José Lucio León Duque

José Lucio León Duque
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sábado, 4 de abril de 2009

Domingo de Ramos, 5 de abril de 2009

¡Bendito, siempre bendito!
“Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor,
hosanna en las alturas…”


Iº lectura: Is 50, 4-7; Salmo: 21; II’ lectura: Fil 2, 6-11; Evangelio: Mc 14, 1-15,47

El compromiso cuaresmal y el camino de conversión encuentran en este domingo una etapa decisiva. Litúrgicamente revivimos el recibimiento de Jesús, su entrada en Jerusalén: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”. La oración en este día nos sitúa en el clima del triduo pascual, se nos invita a tener presente la gran enseñanza de la pasión, para participar en la gloria de la resurrección. La figura misteriosa del “siervo del Señor” en la primera lectura, nos lleva a reflexionar sobre la dinámica de la escucha y de la palabra. El himno de la segunda lectura nos acerca a los sentimientos de Jesús. Él es para nosotros una síntesis maravillosa de la conformación del creyente a Cristo. El Evangelio de la pasión muestra en Jesús el cumplimiento del proyecto salvífico de Dios: su muerte es testimonio de fidelidad al Dios de la vida. Él no dejará vacía la esperanza puesta en Él.

Jesús, siervo sufriente
El maestro fue proclamado “Cristo” por Pedro en Cesarea de Filipo (Mc 8,29); es reconocido “Hijo de Dios” por un pagano; un centurión bajo la cruz dijo: “Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios” (Mc 15,39). También Jesús, frente al Sumo Sacerdote, respondiendo a la pregunta si era Hijo de Dios, el hijo del Dios bendito, Jesús responde: “Yo lo soy. Y verán al Hijo de Dios…” (Mc 14, 61-62). En el Bautismo (Mc 1,11) al inicio del Evangelio de Marco y en el corazón de la transfiguración (Mc 9,7), la voz del cielo, el Padre, indica en Jesús de Nazaret el “su Hijo amado..:”; en Getsemaní será Jesús mismo quien llamará a Dios papá, “Abbá” (Mc 14,36). Junto a esta evidente y clara identidad filial de Jesús de Nazaret a través de estos títulos que recibe y que le son propios, encontramos un Jesús que conduce un camino que lo llevará a la soledad. De estar con tanta gente, pasando por la compañía de Pedro, Santiago y Juan y llegando a Getsemaní, se ve el camino directo que nos lleva a concentrarnos en la obra misma de Jesús: su obra, su significado, su vida en el corazón de todos y cada uno de nosotros. El texto de Isaías en la primera lectura, presenta la figura del siervo de Yahvé, aquel que escucha la palabra de Dios para encontrar en Él confianza y consuelo. La misión del siervo, así como la de Jesús, comporta persecución, tortura, muerte. Su fuerza estará en su adhesión total a la voluntad de Dios y en la certeza que no lo dejará en la muerte. Este día es día de fiesta, de esperanza…Jesús asume su condición de Hijo de Dios y en esos momentos significativos en los que se declara esa relación de filiación, es que el cristiano siente la necesidad de identificarse cada vez más a Cristo y, por ende, a la predicación y vivencia del Evangelio de la verdad en medio del pueblo.

María, junto a Jesús, junto a nosotros
Nuestra Madre del Cielo está siempre a nuestro lado. Ella es quien nos guía por las sendas del amor y de la paz. Seremos fieles testigos del Evangelio de Jesús, en la medida en que nos dejemos guiar por la amorosa protección de nuestra Madre. Dejémonos guiar por ella y propaguemos en todas partes, la alegría de vivir junto a Jesús, llevándola a todos aquellos que lo necesiten.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

sábado, 28 de marzo de 2009

Vº Domingo de Cuaresma, 29 de marzo de 2009

La glorificación del Hijo del hombre
"Les aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna"

Iº lectura: Jer 31, 31-34; Salmo: 50; IIº lectura: Heb 5, 7-9; Evangelio: Jn 12, 20-33
“Crea en mí un corazón puro, renuévame con espíritu firme”. Aquí tenemos la invocación que puede sintetizar las lecturas de hoy. En el camino interior que la liturgia nos invita a recorrer, tenemos la necesidad de que Dios nos dé su mano. Hoy pedimos a Dios que venga en nuestra ayuda para vivir en la caridad que impulsó a Jesús a dar su vida por nosotros. En la primera lectura, Jeremías anuncia la nueva alianza que Dios hará con su pueblo, una nueva unión interior que llama el corazón del hombre. Nuestro camino espiritual se traza en la persona de Cristo, Él aprendió a obedecer y ser fiel al Padre. A mirar y vivir este camino interior de obediencia y felicidad es que estamos invitados en el Evangelio, ello nos ayudará a vivir concretamente la nueva alianza pre-establecida por Dios.

