José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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viernes, 20 de febrero de 2009

VIIº Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de febrero de 2009

“Contigo hablo: levántate”
“Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.”

Iº lectura: Is 43,18-19.21-22.24b-25; Salmo: 40; IIº lectura: II Cor 11,18-22; Evangelio: Mc 2,1-12

Dios tiene proyectos nuevos para cada uno de nosotros, es por ello que si miramos atrás, que sea para recordar las cosas buenas, los momentos agradables y la esperanza que nos ayuda a caminar en su nombre. La presencia del cristiano no sólo en el concepto, sino en la vida misma del hombre, es garantía de la mirada de Dios para con nosotros y de nosotros, hacia el futuro, para con los demás, en especial con los pobres y excluidos. De ahí, que el testimonio en nombre de Dios, es fundamental para que la palabra que se transmite sea coherente con lo que Dios mismo nos da.

“¿Por qué piensan eso?”
En muchos episodios en los que Jesús realiza signos prodigiosos, se presentan personas que juzgan las acciones del maestro. Son juicios que van en contra de lo que puede pensar quien se maravilla por la benevolencia que el acto presenta, y por tanto atraen la atención de Jesús. Él mismo les pregunta: “¿por qué piensan eso?”. Pregunta que hace a cada momento ante la actitud poco coherente que se muestra a cada instante en muchos corazones. Lo que hace Jesús no es para que los demás piensen bien o no; no es un espectáculo para que todos se admiren; no es la magia liberadora que otros puedan pensar… ¡es la acción misma de Dios que se hace presente en las circunstancias cotidianas de la vida del hombre!. Hoy día son muchos los paralíticos que se presentan ante Jesús; son muchos los que ayudan a llevar a Jesús a aquellos que lo necesitan; son muchos los que creen que esa acción es liberación y no presentan signos de exclusión ni de rechazo. La condición social no es requisito para Jesús, Él recibe a todos, para Él no es necesario ser rico o pobre, para Él todos somos iguales. La curación del paralítico nos enseña en primer lugar que debemos hacer todo lo posible por llegar a Jesús, en segundo lugar confiar en su palabra y dejarnos liberar por Él y por último, ser testigos de la acción de Dios en nuestras vidas, ya que Él nos perdona, nos cura y nos guía por caminos de paz y verdad.

María Santísima, camino hacia Jesús
Nuestra Madre del cielo es protagonista fundamental en la edificación de la Iglesia. Ella es quien nos lleva de la mano a Jesús para que, junto a toda la Iglesia, podamos ser testigos de la acción misericordiosa de Dios. Es la ocasión para colocar en sus manos amorosas todos y cada uno de los miembros de la Iglesia: el Santo Padre Benedicto XVI, el obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y todo el pueblo santo de Dios. Que sea ella la luz que guía nuestro caminar y nos conduzca siempre por las vías de la paz, la justicia y la solidaridad. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 19 de febrero de 2009

Cuaresma 2009, Benedicto XVI

MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA CUARESMA 2009



“Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,2)


Queridos hermanos y hermanas!


Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor —la oración, el ayuno y la limosna— para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.


Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que “el ayuno ya existía en el paraíso”, y “la primera orden en este sentido fue dada a Adán”. Por lo tanto, concluye: “El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia” (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar “para humillarnos —dijo— delante de nuestro Dios” (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: “A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos” (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.


En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.


La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del “viejo Adán” y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: “El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (Sermo 43: PL 52, 320, 332).
En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no “vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos” (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).


La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía “retorcidísima y enredadísima complicación de nudos” (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: “Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura” (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.


Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.


Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: “Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia – Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.
Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. Enc. Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.
Vaticano, 11 de diciembre de 2008

BENEDICTUS PP. XVI

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana

viernes, 13 de febrero de 2009

Domingo 15 de febrero de 2009

“¡Sí quiero: queda limpio!”
“Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo”

Iº lectura: Lev 13, 1-2.44-46; Salmo: 31; IIº lectura: I Cor 10, 31-11, 1; Evangelio: Mc 1, 40-45

La enfermedad, vista como castigo, maldición divina, consecuencia del pecado personal o de la familia en la tradición judía, deja entrever lo que significa la plenitud del amor que se da en Jesús. Un encuentro muy significativo que engloba el tema de este domingo: “si quieres puedes curarme”. El leproso que se acerca a Jesús tendrá en su mente y en su corazón el deseo de salir de esa situación en la que se encuentra para vivir de manera diferente.

El testimonio, signo de purificación
El maestro envía al hombre apenas curado a presentarse ante el sacerdote para que cumpla con lo prescrito. Es una consecuencia de lo que se acaba de realizar: dar testimonio de lo que Jesús puede hacer para que vivamos y estemos bien. En este sentido, debemos reconocer cada vez más la importancia que tiene la evangelización como testimonio y transmisión de la fe enuciotre de los pobres y excluidos. Muchos hablan actualmente de ese tema, muchos se consideran “salvadores” de aquellos que están necesitados y olvidan que lo fundamental es el corazón de ese hombre y esa mujer, que tienen dignidad ante la mirada misericordiosa de Jesús que les dice “quiero, queda limpio”. Él nos limpia, nos purifica, una vez nos toca y nos pide confiar en Él. Limpia el corazón, el alma, todo nuestro ser. Hace de nosotros instrumentos de paz para que junto a la limpieza, podamos albergar sentimientos de amor y de justicia, para con nosotros y los demás. Todos hemos sido limpiados, sanados, tocados por Jesús… ¿por qué nos empeñamos muchas veces a sentirnos autosuficientes? ¿por qué no dar el paso definitivo y nos abandonamos en las manos de Dios que repite en los labios de su Hijo: quiero que quedes limpio, quiero que ames a Dios, quiero que ames la Iglesia y el amor que de ella se extiende a todos? Hoy es un día propicio para ello: dejémonos tocar por Él, seamos testimonios vivientes de la purificación que realiza cada día en nosotros y con las palabras de San Pablo, hagamos todo para gloria de Dios…

María bendice nuestra vida
El camino de la fe, itinerario de purificación, es guiado por la figura maternal de nuestra madre del Cielo. Ella nos ayuda a purificarnos intercediendo ante Jesús por todos y cada uno de nosotros. La grandeza del amor está en aceptar con suma disponibilidad lo que Dios desea para nosotros, su santa voluntad. Solo así podremos, de la mano con María, ayudar a todos aquellos que lo necesiten.

Encomendamos de manera especial a todos los enfermos, colocándolos de manera especial en las manos de María Santísima, salud de los enfermos.
Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 6 de febrero de 2009

Vº Domingo del Tiempo Ordinario

“Todo el mundo te busca”
“El Señor sostiene a los humildes, humilla hasta el polvo a los malvados”

Iº lectura: Job 7, 1-4.6-7; Salmo: 146; IIº lectura: Icor 9, 16-19.22-23; Evangelio: Mc 1,29-39

En la sociedad, en todos y cada uno de los espacios en los cuales nos desenvolvemos, es necesario darnos cuenta que en todo y para todo, la ayuda de Dios es lo que nos guía y nos da la posibilidad de sentirnos hijos suyos, verdaderos cristianos. El principio de libertad es lo que, entre otras cosas, nos permite buscar y encontrar la vida en Dios, la presencia de Cristo, la participación en la Iglesia como miembros suyos que somos. Este domingo se nos proponen mensajes claros y precisos: debemos acudir a Dios, dejarnos ayudar por Él, confiar en su amor, predicar el Evangelio y algo tan importante: buscarlo sin cesar.

