien calumnia, quien envidia, quien por obtener beneficios daña la fama del prójimo, quien comete injusticias desde el lugar o cargo que tiene, quien comete fraude, quien pasa por encima de los demás con tal de permanecer arriba, en lo alto. Eso no caracteriza un discípulo y por ende, no forma parte de lo que nosotros estamos llamados a ser. El testimonio de vida debe ser claro y preciso: aunque exista la cizaña, debemos seguir nuestro camino. Aunque Satanás se interponga en la vía, debemos combatirlo con la oración y la mortificación, llevando el Evangelio a todas partes, a todos los hombres y mujeres de nuestra sociedad, dejando de lado prejuicios y ciertos usos sociales que no llevan sino al alejamiento del mensaje de Jesús. Seamos solícitos en la expansión del Evangelio, teniendo en cuenta a los pobres y excluidos de la sociedad, los cuales son prioridad para los cristianos, a diferencia de aquellos que los usan para otros fines muy lejanos del amor de Dios; de ahí la pregunta inicial: ¿de qué parte estamos?

María, la madre de los pobres
María Santísima nos enseña a caminar de la mano con Jesús y a transmitir el evangelio a todos. Seamos verdaderos discípulos y no tengamos miedo a los que, burlándose del mismo Dios, dañan la dignidad de los hombres, olvidando que todos somos imagen y semejanza de Dios.


P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 17 de julio de 2008

FUERZA DEL ESPIRITU SANTO
Servidores y testigos en el amor de Dios
por Ronald Gaitán Ayos
La fuerza del Espíritu Santo cada día nos unge con su protección y amor, la Palabra de Dios se esta haciendo viva en la ciudad de Australia, en lo referente a que somos diversos miembros pero formamos un mismo Cuerpo, cuya cabeza es Cristo nuestro Señor.
Luego de participar en la Diócesis de Wollongong con los peregrinos y la población fervorosa en Cristo, fuimos trasladados a la ciudad de Sydney, para ser hospedados en el Estadio Olimpy Park, lugar que conforma parte de las edificaciones de las anteriores olimpiadas 2000; allí pudimos comunicarnos y compartir comidas, culturas, oraciones con hermanos feligreses de los diferentes continentes del mundo: África, América, Europa, Asia y Oceanía.
El país anfitrión ofrece la facilidad de trasladarse de un lugar a otro a través de trenes y autobuses para peregrinos, siendo espectacular por permitir la rapidez y fluidez a los puntos de encuentro, donde son impartidas las Eucaristías, catequesis, festivales juveniles, entre otros.
Desde el día martes 15, fuimos reubicados en la localidad de Campbelltown en la Escuela Católica Secundaria de la diócesis de Wollongong; recibiendo de la directora y organizadores una buena atención, además pudimos participar en la catequesis y Eucaristía junto con los Chilenos y Neo catecumenales de México, presidida por Mons. Juan Antonio Obispo de Cartagena-España, quien destaco que “el Espíritu Santo recibido desde el Bautismo, es el que actúa en los hijos de Dios y permite reconocer a Cristo Vivo en la Eucaristia”.
Dentro de las actividades planificadas para el día 16, participamos en la Eucaristía en la localidad de Domain , en donde el Cardenal George Pell Arzobispo de Sydney, subrayo que “los testigos de Cristo deben ser disciplinados, llevando el evangelio en su testimonio de vida”. Ese mismo día se participo en la Eucaristía con la colonia Chilena residente en Australia.
Para el día de hoy 17, la actividad central fue la llegada del Santo Padre Benedicto XVI al país de Australia, donde los Jovenes del mundo asistieron masivamente con alegría dejándose llevar por la fuerza del Espíritu Santo y manifestándolo con su fe. Con relación al mensaje del papa al pueblo hispano animo a que continúen siendo testigos auténticos de Cristo.
La población de Sydney – Australia, está viviendo el entusiasmo de los jóvenes Católico presentes, quienes hacen viva la Iglesia de Cristo.