Jesús nos atrae hacia Él
Son varios los personajes así como las interpretaciones que podemos observar en la liturgia de la Palabra de este domingo. Concretamente en el Evangelio, vemos la figura de los discípulos que precedentemente eran llamados por Jesús, ahora es a ellos a quien se dirigen a preguntar por El: “queremos ver a Jesús”. Observamos en esto una línea de contagio en el anuncio; la condición es la de seguir a Jesús, un ver teológico en el cual no son suficientes los ojos del rostro, es necesario para ello la mirada de la fe. Quien es auténtico discípulo estará en grado de ver como ve Jesús, es decir, interpretar los signos y acoger la presencia de Dios que viene a nuestros corazones. Jesús nos atrae hacia Él para crear en nosotros un corazón puro, un espíritu firme, un corazón que sea capaz de encontrarse con Él y mantener la comunicación permanente con el Padre. El camino interior que debemos recorrer, se concreta entonces en seguir la cruz de Cristo, en el instante en el cual sea elevado sobre la tierra atrayendo a todos hacia Él. El discípulo que desea ver a Jesús, entrará en su misma vida solo si, cargando con su propia cruz, sigue con amor el ejemplo de Cristo. Esta enseñanza es lo que debemos transmitir a los demás, debe ser transmisión de vida, de esperanza y de resurrección, ya que tenemos los instrumentos necesarios para obtener la salvación y la vida eterna. Cotidianamente tenemos la oportunidad de adquirir ojos capaces de ver y comprender más allá de la apariencia, por encima de la superficialidad y sin perder la esperanza también en los momentos de la pasión, humillación y muerte, convencidos de la presencia de Jesús que nos dice: “donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará”.

María, madre de misericordia
El camino de la cuaresma se identifica entre otras cosas, con la presencia de María en él. Su corazón maternal nos guía y nos lleva de la mano a Jesús, haciendo de nuestro itinerario, un momento favorable donde prevalece la misericordia, la oración, el ayuno, la esperanza…Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@hotmail.com

sábado, 21 de marzo de 2009

Charla en el Barrio El Río sobre la Ley de protección a la mujer

Protección a la mujer

Este sábado 21 de marzo de 2009, en el ámbito de una jornada social y religiosa, el Dr. Roger Parra, presidente de la Fundación "CREANDO FUTURO" en comunión con la Comunidad Parroquial de San Miguel Arcángel, dictó una charla sobre la Ley Orgánica de Protección a la mujer. Asisitieron abogados, estudiantes y habitantes del sector, teniendo como resultado la Organización de Talleres sobre el tema para instruir y formar agentes multiplicadores de los temas sociales y religiosos. En el ámbito de la Nueva Evangelización, los grupos de apostolado junto al sacerdote y al vicario, deseamos llevar el mensaje de Jesucristo a todas las personas. El trabajo apostólico y social en estos últimos años ha sido arduo, ya que se ha buscado dignificar los lugares y las personas. Se ha buscado llevar el mensaje del Evangelio a todas y cada una de las personas. Es por ello que nuestro deseo es dar mejor calidad de vida a todos aquellos que forman parte de nuestra comunidad, ayudando a quienes tienen la posibilidad de poder llegar a cada lugar, a cada rincón de nuestra comunidad. Es necesario conocer las leyes, es necesario que se cree el diálogo entre todos pues tenemos la responsabilidad de ayudar a quien lo necesita y lograr un clima de paz, armonía y tranquilidad. Que Dios y la Virgen María, nos sigan ayudando en todos los proyectos que tenemos. Así sea.
P. José Lucio

viernes, 20 de marzo de 2009

Sábado 21 de marzo de 2009

Comunidad Parroquial "San Miguel Acángel"
Barrio El Río - San Cristóbal
La Fundación “CREANDO FUTURO” invita a la Colectividad en General
a una Charla de Formación sobre