“Ay de mí si no anuncio el Evangelio”
El camino de la paz, de la justicia y del amor se logra a través del anuncio del Evangelio. La actualidad necesita ser encuadrada en el marco de la fe y de la comprensión. Quien se considere cristiano debe tomar en sus manos y disponer su corazón para la acción misericordiosa de Dios. A pesar de las amarguras, de los problemas, de las vicisitudes, de los lamentos, Dios es la vía a seguir y la ayuda a salir adelante. ¡Cuántas palabras!, ¡cuántos discursos!...muchos de ellos ante la Palabra de vida que Jesús nos da, son efímeros y sin sentido. La palabra de Jesús sana, libera, purifica y estimula para caminar junto a Él como testigos de lo que con su ejemplo, nos enseña y nos da. La acción de Jesús es fuente de vida, es quien nos toma de la mano como a la suegra de Pedro y hace de nosotros hombres y mujeres nuevos, decididos a servirle y fieles a lo que su palabra nos propone. La presencia de Jesús sobrepasa la actitud egoísta de quienes olvidan que a su alrededor existen necesidades, personas que tienen vacíos sociales y espirituales, familias que buscan soluciones a los problemas presentes, pobres y excluidos que aún esperan respuesta de quienes pueden dar una mano sin condiciones ni pretensiones. La evangelización forma parte de todo esto y en este camino en el cual todos nosotros, como discípulos de Jesús que somos, estamos llamados a seguir sin desfallecer. Hoy, en este momento, Jesús te toma de la mano, te levanta y cura tu alma, nuestras almas, y nos hace sentir la esperanza que es parte fundamental en la vida del cristiano para poder seguir adelante…

María Santísima mantiene viva la esperanza del cristiano
Nuestra madre del cielo proporciona a cada uno de sus hijos el modo para caminar en pro de la paz y de la justicia. Seamos seguidores de la verdad y de la paz. No nos dejemos intimidar por los problemas que puedan dividir la sociedad, sino que aferrados al amor maternal de María del Táchira, podamos extender un reino de tranquilidad en medio de las vicisitudes que se puedan presentar. Así sea…

P. José Lucio León Duque
joselucio@gmail.com

viernes, 30 de enero de 2009

IVº Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de febrero de 2009

Combatir el mal a fuerza de bien
“Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: No endurezcan su corazón”

Iº lectura: Deut 18, 15-20; Salmo: 94; IIº lectura: 1Cor 7, 32-35; Evangelio: Mc 1, 21-28

Escuchar, reflexionar y actuar: tres actitudes que todo cristiano debiera asumir como compromiso de vida y como parte del proceso evangelizador en el cual todos estamos llamados a ser partícipes. La vida cotidiana nos sigue presentando situaciones en algunos casos desagradables, en otros casos confortables y llenas de la presencia de Dios.

Jesús el maestro que enseña con autoridad…
La palabra autoridad expresa poder, potestad, facultad…en algunos casos se perfila en “el poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Persona revestida de algún poder o mando”. De Jesús se decía eso, que enseñaba de ese modo, ya que tenía y tiene la facultad y el poder para actuar como quien es: verdadero Dios. Su autoridad es ejercida con cariño, ternura y amor. Es la potestad de llevar a todos un mensaje de esperanza, sin exclusión, sin esclavitud, ya que muchos creen que ejercer la autoridad es esclavizar a los demás, y no es así. El Evangelio de este día muestra la autoridad de Jesús ante la gente y ante el espíritu inmundo, quien ante la omnipotencia no tuvo otra opción que alejarse. Lo que Jesús enseña es prioridad para el hombre de hoy, es la semblanza del amor profundo que el maestro por excelencia nos tiene, es el ejemplo que debemos seguir y en la vía que debe ser encaminada nuestra vida. El cristiano puede y debe unirse a Jesús para eliminar de su vida cualquier tipo de maldad, rencor, odio, violencia, elementos que se radican en el mundo debido al espacio en el cual el maligno se desenvuelve. Jesús, el maestro, da ejemplo de autoridad con la cual se extiende el Evangelio a todos, como una enseñanza novedosa en la cual se subliman los detalles de amor que tiene Dios en su plan de salvación para con todos y cada uno de nosotros. Es por ello que nuestra mirada debe dirigirse a la nueva evangelización, a ser discípulos de fe y esperanza que desea llevar al pueblo de Dios la verdadera enseñanza que es camino de paz y justicia. Unámonos a Dios, a su amor y su misericordia; unámonos cada vez más e Él como miembros de la Iglesia que somos; unámonos a los pobres y excluidos, protagonistas del mensaje de Jesús; unámonos entre nosotros en fraternidad, testigos de la verdad y luchadores constantes de paz, contra todo tipo de maldad, de violencia y de injusticia que pueda existir: el arma del cristiano es la paz.

María, Reina de la paz
María guía el corazón y la vida del hombre a seguir la voz de Dios, a escuchar y vivir las enseñanzas de su hijo y a alejar de nuestra vida la presencia del maligno. Cada día ofrezcamos detalles de amor a María Santísima por nuestra conversión, por los enfermos, por quien lo necesita y por la Misión Diocesana en la que todos somos parte fundamental con la oración y el trabajo. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

sábado, 24 de enero de 2009

Nuevo Canal del Vaticano

Te invitamos a ver el canal del Vaticano por internet: http://www.youtube.com/vaticanit. Como verdaderos cristianos tomemos el ejemplo de Pedro, quien no escatima esfuerzos para llegar a su pueblo. En la Iglesia estamos llamados a llevar la alegría, la paz, la armonía a través de los medios que tenemos, usémoslos...Así sea.

viernes, 23 de enero de 2009

IIIº Domingo del Tiempo Ordinario, 25 de enero de 2009

Levantarse, ir y predicar…
“Está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio”
Iº lectura: Jon 3, 1-5.10; Salmo: 24; IIº lectura: Icor 7, 29-31; Evangelio: Mc 1, 14-20

El inicio del momento de evangelización en la diócesis y en Venezuela, marca una pauta importante y fundamental para todos y cada uno de los cristianos. Levantarse e ir a predicar el mensaje de Dios; arrepentirnos y convertirnos, siguiendo el camino que el Señor nos indica, son signos de que “el momento es apremiante” y por tanto, es nuestro deber seguir caminando en nombre de Dios, aquí y ahora, en cada instante y en cada lugar.

Creer y vivir el Evangelio
La vida cristiana está radicada en el amor a Dios y la fe que tenemos en Él. La situación actual que vivimos en Venezuela y en el mundo, nos ofrece la oportunidad de ser discípulos del Maestro del amor y por ende, de predicar en voz alta lo que desea el Señor del hombre de hoy: “Vengan conmigo y les haré pescadores de hombres; crean en el Evangelio”. ¿Será posible seguir los pasos de Cristo en medio de la necedad y la indiferencia que tantas veces se presenta? La llamada de Señor a aquellos pescadores es la misma que hace a todos nosotros. El mensaje de Cristo implica, ante todo, una respuesta, ya que se nos invita a convertirnos, a desear mejorar en todo y a ser verdaderos seguidores del maestro del amor. En segundo lugar, la conversión que nos hace cambiar de vida, nos lleva a creer más en el Evangelio y a entender, en tercer lugar que somos los responsables de transmitir esa palabra. Es una buena noticia que tenemos en nuestras manos para extenderla con convicción, con fe y esperanza. Encontrar al Mesías y sentir la fuerza de su invitación es la llamada que nos debe mover a evangelizar, y dicho mensaje debe ser llevado a todos sin excepción y con decisión. Es posible seguir a Jesucristo, es posible adherirnos a su vida, es posible orar con el Él y por Él, es posible ser discípulos de Jesús y dar testimonio de ello. Basta creer, levantarse, ir y predicar…

María nos llama a seguir a su hijo…
Acerquémonos a Jesús a través de María nuestra madre del cielo. Ella nos guía por sendas de paz y de bondad y nos llama a seguir a su hijo: “hagan lo que Él les diga”. Dispongámonos a seguir a Jesús, seamos sinceros con Dios y con nosotros mismos, dejemos el miedo y esforcémonos cada día por seguir el camino que nos lleva a la paz. Aunque muchos digan luchar por la paz y busquen otros fines, continuemos con nuestro ideal: en el nombre de Dios, como sus discípulos y sus testigos, nos unimos a Él, en espíritu y verdad, con adhesión total y sin exclusión alguna…

Pidamos al Señor con fe, en este día en que se recuerda la Conversión de San Pablo, que la unidad de los cristianos sea para todos motivo de evangelización y de participación en la Iglesia, como verdaderos discípulos de Jesús a quien nos unimos en Espíritu y Verdad en la Misión a la que estamos llamados.

SCHEMA RIASSUNTIVO
Tomado de: http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.totustuus.it

Tema: Vocazione: chiamata all'amore
Obiettivo: Far sì che i fedeli scoprano che la vocazione al sacerdozio è una chiamata d'amore

1. Seguitemi, vi farò diventare pescatori di uomini.

a) La chiamata di Cristo e imprevedibile:
I) Nel quotidiano.
II) Nella realtà della nostra vita abituale.
b) Diventeranno pescatori di uomini:
I) Cristo chiama i suoi a fare ciò che facevano prima (i pescatori), ma con una nuova sfumatura: la salvezza degli uomini.
II) La vocazione consegna all'uomo un orizzonte imprevisto di realizzazione personale. Pescare uomini per la salvezza eterna dà una profonda gioia spirituale.
Gli stessi uomini "pescati" sono grati, già in questa vita, per il generoso sforzo di chi li ha aiutati ad avvicinarsi a Dio.
c) In ogni caso, questo testo manifesta l'interesse di Dio nell'avvicinarsi alle sue creature ed è una preparazione al grande miracolo dell'Incarnazione del Verbo divino.