miércoles, 16 de julio de 2008

Junto a Pedro...en todo el mundo

En estos días estamos viviendo una manifestación de fe, un momento de vida, un momento de esperanza. En medio de las dificultades, persecuciones, falta de caridad y demás pecados personales y sociales existentes, tenemos la presencia de Jesús en medio del mundo quien nos envía al Espíritu Santo: !recibámoslo! En este blog, tenemos la oportunidad de dejar comentarios, de contactar noticias, fotos, videos y demás situaciones de la Jornada de la Juventud que YA se está viviendo en Australia. No perdamos esta oportunidad, no perdamos la ocasión para ser jóvenes, estar con los jóvenes y enseñar a los jóvenes. Unámonos a Jesús, a su mensaje, a su testimonio...y en nuestro corazón, elevemos una oración por este encuentro mundial para que sea la puerta por donde entren tantos incrédulos, tantos apóstatas, tantas personas que en vez de ayudar, destruyen la obra de Dios. María Santísima, nuestra madre, nos proteja siempre y nos cubra con su manto. Así sea.
"Tu amigo, Dios y su gente esperan mucho de ti, porque tú tienes dentro de ti el mejor regalo del padre: El espíritu de Jesús - BXVI",

P. José Lucio

domingo, 13 de julio de 2008

Desde Australia...
Se le dará un espacio a quienes desean escribir desde Australia para compartir momentos inolvidables con el Santo Padre Benedicto XVI y la Jornada Mundial de la Juventud...El seminarista Ronald Gaitán Ayos, está en Australia y nos envía este artículo. Compartamos esta experiencia de vida, es la experiencia de todo cristiano fiel discípulo de Jesús.

Somos uno en el Señor
“Iglesia Viva…”


Servidores y testigos en el amor de Dios
El pasado sábado después de un vuelo aproximado de 28 horas llegamos a la ciudad de Damto-Australia, siendo recibidos por una familia compuesta por ocho hijos australianos y con amplios valores y principios cristianos, quienes nos alojaron con mucha alegría en compañía de tres peregrinos de nacionalidad alemana, pues, desean colaborar fervientemente con la Jornada Mundial de la Juventud.
En Australia se vive y se siente un ambiente de tranquilidad, y a la vez de entusiasmo por parte de los australianos, cuando la Iglesia Católica en el país no representa la mayor parte de la población total, pero con la presencia de tantos peregrinos de todas partes del mundo evangelizan a la diversa comunidad australiana, animandola y reconfortándola, subrayo que viven inmigrantes hispanos de Chile, Perú, Colombia, Panamá, Venezuela…
El domingo participamos de una celebración Eucarística de habla hispana, el sacerdote capellán John Píckering nos comunicó que “no existen distancias al momento de encontrarnos con Dios y todos formamos un mismo cuerpo”,
Se estima que la cantidad de jóvenes peregrinos superaran las estadísticas estimadas. En conversación sostenida con el coordinador general de la pastoral juvenil de la Conferencia Episcopal venezolana quien nos indicó que hay 233 venezolanos de todas las diócesis de la República Bolivariana de Venezuela.
Finalizo con decir que la semana nueva de peregrinación, nosotros y todos los jóvenes estamos esperando fervientemente los contenidos centrales de la Jornada, pues, se trata del “Espíritu Santo”, y que comienza una serie de catequesis todas las mañanas y vigilias. Gracias por sus oraciones.


Ronald Gaitán Ayos
Seminarista de la Diócesis de San Cristóbal

sábado, 12 de julio de 2008

Jornada Mundial de la Juventud 2008
«Recibirán la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre ustedes, y serán mis testigos» (Hch 1, 8)

Oremos para que el Santo Padre Benedicto XVI, lleno del Espíritu Santo, nos siga guiando en el amor de Jesús. Que esta Jornada Mundial de la Juventud que inicia en Sidney - Australia, sea para todos motivo de alegría, de encuentro con Dios y de paz. La Santísima Virgen María, Madre de todos y cada uno de nosotros, nos acompañe en este itinerario de Evangelización y de testimonio de vida cristiana. Así sea.