“LEY ORGÁNICA SOBRE EL DERECHO DE LA MUJER A UNA VIDA LIBRE DE VIOLENCIA”


DIA: Sábado
FECHA: 21 de marzo de 2009
HORA: 10.00 a.m.
LUGAR: Templo Parroquial
Asiste
Se distribuirá material formativo sobre el tema.

jueves, 19 de marzo de 2009

IV Domingo de Cuaresma,22 de marzo de 2009

Nuestro camino: la luz de Dios
“El juicio consiste en esto: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas”

Iº lectura: II Cro 36,14-16.19-23; Salmo: 136; IIº lectura: Ef 2,4-10; Evangelio: Jn 3,14-21

El tema de las lecturas en este domingo se podría sintetizar así: “la luz vino al mundo”. A ella corresponde la fe, la actitud de la vida que se renueva no por obra nuestra, sino por el don de Dios. En la primera lectura el amor de Dios se sirve también de los eventos históricos para mostrar al pueblo su fidelidad. También la segunda lectura subraya la misericordia y el amor de Dios: somos obra de sus manos. En el Evangelio la acción salvífica tiene como protagonista al mismo Jesús. Es Nicodemo el símbolo del hombre salvado. Él intuye que Jesús es la luz que puede iluminar a los hombres. Nosotros, como Nicodemo, como el pueblo de la antigua alianza, estamos en la noche…

Jesús es el don que Dios nos da…
Si estamos en la noche es porque presumimos poder hacer las cosas sin Dios; estamos en la noche cuando vivimos en la idolatría, cuando la vida nos sucumbir con tristezas y desgracias, las cuales inmediatamente las atribuimos a Dios, cuando excluimos a quienes no piensan como nosotros, cuando el egoísmo invade nuestro corazón. Jesús es el don que tenemos por parte de Dios. Él es la luz que vino a iluminar las noches de nuestras vidas. Quien cree en Él se salvará. El mal gracias a la muerte y resurrección de Jesús, no vencerá ni nos hará daño, por lo que debemos creer y alimentar en la oración nuestra fe. Ella nos hará sentir en comunión con el maestro y con todos nuestros hermanos que participan ya en la comunión de los santos. La luz es la guía de nuestro camino, es lo que hace menguar la oscuridad que nos aleja de Dios y no nos permite avanzar en la vida espiritual. Cada día es una ocasión propicia para tener detalles de amor con Dios a través de nuestra vida espiritual. Ello conlleva a tener una predilección especial por los pobres y excluidos, por aquellos que viven en la oscuridad, por todos y cada uno de los hombres y mujeres que buscan justicia, pero que en muchos casos se nos olvidan dejándolos de lado por atender otras cosas e intereses. Sigamos la luz de Dios, vivamos en nuestra familia y comunidad el deseo de caminar siguiendo la luz que Él nos da, solidarizándonos con los que necesitan amor, paz y tranquilidad.

María, una luz en nuestro camino
María Santísima es la madre de la luz y, a la vez, es luz que guía nuestro camino, nuestra vida, nuestro corazón. Acudamos fielmente a ella y a través de su amor, sigamos esa luz que nos viene de Dios para ser reflejo de su vida en nuestros hermanos. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 13 de marzo de 2009

IIIº Domingo de Cuaresma,15 de marzo de 2009

La casa de Dios es nuestra casa…
Iº lectura: Ex 20,1-17; Salmo: 18; IIº lectura: Icor 1,22-25; Evangelio: Jn 2,13-25

La renovación de la vida pasa a través de la recepción de los sacramentos y la experiencia en el Señor. En esta perspectiva se nos presenta una oración propicia para este día: “danos la Sabiduría de la cruz”. La primera lectura nos recuerda la alianza de Dios con Moisés y el pueblo, alianza que nos compromete y nos ayuda a permanecer fieles al pacto. En el Nuevo Testamento la Ley de Dios no se nos quita, sino que se lleva a cumplimiento y plenitud. En la segunda lectura, San Pablo nos anuncia que la nueva ley es Cristo, crucificado por los hombres y revelado como fuerza y sabiduría de Dios. El Evangelio nos deja claro los tiempos nuevos que estamos llamados a vivir. Se nos recuerda la importancia de cuidar el Templo, haciendo de él un lugar propicio para relacionarnos con Dios y con nuestros hermanos, sin convertirlo en otra cosa que nos aleje de Dios.