2. Subito, lasciate le reti, lo seguirono.

a) La chiamata di Cristo esige una risposta:
I) se è affermativa: riempie di gioia il cuore di chi si mette a seguire il Maestro.
II) se è negativa: procura tristezza, come accadde al giovane ricco che non volle vendere tutto quel che possedeva.
b) Lasciare subito ogni cosa:
I) gli apostoli sono un esempio di come dare una risposta: subito! Essi lasciarono le reti e tutto quel che esse rappresentavano nella loro vita.
c) Seguire Cristo.
I) Questo è il fine della vocazione: seguire Cristo fin dove egli voglia portarci.
II) Seguire Cristo è quel che dà maggior felicità, perché chi segue Dio realizza se stesso.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com
www.joselucioleonduque.blogspot.com

jueves, 22 de enero de 2009

Opinión...

¿Quiénes somos?
¿Hombres y mujeres de hoy que claman justicia y llaman la paz?

La situación actual de Venezuela debe llevarnos a reflexionar sobre el rol de cada uno y cómo puede contribuir al crecimiento y fortalecimiento de los valores, de la paz, de la justicia. Las discusiones y los rencores no llevan a ninguna parte, es más, nos desvían del verdadero camino y nos convierten en seres aislados en buscan de sus propios intereses.

Muchas veces nuestras vidas se muestran como un ventilador, van de un lado para otro. La mañana se levanta triste cuando el día no se perfila tal como es su naturaleza y las voces que se oyen de tantas partes quieren y pretenden hacer olvidar la grandeza de Dios como fuerza y fundamento de nuestra vida. No podemos por ningún motivo permitir que se use el nombre de Dios para justificar acciones contrarias a la vida. Hoy día son muchos los que “hablan” y pocos los que de verdad “hacen”. ¿Hasta cuándo vamos a seguir escuchando injurias, insultos, calumnias? ¿Por qué se pierde tiempo en denigrar al hombre sea cual fuere su condición social, cultural o religiosa? El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, merecen respeto y consideración. La antropología busca dar respuesta a preguntas tan evidentes y a la vez tan necesarias: ¿qué es el hombre?, ¿quién soy yo? Hoy día se mezclan conceptos e ideas según la propia conveniencia y no se respeta la opinión del prójimo. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde llegarán aquellos que vestidos de corderos devoran a los demás como lobos? Dios se hizo hombre y ese verdadero hombre, verdadero Dios murió por todos, para salvarnos y ello gracias a su bondad. Se piensa que el cristiano, quien cree en Dios, deseoso de seguir y practicar su mensaje, debe ser igualado a la designación de idiota o bobo, colocando estas palabras al mismo nivel de la bondad. Jesucristo murió por bueno, no por otra cosa y de esa bondad se desprende la salvación para toda la humanidad, aquí, ahora y a través de los siglos y la historia. No se puede tolerar la pretensión, cualquiera fuese su remitente, de apagar la luz de la vida ni dañar la paz que tanto se necesita, nadie tiene derecho a destruir la dignidad del hombre y de la mujer con ningún tipo de violencia; por tanto, en nombre de Dios, se pide a quienes se dedican a imponer sin dialogar y a abusar de su propia autoridad, que hagan presente en sus vidas el respeto que conlleva a la paz ya que ella hace crecer el amor, el cual es el verdadero camino...

sábado, 17 de enero de 2009

IIº Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de enero de 2009

Escuchar es el camino…
“Él respondió: Habla, que tu siervo te escucha.”

El tiempo avanza y el pueblo sigue clamando justicia y amor. Sigue deseando un alivio a los problemas que cada día se presentan y las soluciones, en algunos casos, siguen sin llegar. La liturgia de hoy junto a lo que se está viviendo en la actualidad es una muestra tangible del escenario de la vida en el cual todos tenemos nuestra participación. La llamada de Dios a Samuel, la disponibilidad de quien desea cumplir la voluntad de Dios, ofreciendo su vida, cuerpo y alma, todo su ser, como Templo del Espíritu Santo, son signos evidentes que debemos vivir como verdaderos cristianos.

“¿Dónde vives?”
La pregunta de los discípulos a Jesús es clara y la respuesta lo es igualmente. El maestro nos invita a ver dónde vive, a participar de su amor, de su misericordia, de lo que realmente es ser parte de su vida. Últimamente la situación del país y del mundo se ven afectadas por la cantidad de mensajes, que llegan de muchos frentes y que, en algunos casos, no ayudan a crecer. Estamos, casi sin darnos cuenta en ciertos momentos, alejándonos de la invitación de Jesús que nos manifiesta el deseo de vivir junto a Él, con Él y por Él. Muchas almas se pueden acercar al Señor si el Evangelio es vivido, creído y anunciado con convicción. En el marco del Concilio Plenario, de la Misión Continental, del Sínodo Diocesano y de lo que la Iglesia, a través de los siglos nos ha enseñado, es que nos debemos mover y vivir. La invitación de hoy, esa llamada que viene de Dios y que a Él nos lleva, es un itinerario de vida y de esperanza que cada uno de nosotros debemos recorrer. No perdamos de vista lo que desde siempre se nos ha enseñado a través de la Palabra de Dios: ir y predicar a todos el Evangelio, el mensaje de la Buena Nueva de la verdad que nos ayuda a renovarnos cada vez más. Esta misión a la que estamos llamados, nos debe llevar a ser valientes y defensores de la Fe, de la Iglesia. Quien es cristiano, quien es católico, debe seguir el ejemplo de Jesucristo, su mensaje, su palabra, su vida misma. Es fundamental saber que pertenecemos a la Iglesia y es por ello que debemos vivir como miembros de ella, dando testimonio y haciendo lo que un fiel discípulo debe: seguir a Jesucristo y llevar su mensaje a todos.

María, ejemplo de escucha y disponibilidad
Desde la anunciación, la disponibilidad de Nuestra Madre del cielo es total hacia Dios y hacia la misión a la cual es llamada. Ella asume con convicción, la vida y los corazones de toda la humanidad, que necesita realmente del amor de Dios para poder vivir en Él y así extender su reino de paz y justicia. Sintámonos participes aunque las gracias, las condecoraciones, los premios y otras cosas materiales, no lleguen. El premio lo obtenemos cada día, ya que el amor de Dios se derrama en cada corazón y en cada uno de ellos se extiende a todos los que lo necesitan.

Oremos por la Misión Diocesana, que a partir del 20 de enero se inicia en nuestra diócesis. Que San Sebastián, ejemplo de santidad y de camino hacia Dios, interceda por nosotros para ser testigos, en espíritu y verdad, del Evangelio de la verdad.

SCHEMA RIASSUNTIVO
I segni della vocazione

1. La vocazione nella Sacra Scrittura.

a) La prima lettura presenta la chiamata del primo profeta. La sua chiamata diventa, dunque, una sorta di "prototipo" di ogni chiamata.
b) Questa immagine del libro del Siracide non è priva di una certa ambivalenza, alquanto rischiosa:

I) Dio: è Dio che chiama. Egli lascia udire la sua voce. Egli è il solo che può dare la vocazione particolare a ciascuno di noi: chi al sacerdozio o alla vita religiosa, chi al matrimonio.
II) Il chiamato: Samuele. Un uomo concreto. Un nome concreto. Una storia concreta. Gli apostoli, chiamati personalmente da Cristo.
III) Accompagnatore spirituale: Un uomo dotato di esperienza, che vive una vita secondo Dio. Crede in Lui, nella possibilità della sua chiamata. Nel caso degli apostoli, il loro discernimento fu guidato direttamente da Cristo, per quanto accompagnato anche da altri apostoli.

2. Identikit di una vocazione, oggi.
a) Persona sana. Chi oggi e chiamato alla vita consacrata o sacerdotale, dev'essere una persona sana. La salute del corpo e dell'anima è segno che possibilmente la persona possa essere chiamata da Dio.
I) Salute del corpo: Basta che abbia una salute sufficiente per portare avanti le responsabilità del ministero. Non si richiedono grandi "doti atletiche". La cronica mancanza di salute, una deformazione congenita grave, possono essere indizi del fatto che non si ha la vocazione.
II) Salute di spirito. Sia mentale che spirituale. La persona chiamata deve avere una psiche sana.
b) Chiamata di Dio. Senza questa chiamata, la presenza di salute fisica e mentale in una persona non bastano. È possibile incontrare persone sane e molto intelligenti che non avvertono la benché minima inclinazione al sacerdozio o alla vita consacrata.
I) Dio chiama chi vuole. È il più grande mistero della vocazione. «Chiamò quelli che volle», non i più intelligenti e santi.
II) Dio continua a chiamare. Occorre confidare e gettare le reti, invitando i giovani a vivere l'esperienza vocazionale.
c) Generosità. Senza generosità, non c'è risposta positiva alla chiamata. Ancora oggi Dio continua a chiamare. Ma è nella mancanza di generosità dei giovani che talora si trova la ragione della mancanza di consacrati e sacerdoti.
I) La generosità. È una disposizione dell'anima ad accogliere con forza di volontà e gioia quel che Dio ha preparato per ciascuno di noi.
II) Prontezza. La prontezza manifesta la gioia nella risposta. Nel caso degli apostoli, essa si manifesta quando lasciano le reti e si mettono a seguire Cristo. Nel caso di Samuele, essa si manifesta quando si alza per tre volte per accogliere la chiamata del Signore.