P. José Lucio

viernes, 11 de julio de 2008

Domingo 13 de julio de 2008
Sembrar el bien…
“Porque la creación, expectante, está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios”…

I° lectura: Is 55, 10-11; Salmo: 64; II° lectura: Rom 8, 18-23; Evangelio: Mt 13, 1-23

La Iglesia católica, una y santa, Iglesia fundada por Jesucristo, nuestro maestro y Señor, nos da la posibilidad de encontrar en ella la fuente de paz, de amor, de esperanza que todos necesitamos. Actualmente son muchos los caminos equivocados que se presentan y la actitud inerte de muchos cristianos, dejan sin fertilidad la tierra buena que Dios nos ha concedido desde siempre. La palabra de Dios es semilla que llena, que da plenitud y que no deja vacío el corazón del hombre (I° lectura); ya que la semilla que cae en tierra buena, da fruto (Salmo). Con esto podemos estar seguros que seremos liberados por la gracia de Dios (II° lectura).

El cristiano: tierra buena
Hay dos cosas que se desprenden, entre otras, de la liturgia de este domingo. En primer lugar, quien siembra y en segundo lugar, la siembra y los frutos que se producen. Quien siembra, sin duda, es Dios. Él coloca en nuestra vida y en nuestro itinerario cotidiano, la posibilidad de encontrar el verdadero camino. Un camino que puede ser difícil de recorrer o que puede ser más accesible. Dios nos indica una vía llena de expectativas, una vía no de escape, sino de esperanza y confianza. De esto se recoge, con toda certeza buen fruto, ya que Dios nos da la fuerza para que dicha semilla caiga en buena tierra. En este día es necesario reflexionar sobre lo que hemos hecho o estamos haciendo: ¿qué hemos sembrado?, ¿qué estamos recogiendo?, ¿cómo es nuestra cosecha? Difícilmente se puede recoger paz cuando se siembra y existe guerra. No nos vayamos tan lejos, miremos alrededor de nuestra vida. Se dice que “se recoge lo que se siembra” (refrán popular) y ello indica que debemos tener muy en cuenta que estamos llamados a hacer el bien, aunque nos cueste en algunas oportunidades, aunque nuestra condición social, cultural, académica o política, nos indiquen lo contrario: no dejemos de hacer el bien y sembrar por todas partes y en todos los corazones, el mensaje de Jesús. Defendamos la Iglesia, es la iglesia a la que pertenecemos y en la que somos discípulos; y quien la insulta, la profana y busca la manera de hacerla sucumbir, no lo logrará, “el que tenga oídos que oiga”.

De la mano con María
Nuestra Madre María nos lleva de la mano, nos conduce hacia la paz, la armonía y el amor. Ella nos ayuda a entender y practicar el hecho de ser partícipes de la siembra verdadera: la que Jesús nos enseña y en la que debemos dar frutos de sinceridad y humildad.

Hermanos y hermanas en Cristo: defendamos la Iglesia católica, que es una, santa y apostólica. Seamos testigos sinceros del mensaje de Jesús y llevemos a todas partes el evangelio de la verdad. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

lunes, 7 de julio de 2008

P. Teófilo Rodríguez

De visita en nuestro Seminario

El Padre Teófilo Rodríguez, Fundador y Superior General de la Fraternidad de la Divina Misericordia de los Sagrados Corazones de Jesús y María, ha visitado nuestro Seminario Santo Tomás de Aquino. En nuestra casa de formación reciben su formación académica los hermanos Jacobo y Francisco, miembros de la fraternidad quienes, bajo la autorización del Obispo diocesano Mons. Mario Moronta, han sido destinados a sembrar de esperanza y de amor estas tierras del Táchira, de Venezuela.

Estamos contentos por la visita del Padre Teófilo y pedimos a Dios Todopoderoso le siga iluminando en su camino y en la propagación del Evangelio. Colocamos esta obra bajo la protección de María Santísima, nuestra madre del cielo.