Palabras de vida, templo de Dios…
El “decálogo” va observado con una delimitación clara: representa a Dios, es su misma palabra que viene entregada a Moisés. El decálogo se destina a todos los hombres para ser cumplido, tener conciencia de nuestra condición y cómo debe ser puesto en práctica. En la medida que el discípulo de Jesús cumple con su misión, se nos recuerda que ella es la vía a seguir sin excepción. En Cristo crucificado, San Pablo nos muestra lo que el cristiano debe sentir y vivir según lo pre-establecido por Dios y San Juan muestra el sentido profundo del Templo y lo que Jesús nos quiere demostrar a través de ello. Cada cristiano debe cultivar el sentido de pertenencia a la Iglesia, tanto al Templo como al pueblo santo de Dios del cual se forma parte. Una de las cosas que se deben promover es el cuidado de las edificaciones, mantener la dignidad y el decoro de las mismas, así como el deseo de orar incesantemente para ser cristianos practicantes y no solo de palabra. Es necesario inculcar en los fieles el hecho mismo de ser parte de la Iglesia, a través de la experiencia de vivir en ella, manteniendo ante todo el deseo de progresar y extender el mensaje del Evangelio de la verdad. El culto que se da a Dios necesita un lugar y en este día, Jesús nos enseña que cada corazón es templo y de allí podemos dar culto en el templo material. Nosotros predicamos un Cristo crucificado y resucitado, y es Él quien hace un gesto de liberación, pidiendo con autoridad dejar la Casa de su Padre para la oración, sin convertirla en un mercado…esa enseñanza es lo que nosotros debemos transmitir y vivir como catequesis cotidiana, manifestada en detalles de amor a través de obras de caridad hacia Dios, hacia nuestro prójimo -sin exclusión- y hacia nosotros mismos.

María, madre y maestra de oración
Nuestra Madre del Cielo nos enseña a ser perseverantes en la oración. Ella misma, siendo sagrario de Dios, nos da ejemplo de dignidad, respeto y vida espiritual ante la presencia de Él en nuestra vida. Sigamos su testimonio y hagamos de nuestra vida, templos vivos decididos a proclamar la Palabra de Dios como testigos fieles de la Misión que tenemos como cristianos. Así sea.

Comprometámonos como discípulos de Jesús a atraer más fieles a nuestros templos. Llevemos el Evangelio a todos y anunciemos sin temor la Palabra de Vida que Dios nos da. La Iglesia nos espera, no lleguemos solos ni con las manos vacías…

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 6 de marzo de 2009

IIº Domingo de Cuaresma, 8 de marzo de 2009

Escuchemos al Hijo predilecto…
“Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”


Iº lectura: Gen 22,1-2.9-13.15-18; Salmo: 115; IIº lectura: Rom 8, 31b-34
Evangelio: Marcos 9, 2-10

Escuchar a Jesús, el hijo predilecto: es la invitación que Dios dirige hoy a los creyentes. Representa en cierto modo el tema que la liturgia nos regala y propone. La primera lectura nos presenta un ejemplo del creyente capaz de escuchar la voz de Dios. En la figura de Abraham, encontramos el modelo de nuestra fe. Ella se apoya en el don que Dios nos ha dado. En la segunda lectura San Pablo nos recuerda que a través de Jesús, Dios está de nuestra parte y es la vía a seguir.

Confianza plena en Dios
Partiendo de la figura de Abraham, símbolo de un pueblo aliado con Dios, podemos constatar la importancia de fiarnos totalmente a su Palabra. Esta palabra se ha revelado en plenitud en la persona de Jesucristo. Él es nuestra vida, la sabiduría, la lámpara que Dios ha colocado para guiar nuestros pasos, la luz para nuestros días, la estrella de cada mañana que nos acompañará a la transfiguración total en luz plena de la mañana sin ocaso. Es por ello que con Él debemos hablar, escucharle, dialogar en la oración y a partir de allí, podemos seguir un itinerario en el cual cada uno de nosotros tiene la misión de verificar la centralidad de la Palabra de Dios en la propia vida. Esto nos ayudará a tomar conciencia de las propuestas que cada día surgen en el corazón de hombres y mujeres que necesitan dialogar con Dios para obtener una respuesta. Jesús se manifiesta, se presenta en su magnificencia y se hace presente con humildad y sencillez en el alma de todo aquel que da su disponibilidad a la conversión. Este domingo, especial para todos, nos da la posibilidad de ver en Jesús la fuente de la que brota la confianza que debemos tener en Dios, la esperanza de la presencia continua del Espíritu y la certeza de poder transmitir el mensaje del Evangelio a todos y en todas partes.