Lecturas del día: I Sam 3,3b-10. 19; Sal 39; I Cor 6, 13c-15a.17-20; Jn 1,35-42

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 9 de enero de 2009

11 de enero de 2009, Bautismo del Señor

Aquí está Jesús…
“Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea…”

Este día, Bautismo del Señor, se nos ofrece como motivación para participar más de los sacramentos, de la vida activa de la Iglesia. La liturgia de este domingo nos lleva de la mano a aquel que es maestro de paz, de tranquilidad; de aquel que “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Jesús, el hijo predilecto, es anunciado por Juan el Bautista y reconocido ante todos por Dios.

Momento de gracia y de bendiciones
Hoy concluye el tiempo de Navidad, pero no concluye el itinerario de esperanza que estamos viviendo. El Bautismo de Jesús nos da algunos puntos de reflexión con los que podemos seguir caminando como sus discípulos. Ante todo, se nos da la certeza que todos estamos llamados a participar de la vida en Cristo. Él quiso recibir el bautismo de Juan, para enseñarnos que también nosotros podemos y debemos acercarnos a la purificación que Dios nos da. En segundo lugar, tenemos la esperanza de ser lavados y salvados en el amor de Dios. Dar este paso implica abandonarse en sus manos, colocarse en su corazón y manifestar con convicción que el amor de Dios es para todos sin exclusión. En tercer lugar, quien se coloca en las manos y en el corazón de Dios, es reconocido por Él, así mismo como el Padre da a conocer a su Hijo ante todos para que todos nos demos cuenta el rol que todos y cada uno de nosotros estamos llamados a cumplir. En último lugar, somos enviados por Dios a llevar el mensaje de la Buena Nueva a todos, transmitir con el testimonio de vida que Dios quiere salvarnos y que camina junto a cada hijo e hija suyos, para dar plenitud al amor total que solo viene de Él. En este momento en el cual debemos comunicar en el mejor de los modos el Evangelio de la verdad, Dios nos pide reconocer a su Hijo y ser fieles discípulos, sin mentiras, sin apariencias, sin falsedades, sino con la bandera de la verdad, del amor y de la paz que se refleja en la vida cotidiana, cumpliendo nuestros compromisos como cristianos bautizados y enviados por el Padre a proclamar sin miedo que debemos vivir la esperanza y la justicia en medio del mundo.

María nos enseña el camino de la paz y del amor
Es el momento de colocar nuestra vida en manos de María, nuestra Madre Santísima. Es el momento de pedir por la paz, pedir que cese la guerra, la violencia, los secuestros, las hipocresías que dañan la dignidad de la persona. Es el momento de abrazarnos a nuestra Madre del Cielo y luchar sin descanso por instaurar la paz y la justicia. Coloquemos en sus manos la vida de todos los que tratamos de vivir como verdaderos cristianos y de aquellos que piensan seguir abusando de lo que tienen para incrementar la violencia, la guerra, la injusticia. “La guerra y el odio no son la solución de los problemas” -nos dice S. S. Benedicto XVI- y junto a ello se nos pide orar y adherirnos al amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos guían junto a María Santísima, para ser fieles, convencidos y verdaderos discípulos de una Misión que llegue verdaderamente a todos los hombres y mujeres sin excepción.

Il Battesimo di Gesù, tocca personalmente ognuno di noi, in quanto tutti siamo stati battezzati da Lui; tutti siamo stati lavati nel suo sangue verginale ed Immacolato; tutti siamo stati purificati e rigenerati per essere «uomini nuovi», non più sottomessi al veleno del male, instillato dal diavolo su un albero, un legno di morte, all’inizio della creazione.
Su un altro albero, su un legno di vita, Cristo, ci battezzerà con il proprio sangue al culmine della sua giovane esistenza, ridandoci la vita. Quella stessa vita Divina che Egli, dalla croce, albero della Vita, trasmette a noi, per essere rami fecondi di amore, di pace, di bene e di un progresso veramente reale della vita umana, inscindibile dal messaggio Cristiano, unica via di salvezza per l'umanità.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 8 de enero de 2009

Reflexión

Los Obispos tachirenses

El Táchira ha sido cuna de grandes e innumerables sacerdotes, así como también ha contado con Obispos que han dejado grandes recuerdos en la grey que cada uno ha guiado y que el Señor les ha encomendado. También el Táchira ha sido privilegiado y de ello se darán aquí algunos datos, siendo este un escrito no de carácter meramente histórico sino de tipo reflexivo, posiblemente aparte de los aquí nombrados, hayan otros de los cuales no tenemos datos.

¿Qué es un obispo?
Es el sucesor de los apóstoles, vicario de Cristo que como sacerdote, hace sus veces. Es el divulgador de la esperanza en el mundo. Se hace todo para todos, enseñando, santificando y pastoreando. La fuente del ministerio de Obispo está en la Trinidad; del Padre toma la Autoridad Paternal, “gobernar”; del Hijo toma el servicio de Pastor “guiar y enseñar”; del Espíritu Santo, la comunión y sabiduría “santificar y salvar. El Obispo como sucesor de los apóstoles tiene la misión de continuar en el tiempo la imagen del Señor en el cuidado amoroso de todos los miembros del pueblo de Dios, guía, sirve, cuida la Fe en una palabra: ser misionero.

Del Táchira para la Iglesia
El primer obispo venezolano, nativo de San Cristóbal, Dr. Gregorio Jaimes de Pastrana, a fines de 1600, ejerció su Episcopado en Santa Marta -Colombia-. Este es un dato importante y de tener en cuenta. Del Táchira para Venezuela tenemos entonces: de San Cristóbal: Mons. José León Rojas Chaparro; de la Grita: Mons. Miguel Antonio Salas y Mons. Luis Alfonso Márquez; de Táriba: Mons. José Rincón Bonilla y Mons. Rafael Ángel González; de Colón: Mons. Antonio Arellano Durán y Mons. Alejandro Figueroa Medina; de Cordero: Mons. Acacio Chacón y Mons. Marco Tulio Ramírez Roa; de Pregonero: Mons. Ovidio Pérez Morales; del Cobre: Mons. Domingo Roa Pérez; de Palmira: Mons. José Hernán Sánchez Porras; de Independencia: Mons. Rafael Pulido Méndez; y de una de las regiones que ha dado más sacerdotes: Mons. Jorge Aníbal Quintero Chacón, nombrado Obispo de Margarita.

Monseñor Jorge Quintero: en nombre propio, de mi familia, de la feligresía y comunidad parroquial de La Ermita, lo colocamos en manos de Dios y de la Santísima Virgen, pidiendo a ellos que le concedan fuerza e inteligencia para cumplir la misión encomendada y la protección divina le acompañe siempre. Denos ud. su bendición y de nuestra parte, Dios le bendiga. Así sea.

Escribe: Lucio León Cárdenas
Laico comprometido

viernes, 2 de enero de 2009

Domingo 4 de Enero de 2009, Feliz Año para todos...

2009: un itinerario de esperanza…
“Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.”

Las expectativas de un nuevo año, se presentan como un momento especial en el cual los propósitos y las esperanzas se mezclan con la duda y la incertidumbre. Cuántas palabras, cuántos mensajes, cuántas promesas… Durante estos días hemos sido testigos de lo que es primordial para muchas personas: lo material…Jesús nace cada día en medio de su pueblo, en el corazón del hombre y de la mujer que desean vivir en paz y en armonía. El Santo Padre Benedicto XVI en su mensaje para la jornada mundial por la paz de este año nos dice: “dirijo al comienzo de un año nuevo una calurosa invitación a cada discípulo de Cristo, así como a toda persona de buena voluntad, para que ensanche su corazón hacia las necesidades de los pobres, haciendo cuanto le sea concretamente posible para salir a su encuentro. En efecto, sigue siendo incontestablemente verdadero el axioma según el cual «combatir la pobreza es construir la paz».” Esta invitación, entre otras cosas, es lo que debe impulsar la evangelización diocesana a la que nos estamos preparando. Debemos comprometernos, como discípulos que somos, a construir y edificar el reino de Dios en la actualidad, en el corazón de todos, sin excluir a nadie. La palabra de Dios para hoy es clara y precisa, y es por ello que se nos invita cada vez más a bendecir a Dios por su Hijo Jesús, por la salvación que nos regala a todos.