P. José Lucio

domingo, 6 de julio de 2008

Un gran recuerdo a un gran amigo...
A un año de su partida al cielo: Antonio Cálderón

Recordamos el primer año de su partida al cielo de nuestro gran amigo Antonio Calderón. Dios le recompensó con estar junto a Él y nos recompensó a quienes le conocimos, con su amistad. Gracias a Dios por permitirnos conocer gente buena, honesta y sencilla. Justamente hoy, domingo en cual Nuestro Señor Jesús nos da la oportunidad de aliviar nuestras cargas en Él, pedimos por Antonio pero en especial por sus familiares y amigos, a fin de que sientan la presencia de Dios y el consuelo de que Antonio les acompaña desde el cielo.

"Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla...Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso.." (Mateo 11, 25-30)

Descansa en paz amigo, descansa en el regazo que el Señor te tenía preparado y acompáñanos a todos para que sigamos propagando la paz, el bien y la armonía a través de los medios que se nos han encomendado...Así sea.

P. José Lucio
Foto cortesía de www.lasergol.com

sábado, 5 de julio de 2008

“Creo en la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica”
“Tu es Petrus et super hanc petram ædificabo ecclesiam meam et portæ inferi non prævalebunt adversus eam. Et tibi dabo claves regni cælorum”
El credo que los cristianos profesamos cada día y cada domingo en la Celebración Eucarística, nos enseña que estamos llamados a evangelizar cada vez más y con más fuerza y más testimonio. Iglesia, viene del griego Ekklesia, y significa “asamblea”. Es la comunidad eclesial en la que se encuentran y participan los creyentes. Este pueblo reunido en todo el mundo vive y experimenta en la Iglesia, la identidad propia de quien es hijo de Dios, su dignidad y la presencia del Espíritu Santo, que habita en cada uno de nosotros. Nos mueve el amor que Jesús nos enseña y nos lo deja como prueba en el gesto de entregarse por nosotros, por todos y cada uno de quien abre su vida a la salvación. “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y el poder del infierno no prevalecerá sobre ella” (Mt 16, 18). Estas palabras de Jesús, que nosotros seguimos desde siempre, es una de las garantías que debemos enseñar y hacer vivir de verdad en nuestros ámbitos de pastoral. Es triste presenciar la presencia de la ignorancia y la falta de conciencia en el uso de doctrinas propias de una institución, pretendiendo ser portavoces de un mensaje que conlleva a la unión.
El mensaje de Jesucristo, el hijo de Dios, no es un mensaje político, es palabra de vida y verdad. Es la palabra de Dios presente en todos los ámbitos, en todas las personas. La iglesia católica no excluye a nadie, se preocupa por todos y cada uno de los temas que hacen vida en la sociedad. Es lamentable ver cómo se construyen pseudo ideologías, en bases de arenas y en las supuestas debilidades de otros. No es posible permitir -y seguramente, esto será calificado de desestabilización- que algunos pretendan usar símbolos, doctrinas y gestos propios de la iglesia católica para lanzar fundaciones nuevas con aires de reformas. ¡Por favor! Respetemos la dignidad de las instituciones.
Hasta cuándo vamos a dejar que por caprichos personales se siga agrediendo quien de verdad desea seguir el camino de Jesús en medio de la gente. Nadie excluye a nadie y quien lo hace es por interés. Si deseo fundar o implantar algo es para el bien de la gente, pero a partir de fundamentos y argumentos válidos y no con el fin de dañar la reputación o la dignidad de nadie. ¿Qué buscamos en Venezuela? ¿Qué nos pasa? La tristeza está embargando nuestra sociedad. Las lágrimas están empañando los hogares por la inseguridad y la falta de armonía. Hay demasiadas promesas de todas las partes, de todos los frentes y se nos está olvidando el corazón del hombre. La Iglesia Católica es una, santa, católica y apostólica. ¿Errores? Los hemos cometidos todos los seres humanos, ¡todos! Pero en nombre de Dios: no sigamos dañando la humanidad. (Continuará)

P. José Lucio León Duque

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...