María, madre de luz
El camino hacia la pasión, muerte y resurrección de Jesús, se ve acompañado por nuestra madre del Cielo. Es necesario dejarnos amar y proteger por ella. Seamos buenos hijos e invoquemos siempre su maternal protección. Así sea.

Encomendamos a los corazones de Jesús y de María, el ministerio episcopal de Mons. Jorge Aníbal Quintero, obispo de Margarita. El Espíritu Santo guie sus pasos y le de sabiduría en cada momento de su vida.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 27 de febrero de 2009

Iº Domingo de Cuaresma, 1 de marzo de 2009

Camino de esperanza
“Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; conviértanse y crean en el Evangelio”

Iº lectura: Gen 9,8-15; Salmo: 24; IIº lectura: I Pe 3, 18-22; Evangelio: Mc 1, 12-15

Hemos iniciado el tiempo favorable de la Cuaresma, en el cual se nos invita a recordar de manera particular, el sentido que debemos darle como cristiano que somos. El Santo Padre Benedicto XVI y el Obispo diocesano, Mons. Mario Moronta, nos invitas en sus mensajes para la Cuaresma de este año, a vivir este tiempo según las vías que todo cristiano debe asumir, siguiendo el itinerario de esperanza al que estamos llamados…

Dios hace un pacto y nos seduce
No podemos ver la esperanza como un sentimiento lejano; la esperanza es algo concreto, va más allá de lo que humanamente podamos sentir o pensar. Es un pacto que establece Dios, desde el inicio de la vida hasta el corazón de todos y cada uno de nosotros. Es un camino de ayuno, de reconciliación y penitencia, de esperanza y oración. Es la presencia de Dios que nos permite ver y constatar que cada uno de sus hijos, no caerán en las manos del demonio. Esto nos da la oportunidad de conocer una nueva modalidad: en Jesús, en su amor y su misericordia, podemos evitar las tentaciones. Del diluvio, que destruye la maldad del hombre, llegamos al Bautismo que purifica y libera nuestra condición de pecadores. Del hombre pecador, Dios hace un regalo al corazón mismo de la humanidad: la conversión como remedio saludable e instrumento perenne de salvación. El mensaje se nos da para extenderlo, para llevarlo a los corazones de todos aquellos que poseen la disponibilidad de recibir a Dios. Esta cuaresma, este tiempo de gozo y de penitencia, de reconciliación y esperanza, es un momento en el cual estamos llamados a ser testigos, discípulos de Cristo que nos lleva de la mano a la verdadera salvación. Benedicto XVI nos recuerda: “que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo". Hagamos vida lo que Dios nos enseña, lo que nos transmite, lo que nos invita a vivir.

María nos acompaña en la Cuaresma
Nuestra Madre del Cielo es garantía de salvación. Ella y su compañía son itinerarios seguros, amor sincero, confianza plena. Si deseamos vivir este tiempo, dejémonos llevar por ella de la mano, luz de nuestros corazones, madre de todos los hombres y estrella que nos conduce al mismo corazón de Jesús. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 20 de febrero de 2009

VIIº Domingo del Tiempo Ordinario, 22 de febrero de 2009

“Contigo hablo: levántate”
“Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: Nunca hemos visto una cosa igual.”

Iº lectura: Is 43,18-19.21-22.24b-25; Salmo: 40; IIº lectura: II Cor 11,18-22; Evangelio: Mc 2,1-12

Dios tiene proyectos nuevos para cada uno de nosotros, es por ello que si miramos atrás, que sea para recordar las cosas buenas, los momentos agradables y la esperanza que nos ayuda a caminar en su nombre. La presencia del cristiano no sólo en el concepto, sino en la vida misma del hombre, es garantía de la mirada de Dios para con nosotros y de nosotros, hacia el futuro, para con los demás, en especial con los pobres y excluidos. De ahí, que el testimonio en nombre de Dios, es fundamental para que la palabra que se transmite sea coherente con lo que Dios mismo nos da.