Con María Santísima, Madre de Dios, caminamos en la esperanza…
María Santísima, madre de Dios y madre nuestra nos acompaña en este itinerario de esperanza. Nos guía por sendas de justicia, de paz, de comprensión, de igualdad. Se nos invita, por tanto, a proclamar el nombre de Dios a todos y en todas partes; a dar testimonio de vida en medio de las comunidades como verdaderos cristianos y a instruir nos cada vez más para llevar el mensaje correcto y veraz que proviene del amor de Dios. En este nuevo año que comienza, junto a los proyectos que la Iglesia diocesana nos presenta y en los cuales debemos participar plenamente, sin dudas y con confianza total en aquel que nos da su fuerza y su amor, debemos tener en cuenta la oración que cada día debemos elevar a Dios por la Iglesia, el Santo Padre, los obispos, nuestro obispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas y todo el pueblo santo de Dios. La oración es la base que nos ayuda a construir la civilización del amor, a creer, vivir y anunciar el Evangelio y a unirnos cada vez más a Dios y entre nosotros para llevar el mensaje de la verdad que el mundo de hoy necesita. Luchemos juntos, en nombre de Dios, para fomentar la esperanza y la paz, en medio de un mundo que muchas veces se sumerge en la indiferencia y en las crisis sociales, políticas y económicas. Dios bendiga a todos, a cada una de las familias y a cada corazón, que este año sea de esperanza plena en Dios que nos guía y en María que nos cubre con su manto de amor maternal…Así sea….

P. José Lucio León Duque

domingo, 28 de diciembre de 2008

La Sagrada Familia

Gracias a Dios por la familia…

"Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea su uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellévense mutuamente y perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro"
En el mensaje de Navidad de este año, Mons. Mario del Valle Moronta, obispo de San Cristóbal, nos invita, entre otras cosas, a edificar el Reino de Dios, uniéndonos a él y llevar la esperanza en medio de la oscuridad a través de la Evangelización Diocesana. Este domingo es la continuación del itinerario que todo cristiano debe cultivar y construir: la vida en familia como don de Dios pidiendo para ella y para el mundo la luz de Dios y la paz. Las lecturas de este día nos preparan para comprender no sólo lo que es una familia, sino lo que en la vida cotidiana debemos hacer: honrar los padres, sobrellevarse mutuamente, perdonarse, ser luz y fomentar la unidad. Es el mensaje que la Iglesia diocesana y universal nos presenta para ser vivido en medio de la familia y junto a ella.

Un mensaje de paz para la familia y el mundo
La vida de todos y cada uno de nosotros debe ser testimonio de paz, de unidad, de armonía. Ello se consigue si vivimos en el respeto, con educación, ayudando a quien lo necesita y fortaleciendo nuestra fe. En medio del desinterés de muchos, tenemos el total amor de Jesús que nos hace parte de su familia, aún en medio de las dificultades que se nos puedan presentar. En el mensaje que este año el Santo Padre Benedicto XVI, propone para la celebración de la jornada mundial de la paz, nos recuerda la importancia de entender, desde el cristianismo, el fenómeno de la pobreza, entendida en todos sus aspectos. Todo ello se une a la situación de todas y cada una de nuestras familias, las cuales deben tener como tema principal de oración la paz. Es necesario seguir pidiendo por ella a fin que sea fuente de la vida que experimentamos gracias a la presencia de Dios. La paz debe ser el signo y el símbolo que acompañen la existencia de tantas almas necesitadas de Dios; tantos hombres y mujeres sedientos de su amor, deseosos de tranquilidad y de armonía; tantos niños que más que un juguete necesitan cariño y ternura; tantos jóvenes que más allá de vicios cargados de curiosidad, necesitan una mano amiga, que les acompañe a ser auténticos portadores de esperanza. La paz es signo de amor en la familia cuando cada hombre y cada mujer asumen sus propios retos y sus propias responsabilidades; cuando quienes gobiernan los pueblos del mundo se adhieren a vivir en unidad y trabajar por ella; cuando quienes la predicamos, trabajamos y luchamos por ella teniéndola en alto como el gran valioso tesoro que es. Este domingo se nos invita a que cada día valoremos lo que tenemos: nuestros padres, hermanos, amigos. Se nos pide ser testigos en espíritu y verdad del amor de Dios, reflejado concretamente en el rostro de tantos Dios niño posee, no por deseos de poder sino con el poder de amar y compartir con los corazones y las alamas sedientas de paz y hermandad.

Caminemos juntos con la Sagrada Familia…
No dejemos apagar la llama que la Navidad encendió en nuestros corazones; seamos esa luz que camina hacia los sitios más recónditos dónde necesiten de ella. Llevémosla junto a Jesús, José y María, a todas las familias, a todos los hogares y si a alguno de ellos no podemos llegar, dejemos que se extienda gracias a los sentimientos de unidad, de fe y de hermandad que existen en nuestras comunidades, cultivando aún más el deseo de evangelizar en espíritu y verdad sin excluir a nadie, siendo testigos de la verdad y la justicia.

Para todos nuestros lectores el más sincero deseo de paz.
Que de ella se desprendan los más hermosos sentimientos para todos sin distinción de raza o credo o condición social. Luchemos para que nadie impida la entrada de la acción misericordiosa y plena del amor de Dios en nuestros corazones. Dios les bendiga a todos.

La famiglia cristiana (Presso da www.catholic.net)


1. La famiglia deve essere il paradiso su questa terra, a immagine della famiglia di Nazaret.
a) La Sacra Famiglia viveva sempre in pace e armonia. b) La Sacra Famiglia lavorò, soffrì, pianse e si rallegrò come ogni famiglia in questo mondo. c) Il centro della Sacra Famiglia era Cristo-Dio. 2. Le virtù per vivere in famiglia
a) La pazienza.
I) Tutti gli uomini hanno difetti e debolezze. Impariamo a sopportare i pesi altrui. II) Sopportare pazientemente le persone che ci sono moleste è un atto di misericordia spirituale.
b) La comunicazione. I) Parlare delle cose che accadono per accrescere lo spirito di unione nella famiglia. II) Non tacere né nascondere mai gli aspetti che dispiacciono nel rapporto con gli altri.
c) La sussidiarietà. I) Collaborare in casa. II) Essere disponibili ad aiutare in quel che occorre, vincendo il proprio egoismo e l'amore per la comodità.

P. José Lucio

viernes, 26 de diciembre de 2008

Solemnidad del Nacimiento de Jesús

Navidad para todos…
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

Muchos son los saludos y las palabras que en este día se intercambian junto con el deseo de pasar una feliz navidad. En la noción del tiempo y del espacio muchas personas no podrán sentir el espíritu navideño. Para muchos la Navidad será una estrella fugaz que recorre el cielo y deja solo un recuerdo de haber visto su ráfaga y nada más. Muchos hermanos y hermanas nuestras viven en continua espera de que llegue una luz pero nada, nada de nada. En muchos sitios se dan regalos, juguetes, prendas, vestidos, pero el amor sigue quedando alejado de muchas de esas cajas o paquetes adornados artísticamente bien pero sentimentalmente lejos de la realidad. Es Navidad para el pobre, para el indigente, para la madre abandonada, para quien se consume en el licor o las drogas. Es navidad para quien no cree en ella; también lo es para aquellos que reciben un regalo y para los que no. Es Navidad para los niños y ancianos, para los que se sienten libres y para los privados de libertad. Es Navidad para los secuestrados donde quiera se encuentren, para sus familias, para quienes han perdido la esperanza y para aquellos que aún sienten una llama que saben no se apagará. Es Navidad para los que no respetan la vida de los demás y para los que creyendo tener la razón, humillan y ultrajan al prójimo. Para todos los hombres y mujeres es Navidad, para todos nace Jesús…pero tristemente no todos los corazones están disponibles y abiertos a su llegada… ¡Qué locura tan admirable la de Dios! Quiere nacer de nuevo en el hombre y la mujer de hoy. Quiere repetir cada día el anuncio de la buena noticia, del Evangelio del amor, de la verdad y de la justicia. Dios se hace uno de nosotros para que nosotros estemos y vivamos en Él. No perdamos esta oportunidad, recordemos que no es otra navidad más sino que ES NAVIDAD PARA TODOS donde debemos dar lo que nos pertenece y no lo que nos sobra... Felicidades y los mejores deseos para todos y cada uno de nuestros lectores. Dios les bendiga.

P. José Lucio León Duque

domingo, 21 de diciembre de 2008

IV Domingo de Adviento

“¡Alégrate!”, un mensaje para todos…
“Celebremos con alegría el nacimiento del Niño Dios. No olvidemos a quienes menos tienen y demostremos que somos hijos de Dios, por tanto, sus hermanos: acerquémonos a ellos para compartir lo que tenemos y hacerles sentir la fuerza amorosa de nuestra solidaridad” -Mensaje de Navidad 2008, Mons. Mario Moronta, obispo de San Cristóbal-.