“¿Por qué piensan eso?”
En muchos episodios en los que Jesús realiza signos prodigiosos, se presentan personas que juzgan las acciones del maestro. Son juicios que van en contra de lo que puede pensar quien se maravilla por la benevolencia que el acto presenta, y por tanto atraen la atención de Jesús. Él mismo les pregunta: “¿por qué piensan eso?”. Pregunta que hace a cada momento ante la actitud poco coherente que se muestra a cada instante en muchos corazones. Lo que hace Jesús no es para que los demás piensen bien o no; no es un espectáculo para que todos se admiren; no es la magia liberadora que otros puedan pensar… ¡es la acción misma de Dios que se hace presente en las circunstancias cotidianas de la vida del hombre!. Hoy día son muchos los paralíticos que se presentan ante Jesús; son muchos los que ayudan a llevar a Jesús a aquellos que lo necesitan; son muchos los que creen que esa acción es liberación y no presentan signos de exclusión ni de rechazo. La condición social no es requisito para Jesús, Él recibe a todos, para Él no es necesario ser rico o pobre, para Él todos somos iguales. La curación del paralítico nos enseña en primer lugar que debemos hacer todo lo posible por llegar a Jesús, en segundo lugar confiar en su palabra y dejarnos liberar por Él y por último, ser testigos de la acción de Dios en nuestras vidas, ya que Él nos perdona, nos cura y nos guía por caminos de paz y verdad.

María Santísima, camino hacia Jesús
Nuestra Madre del cielo es protagonista fundamental en la edificación de la Iglesia. Ella es quien nos lleva de la mano a Jesús para que, junto a toda la Iglesia, podamos ser testigos de la acción misericordiosa de Dios. Es la ocasión para colocar en sus manos amorosas todos y cada uno de los miembros de la Iglesia: el Santo Padre Benedicto XVI, el obispo, sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y todo el pueblo santo de Dios. Que sea ella la luz que guía nuestro caminar y nos conduzca siempre por las vías de la paz, la justicia y la solidaridad. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 19 de febrero de 2009

Cuaresma 2009, Benedicto XVI

MENSAJE DEL SANTO PADRE PARA LA CUARESMA 2009



“Jesús, después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,2)


Queridos hermanos y hermanas!


Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor —la oración, el ayuno y la limosna— para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.


Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que “el ayuno ya existía en el paraíso”, y “la primera orden en este sentido fue dada a Adán”. Por lo tanto, concluye: “El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia” (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar “para humillarnos —dijo— delante de nuestro Dios” (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: “A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos” (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.


En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.


La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 27,21; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del “viejo Adán” y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: “El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (Sermo 43: PL 52, 320, 332).
En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Pænitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no “vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos” (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).


La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía “retorcidísima y enredadísima complicación de nudos” (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: “Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura” (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.


Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.


Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: “Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia – Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.
Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. Enc. Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostræ laetitiæ, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.
Vaticano, 11 de diciembre de 2008

BENEDICTUS PP. XVI

© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana

viernes, 13 de febrero de 2009

Domingo 15 de febrero de 2009

“¡Sí quiero: queda limpio!”
“Sean, pues, imitadores míos, como yo lo soy de Cristo”

Iº lectura: Lev 13, 1-2.44-46; Salmo: 31; IIº lectura: I Cor 10, 31-11, 1; Evangelio: Mc 1, 40-45

La enfermedad, vista como castigo, maldición divina, consecuencia del pecado personal o de la familia en la tradición judía, deja entrever lo que significa la plenitud del amor que se da en Jesús. Un encuentro muy significativo que engloba el tema de este domingo: “si quieres puedes curarme”. El leproso que se acerca a Jesús tendrá en su mente y en su corazón el deseo de salir de esa situación en la que se encuentra para vivir de manera diferente.