Iº lectura: II Sam 7,1-5.8b-12.14a.16; Salmo: 88; IIº lectura: Rom 16, 25-27; Evangelio: Lc 1,26-38

El camino que nos lleva a la Navidad es un itinerario de paz, alegría y esperanza. La alegría y la paz son temas propicios que encaminan al hombre de hoy a vivir con sencillez y este aspecto es primordial en la liturgia de este día. En ella, Dios muestra el deseo de vivir en el corazón del hombre y ser parte del amor que se debe practicar en el prójimo y en cada uno de nosotros.

Tiempo de paz y justicia…
Dios nos pide caminar en su presencia, ser verdaderos discípulos, testigos y misioneros de su palabra. El desea habitar en el corazón del hombre y que todos seamos constructores del templo de nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad. Ser constructores significa caminar por sendas de paz y justicia, que permitan descubrir cada día más el insondable amor de Dios que nos da la fuerza en la preparación del corazón de hombre para su llegada. Es por ello que proclamamos el Evangelio de la verdad, el Evangelio de la vida, el mensaje de Jesús, hijo de Dios hecho hombre, presente por siempre en nuestra vida. Se nos invita a prepararnos bien en el Adviento para “hacer de esta Navidad un tiempo oportuno para la gracia de Dios: que nos llenemos de ella para fortalecernos a fin de reafirmar nuestra vocación de discípulos y misioneros” -Mensaje de Navidad 2008, Mons. Mario Moronta -. Con esto tenemos que debemos, en primer lugar, ser templos del Espíritu Santo; luego, vivir según la voluntad de Dios y en tercer lugar, reconocer en el amor de Dios el modo de cumplir su voluntad para creer, vivir y anunciar el Evangelio. Nos uniremos a Dios como discípulos de Jesús si creemos cada vez en su presencia en medio de todos, sin exclusión, sabiendo que todos somos parte de Él y de la Iglesia. En este tiempo de Adviento y en el de Navidad que se avecina, estamos llamados a unirnos con convicción al plan salvífico de Dios para con su pueblo: un plan de amor, paz y justicia…animémonos y unámonos cada vez más a la misión diocesana de evangelización.

María, ejemplo de sencillez y humildad
Dios nos anuncia el mensaje de paz presente en su Hijo a través del poder del Altísimo y en el “fiat” -hágase- de María Santísima. Ella nos da el ejemplo para cumplir con humildad y sencillez la voluntad de Dios, que no es otra cosa sino vivir de corazón su amor hacia Él, el prójimo y nosotros mismos. María, nuestra madre nos guía a Jesús, ella nos da la posibilidad de estar junto a Él, junto a la Sagrada Familia, junto al amor de Dios hecho hombre…

P. José Lucio León Duque

viernes, 19 de diciembre de 2008

Pbro. Jorge Aníbal Quintero Chacón, Nuevo Obispo de Margarita

NOMINA DEL VESCOVO DI MARGARITA (VENEZUELA) Il Santo Padre ha nominato Vescovo di Margarita (Venezuela) il Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero Chacón, del clero della diocesi di San Cristobal, finora Vicario Generale di San Cristobal. Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero ChacónIl Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero Chacón è nato a Queniquea, nella diocesi di San Cristobal, il 24 luglio 1956. Ha compiuto gli studi sacerdotali nel Seminario "Santo Tomás de Aquino" della diocesi. Ha ottenuto la Licenza in Educazione con menzione in Teologia e Filosofia presso l’Istituto Universitario "Santo Tomás de Aquino" di San Cristobal.È stato ordinato sacerdote il 27 giugno 1981, per il clero della diocesi di San Cristobal. Ha svolto i seguenti incarichi pastorali: Direttore di Disciplina nel Seminario Minore, Vice-Rettore e quindi Rettore del Seminario Minore, Cappellano militare, Parroco di "San Juan Nepomuceno" a Michelena, Parroco di "San Juan Bautista de la Ermita" a San Cristobal, Vicario Episcopale per le forze armate nella diocesi, Vicario Episcopale per la Pastorale e, dal 2004, Vicario Generale della diocesi. Tomado de: Vatican Information Press (VIS), 19 de diciembre de 2008

“Serás pescador de hombres”

Nos unimos al júbilo de la Diócesis de San Cristóbal por el nombramiento del Pbro. Jorge Aníbal Quintero Chacón, como Obispo de la Diócesis de Margarita. Su trayectoria como sacerdote, está colmada del ejemplo de quien configurado con Cristo, desea seguir y vivir el Evangelio de la verdad. Durante muchos años se desempeñó como formador y Rector del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino de Palmira y es por ello que, desde esta casa de formación sacerdotal, nos unimos en oración por el nuevo obispo de la Iglesia y pedimos al Todopoderoso abundantes bendiciones para Él. ¡María Santísima le proteja siempre!

sábado, 13 de diciembre de 2008

IIIº Domingo de Adviento - 14 de diciembre de 2008

“Voz que grita en el desierto”
“Vivan siempre alegres, oren sin cesar, den gracias en toda ocasión, pues esto es que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús”.

Iº lectura: Is 61, 1-2.10-11; Salmo: Lc 1; IIº lectura: I Tes 5, 16-24; Evangelio: Jn 1, 6-8.19-28

Alegría, regocijo y gran expectativa nos produce la venida del Señor. El tercer domingo de Adviento, nos muestra de manera especial la espera del nacimiento de Jesús. El profeta Isaías deja ver la imagen fructífera de la alegría que inunda los corazones, del Espíritu de Dios que lleva al elegido a anunciar la Buena Nueva, la salvación y la ayuda a quien necesita de ellas…esto nos lleva a florecer en medio del pueblo, en medio de las adversidades como testigos de justicia y de paz (Iº lectura). Se subraya la oración, la alegría y el hecho de que siempre debemos hacer el bien… (IIº lectura) y con el Evangelio se ratifica el inmenso amor de Jesús para los suyos resaltando la grandeza de Juan el Bautista, el precursor, indicándonos así lo que cada uno de nosotros practicar, reconociendo en el Hijo de Dios al Mesías que viene a salvarnos

Juan el Bautista, el testigo de la luz…
El itinerario del Adviento nos presenta a Juan el Bautista como ejemplo de lo que la liturgia de hoy nos ofrece: regocijo, alegría, fortaleza, fidelidad, justicia, paciencia… Juan es quien anuncia y denuncia, es quien sin miedo habla de Dios como guía de nuestra vida; es aquel que prepara no solo a los de su tiempo, sino también a nosotros en la vida cotidiana para perfeccionar nuestra adhesión a Dios y al mensaje del Evangelio. La actitud de Juan y la liturgia de hoy es lo que permite al fiel cristiano ser testigo de la presencia de Jesús; es lo que hace ver las cosas desde otros puntos de vista, es decir, nos muestra la verdadera vía para encontrar la felicidad. Juan predica en el desierto y justo allí florecen las esperanzas, es en el desierto donde germina el deseo de encontrar a Dios y seguir sus pasos. ¡Cuánto desierto encontramos en nuestra vida! ¡Cuántos momentos de tristeza, de dolor, de angustia! ¡Cuánta impotencia ante la injusticia que reina en ciertas situaciones que parecen no tener vía de salida! Ante todo esto se asoma una luz que nos ilumina desde lo más profundo de nuestro ser: la llegada de Jesús. Ante la duda de muchos y el asombro de otros, ¡Él es quien debe venir!, Él es quien nos salva, quien nos ilumina, quien nos da la fuerza para cultivar aún más el regocijo de su venida, la alegría de su presencia y la fidelidad a su mensaje. La presencia de Jesús, reflejada en el pesebre, en cantos y en celebraciones, se hace vida, se hace realidad perenne si nuestro corazón se dispone a abrir sus puertas y aceptarlo sin condiciones. Juan el Bautista nos da muchas enseñanzas y entre ellas nos recuerda que debemos tener valentía para ayudar a preparar la vía del Señor y sencillez para que quien escucha pueda entender que Dios es vida, alegría y armonía. Quien está lejos de la palabra del Señor, quien no vive en Dios sino que usa y abusa de la vida misma en desprestigio del hombre, se acerca más a la experiencia del mal y por ende, al pecado. Juan es el mayor entre los nacidos de mujer, es quien nos estimula y nos da ánimo para ser testigos en espíritu y verdad de lo que nos anuncia el Evangelio.

María nos enseña y ayuda a esperar…
En pocos días celebraremos el nacimiento de Jesús. En los pesebres colocaremos su imagen, muchos le dejarán sus carticas y los tradicionales villancicos hacen que un solo canto se eleve al cielo para entonar junto a los ángeles la paz, la alegría y la justicia. No dejemos pasar este momento favorable y recordemos siempre que alguien espera de nosotros la alegría que viene de Dios y el testimonio de una vida, que como la de María Santísima, nos enseña la paciencia y la humildad.

La tua identità di cristiano

1. Giovanni Battista conosce la propria identità.
a) Inizia il suo dialogo con gli ebrei dicendo "chi egli non è": non è Cristo, né Elia, né un profeta.
b) Conclude affermando chi egli è: "La voce che grida nel deserto".
c) Il Battista ha scoperto la sua stessa identità nel modo più profondo. Egli ha riconosciuto se stesso e la propria missione nella Sacra Scrittura.


2. Noi dobbiamo scoprire chi siamo.
a) Chi sono io? Quali sono i miei gusti, i miei desideri, le mie paure e speranze? Devo cercare la conoscenza sincera ed esaustiva di me stesso.
b) Devo riconoscere anche me stesso nella Sacra Scrittura. Anch'io ho una missione nella mia vita cristiana.
c) Di conseguenza, devo vivere coerentemente la mia vita cristiana. Devo evitare di lasciarmi
guidare dai criteri edonisti che mi offre questo mondo.

3. María ci guida verso la verità
Accogliamo con disponibilità l’amore che ci offre María Santíssima. Ella è madre dell’amore, madre della pace, madre della verità. Ella ci fa camminare tra i deserti della vita per insegnare agli altri con umiltà che possiamo vivere la venuta del Signore in mezzo al suo popolo. Così sia.

P. José Lucio León Duque

domingo, 7 de diciembre de 2008

8 de diciembre - Aniversario de Ordenación Presbiteral

El 8 de diciembre de 1995 por imposición de manos de Mons. Marco Tulio Ramírez Roa, recibía la Ordenación Presbiteral en el Templo Parroquial de San Juan Bautista de la Ermita. En este día pido oración por la Iglesia, nuestro Obispo Mons. Mario del Valle, los sacerdotes y todos aquellos que se preparan para recbir el ministerio sacerdotal. Igualmente recordamos con cariño el aniversario de Ordenación Presbiteral del P. Javier Yonekura, quien el 18 de diciembre de 1995 en la ciudad de Roma, recibió la Ordenación de manos del Eminentísimo Señor Cardenal Ugo Poletti en la Basilica de Santa María Mayor. Felicitaciones a todos los sacerdotes a los cuales, de todo corazón, se les desea lo mejor en este tiempo de Adviento y de Navidad. Dios les bendiga.

P. José Lucio

La Inmaculada Concepción, 7 -8 de diciembre de 2008

María: modelo de esperanza y fortaleza…
Iº lectura: Gen 3,9-15.20; Salmo: 97; IIº lectura: 2Pe 3,8-14; Evangelio: Lc 1,26-38

En el tiempo de adviento, tenemos la invitación a preparar la venida del Señor, a ser discípulos vigilantes en espera del Mesías que viene. Al mismo tiempo, se nos presenta la figura y el ejemplo de una mujer que, en palabras de San Alfonso María Ligorio es "portadora de paz a todo el mundo", "primogénita de la gracia", haciéndose eco de la tradición de la Iglesia refiriéndose a la Virgen María, la Inmaculada Concepción.

Paz y esperanza, ¡fuera el miedo!
El dogma de la Inmaculada Concepción decretado por el Papa Pio IX en el año 1850, nos lleva, junto a las lecturas de este domingo, a reflexionar sobre algunos temas específicos: en primer lugar, debemos sentir la alegría que el adviento proporciona, el carácter penitencial que también propone y la presencia de María en este itinerario. Esto nos da la esperanza, nos da la fuerza para salir ilesos del pecado, para reconocer y no dejarnos influenciar por la tentación del enemigo que desea quitarnos la vergüenza para no ser fieles a Dios. La actuación de Adán y Eva en el jardín del Edén causa un efecto de tristeza por las consecuencias del pecado pero ello abre igualmente un camino: la esperanza de vivir en la luz emprendiendo el verdadero camino. En segundo lugar, se nos invita a vivir, con la gracia de Dios, en perfecta armonía y unidad. Este aspecto es necesario cultivarlo y mantenerlo ya que la unidad es, junto con la armonía, aspectos que ayudan en la esencia del ser humano y su crecimiento. En tercer lugar, junto a la caída del hombre y de la mujer y de la unión y armonía que se debe vivir en Dios, surge la figura de María Santísima. Ella es el lazo de unión entre el pecado y la unión con Dios. Su figura maternal nos da la certeza de ser hijos llamados a vivir en paz, unidad y armonía. María es la llena de gracia, es la elegida para ser la Madre de Dios, la madre de todos y cada uno de nosotros, la mujer decidida que sin miedo, nos enseña que la armonía es posible, que la unidad es factible, que la pureza y la sinceridad son caminos de vida. María, la madre de este itinerario de Adviento, la luz que enciende nuestros corazones nos muestra la vía a seguir: "Yo soy la esclava del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho".

A la luz de la nueva evangelización
Es hora de reconocer los pasos de Dios, de levantar la mirada a quien nos llama y nos busca en medio de las dificultades y nos invita a convertirnos. Este momento es favorable para vivir en unidad, esto no es una utopía, es una realidad ya que el gran problema de la desunión y desamor en la actualidad es porque de nuestro espíritu hemos alejado la verdad. Más que nunca la tarea evangelizadora de la Iglesia es actual, está presente en nuestra vida y es nuestro deber ponerla en práctica. Debemos sentir el llamado de Dios para vivir definitivamente en armonía, apartando totalmente las divisiones, el odio y el rencor, surgidos y radicados por la influencia del maligno quien no cesa de rodear la pureza del amor que Dios nos regala cada día. En nuestras familias, en los pobres y excluidos, en quien practica la injusticia, en quien usa la maldad para fines personales y supuestamente provechosos, en quien abusa de la autoridad, en quien humilla y maltrata al ser humano, en quien aparta a Dios de su vida; en todos ellos debe reinar la invitación: unámonos a la nueva evangelización, salgamos y seamos portavoces de la alegría y el gozo de ser hijos de Dios, de quien proviene armonía y unidad. Así sea.

Con Maria camminiamo insieme
La solennitá dell’Immacolta Concezione di Maria Santissima, ci fa riflettere sulla condizione di ciascuno dei figli. Siamo figli di Dio, figli di Maria che vogliamo trasmettere al prossimo la gioia di essere discepoli del Signore. Ho letto un brano di Benedetto XVI, proprio in ocassione di questa feste. Riporto qui un discorso sulla Madre di Dio, da parte del Sommo Pontefice Benedetto XVI:

Cari fratelli e sorelle!
Quest'oggi celebriamo una delle feste della Beata Vergine più belle e popolari: l'Immacolata Concezione. Maria non solo non ha commesso alcun peccato, ma è stata preservata persino da quella comune eredità del genere umano che è la colpa originale. E ciò a motivo della missione alla quale da sempre Dio l'ha destinata: essere la Madre del Redentore. Tutto questo è contenuto nella verità di fede dell'"Immacolata Concezione". Il fondamento biblico di questo dogma si trova nelle parole che l'Angelo rivolse alla fanciulla di Nazaret: "Rallegrati, piena di grazia, il Signore è con te" (Lc 1,28). "Piena di grazia" - nell'originale greco kecharitoméne - è il nome più bello di Maria, nome che Le ha dato Dio stesso, per indicare che è da sempre e per sempre l'amata, l'eletta, la prescelta per accogliere il dono più prezioso, Gesù, "l'amore incarnato di Dio" (Enc. Deus caritas est, 12).
Possiamo domandarci: perché, tra tutte le donne, Dio ha scelto proprio Maria di Nazaret? La risposta è nascosta nel mistero insondabile della divina volontà. Tuttavia c'è una ragione che il Vangelo pone in evidenza: la sua umiltà. Lo sottolinea bene Dante Alighieri nell'ultimo Canto del Paradiso: "Vergine Madre, figlia del tuo Figlio, / umile ed alta più che creatura, / termine fisso d'eterno consiglio" (Par. XXXIII, 1-3). La Vergine stessa nel "Magnificat", il suo cantico di lode, questo dice: "L'anima mia magnifica il Signore... perché ha guardato l'umiltà della sua serva" (Lc 1,46.48). Sì, Dio è stato attratto dall'umiltà di Maria, che ha trovato grazia ai suoi occhi (cfr Lc 1,30). E' diventata così la Madre di Dio, immagine e modello della Chiesa, eletta tra i popoli per ricevere la benedizione del Signore e diffonderla sull'intera famiglia umana. Questa "benedizione" non è altro che Gesù Cristo stesso. E' Lui la Fonte della grazia, di cui Maria è stata colmata fin dal primo istante della sua esistenza. Ha accolto con fede Gesù e con amore l'ha donato al mondo. Questa è anche la nostra vocazione e la nostra missione, la vocazione e la missione della Chiesa: accogliere Cristo nella nostra vita e donarlo al mondo, "perché il mondo si salvi per mezzo di Lui" (Gv 3,17).
Cari fratelli e sorelle, l'odierna festa dell'Immacolata illumina come un faro il tempo dell'Avvento, che è tempo di vigilante e fiduciosa attesa del Salvatore. Mentre avanziamo incontro a Dio che viene, guardiamo a Maria che "brilla come segno di sicura speranza e di consolazione per il popolo di Dio in cammino" (Lumen gentium, 68).
(BENEDETTO XVI, 8 DICEMBRE 2006)

P. José Lucio

martes, 2 de diciembre de 2008

JORNADAS DE EVANGELIZACIÓN

En vista de la unión que debemos tener como Iglesia, haciéndonos eco del plan trienal de la Diócesis de San Cristóbal y cumpliendo nuestro compromiso de discípulos, invitamos a todos a participar y a orar por la Evangelización que estamos haciendo en nuestra comunidad parroquial. Les invitamos a todos a ser portavoces del Evangelio de la verdad, el mensaje de Jesús...


Sábado 6 y Domingo 7 de diciembre de 2008
JORNADAS DE EVANGELIZACIÓN

VISITA CASA A CASA

Domingo 7 de diciembre de 2008 a partir de la 1.00 de la tarde en el Templo…CHARLAS DE FORMACIÓN Y
ADORACIÓN EUCARÍSTICA
Contamos con tu oración y tu presencia...
Únete a nosotros en la Nueva Evangelización...

viernes, 28 de noviembre de 2008

Iº Domingo de Adviento, 30 de noviembre de 2008

Hay que despertar...
“Velen entonces, pues no saben cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes lo digo a todos: ¡Velen!”

Iº lectura: Is 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7; Salmo: 79; IIº lectura: I Cor 1,3-9; Evangelio: Mc 13,33-37

Una vez más las puertas de la esperanza reflejadas en el Adviento, se abren a todos los hombres y mujeres que desean formar parte de este itinerario que lleva a comprender una vez más que estamos llamados a ser luz en medio de la oscuridad. Somos obra salida de la mano de Dios, obra que pide el amor del padre amoroso y en el cual confiamos plenamente a pesar de nuestras debilidades. En el camino de la fe, el Señor no nos deja ni abandona. Él nos acompaña y nos enriquece en todo, “en el hablar y el saber” y no nos falta nada porque Dios nos da la gracia y los dones que necesitamos para dar testimonio de vida ante el mundo y en medio de él.

Vigilar es la tarea...
Al inicio del tiempo de Adviento se nos pide estar vigilantes, despiertos y disponibles para recibir la gracia de Dios. No debemos dar espacio para que el enemigo se siga apoderando de nuestras vidas, sino debemos orar constantemente para dar testimonio del Evangelio que nos transmite Jesús. En la actualidad muchas veces nos dormimos, no permanecemos vigilantes sino dejamos que la apatía, la pereza y la duda invadan el corazón. Cada vez que nos olvidamos de trabajar y servir por el Reino de Dios, estamos alejando la posibilidad de caminar en Cristo y en lo que transmite su mensaje. Estar despiertos es tener fe, es vivir esa fe desde el amor de Cristo para transmitir con las palabras y las obras ese amor a los demás. El Santo Padre Benedicto XVI en la catequesis del miércoles 26 de noviembre de 2008 nos dice: “La fe, si es verdadera, es real, se convierte en amor, en caridad, se expresa en la caridad. Una fe sin caridad, sin este fruto, no sería verdadera fe. Sería fe muerta.” Esto demuestra la vía que debemos seguir, un camino de vida, de esperanza, de alegría en medio de las vicisitudes que se puedan presentar. Hagamos el propósito de ser luz en medio del pueblo, de recibir la salvación de la misma cruz, viviendo como hermanos de verdad, dejando de lado divisiones, rencores y todo aquello que nos pueda desunir.

La madre de la luz
María Santísima nos anima y nos ayuda a vivir en esperanza y alegría; ella es ejemplo de fortaleza y sencillez para afrontar la vida como se debe y estar vigilantes a cada momento. Que nadie sienta en su vida que falta el amor de Dios, ya que todos estamos llamados a ser testigos del evangelio viviendo en espíritu y verdad, la unión y el amor que todos los pueblos debemos llevar como única bandera y así obtener la salvación. Esto nos lleva a decir con convicción: unámonos en nombre de Dios para llevar a todos los lugares y a todas las personas el anuncio del mensaje de Jesucristo, unámonos a la Iglesia diocesana en la Nueva Evangelización… oremos, unámonos y vivamos el Evangelio. Así sea.

In questa PRIMA DOMENICA DI ADVENTO, è neccessario rivolgere lo sguardo a colui che ci chiama e ci fa diventare suoi figli. In mezzo al mondo, pieno di sofferenze, di dolore ma anche con la speranza di poter cambiare, siamo tutti chiamati a svegliarci, ad essere luce in mezzo al buio, ad essere veri discepoli del maestro che ci da la vita. Caro fratello, cara sorella, non nascondiamo mai i doni che Dio ci da, anzi, è ora, è un’ora favorevole, di cominciare a evangelizzare e portare a tutti il messagio di vita che è il Vangelo della veritá, della pace, dell’amore…Così sia.

P. José Lucio

martes, 25 de noviembre de 2008

Preparándonos para el Adviento

La Corona de Adviento
La esperanza está en Jesús…

Con la confianza colocada en Jesús, quien vino, viene y vendrá en cada uno de nuestros corazones, extiendo de corazón un mensaje de fe y esperanza a todos aquellos que necesitan o necesitamos del amor de Dios. Una de las tradiciones más hermosas que tenemos es la realización de la Corona de Adviento, como signo, entre otras cosas, de la espera que nos da el amor a Jesús que viene. Veamos una explicación al respecto, tomada de http://www.corazones.org/.

La corona de adviento se hace con follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas. Tres velas son violeta, una es rosa. El primer domingo de adviento encendemos la primera vela y cada domingo de adviento encendemos una vela mas hastallegar a la Navidad. La vela rosa corresponde al tercer domingo y representa el gozo. Mientras se encienden las velas se hace una oración, utilizando algún pasaje de la Biblia y se entonan cantos. Esto lo hacemos en las misas de adviento y también es recomendable hacerlo en casa, por ejemplo antes o después de la cena. Si no hay velas de esos colores aun se puede hacer la corona ya que lo mas importante es el significado: la luz que aumenta con la proximidad del nacimiento de Jesús quien es la Luz del Mundo. La corona se puede llevar a la iglesia para ser bendecida por el sacerdote.
Origen: La corona de adviento encuentra sus raíces en las costumbres pre-cristianas de los germanos (Alemania). Durante el frío y la oscuridad de diciembre, colectaban coronas de ramas verdes y encendían fuegos como señal de esperanza en la venida de la primavera. Pero la corona de adviento no representa una concesión al paganismo sino, al contrario, es un ejemplo de la cristianización de la cultura. Lo viejo ahora toma un nuevo y pleno contenido en Cristo. El vino para hacer todas las cosas nuevas.
Nueva realidad: Los cristianos supieron apreciar la enseñanza de Jesús: Juan 8,12: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida.». La luz que prendemos en la oscuridad del invierno nos recuerda a Cristo que vence la oscuridad. Nosotros, unidos a Jesús, también somos luz: Mateo 5,14 «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte."
En el siglo XVI católicos y protestantes alemanes utilizaban este símbolo para celebrar el adviento: Aquellas costumbres primitivas contenían una semilla de verdad que ahora podía expresar la verdad suprema: Jesús es la luz que ha venido, que está con nosotros y que vendrá con gloria. Las velas anticipan la venida de la luz en la Navidad: Jesucristo.
Las ramas de verde perenne recuerdan Jesús es la luz eterna. En los países fríos se escogen ramas de los árboles que no pierden sus hojas en el invierno, para simbolizar que Dios no cambia.
El círculo nos recuerda que Dios no tiene principio ni fin, es eterno.
Recordamos la larga espera de la Humanidad que, cayendo en pecado, vivía en oscuridad. El Pueblo de Israel recibió de Dios la promesa y los profetas la mantenían viva en los corazones. Nosotros, por el bautismo, estamos llamados a ser profetas y anunciar el reino de Dios. Es así que nosotros, en Cristo, somos luz”.

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...