El testimonio, signo de purificación
El maestro envía al hombre apenas curado a presentarse ante el sacerdote para que cumpla con lo prescrito. Es una consecuencia de lo que se acaba de realizar: dar testimonio de lo que Jesús puede hacer para que vivamos y estemos bien. En este sentido, debemos reconocer cada vez más la importancia que tiene la evangelización como testimonio y transmisión de la fe enuciotre de los pobres y excluidos. Muchos hablan actualmente de ese tema, muchos se consideran “salvadores” de aquellos que están necesitados y olvidan que lo fundamental es el corazón de ese hombre y esa mujer, que tienen dignidad ante la mirada misericordiosa de Jesús que les dice “quiero, queda limpio”. Él nos limpia, nos purifica, una vez nos toca y nos pide confiar en Él. Limpia el corazón, el alma, todo nuestro ser. Hace de nosotros instrumentos de paz para que junto a la limpieza, podamos albergar sentimientos de amor y de justicia, para con nosotros y los demás. Todos hemos sido limpiados, sanados, tocados por Jesús… ¿por qué nos empeñamos muchas veces a sentirnos autosuficientes? ¿por qué no dar el paso definitivo y nos abandonamos en las manos de Dios que repite en los labios de su Hijo: quiero que quedes limpio, quiero que ames a Dios, quiero que ames la Iglesia y el amor que de ella se extiende a todos? Hoy es un día propicio para ello: dejémonos tocar por Él, seamos testimonios vivientes de la purificación que realiza cada día en nosotros y con las palabras de San Pablo, hagamos todo para gloria de Dios…

María bendice nuestra vida
El camino de la fe, itinerario de purificación, es guiado por la figura maternal de nuestra madre del Cielo. Ella nos ayuda a purificarnos intercediendo ante Jesús por todos y cada uno de nosotros. La grandeza del amor está en aceptar con suma disponibilidad lo que Dios desea para nosotros, su santa voluntad. Solo así podremos, de la mano con María, ayudar a todos aquellos que lo necesiten.

Encomendamos de manera especial a todos los enfermos, colocándolos de manera especial en las manos de María Santísima, salud de los enfermos.
Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 6 de febrero de 2009

Vº Domingo del Tiempo Ordinario

“Todo el mundo te busca”
“El Señor sostiene a los humildes, humilla hasta el polvo a los malvados”

Iº lectura: Job 7, 1-4.6-7; Salmo: 146; IIº lectura: Icor 9, 16-19.22-23; Evangelio: Mc 1,29-39

En la sociedad, en todos y cada uno de los espacios en los cuales nos desenvolvemos, es necesario darnos cuenta que en todo y para todo, la ayuda de Dios es lo que nos guía y nos da la posibilidad de sentirnos hijos suyos, verdaderos cristianos. El principio de libertad es lo que, entre otras cosas, nos permite buscar y encontrar la vida en Dios, la presencia de Cristo, la participación en la Iglesia como miembros suyos que somos. Este domingo se nos proponen mensajes claros y precisos: debemos acudir a Dios, dejarnos ayudar por Él, confiar en su amor, predicar el Evangelio y algo tan importante: buscarlo sin cesar.

“Ay de mí si no anuncio el Evangelio”
El camino de la paz, de la justicia y del amor se logra a través del anuncio del Evangelio. La actualidad necesita ser encuadrada en el marco de la fe y de la comprensión. Quien se considere cristiano debe tomar en sus manos y disponer su corazón para la acción misericordiosa de Dios. A pesar de las amarguras, de los problemas, de las vicisitudes, de los lamentos, Dios es la vía a seguir y la ayuda a salir adelante. ¡Cuántas palabras!, ¡cuántos discursos!...muchos de ellos ante la Palabra de vida que Jesús nos da, son efímeros y sin sentido. La palabra de Jesús sana, libera, purifica y estimula para caminar junto a Él como testigos de lo que con su ejemplo, nos enseña y nos da. La acción de Jesús es fuente de vida, es quien nos toma de la mano como a la suegra de Pedro y hace de nosotros hombres y mujeres nuevos, decididos a servirle y fieles a lo que su palabra nos propone. La presencia de Jesús sobrepasa la actitud egoísta de quienes olvidan que a su alrededor existen necesidades, personas que tienen vacíos sociales y espirituales, familias que buscan soluciones a los problemas presentes, pobres y excluidos que aún esperan respuesta de quienes pueden dar una mano sin condiciones ni pretensiones. La evangelización forma parte de todo esto y en este camino en el cual todos nosotros, como discípulos de Jesús que somos, estamos llamados a seguir sin desfallecer. Hoy, en este momento, Jesús te toma de la mano, te levanta y cura tu alma, nuestras almas, y nos hace sentir la esperanza que es parte fundamental en la vida del cristiano para poder seguir adelante…

María Santísima mantiene viva la esperanza del cristiano
Nuestra madre del cielo proporciona a cada uno de sus hijos el modo para caminar en pro de la paz y de la justicia. Seamos seguidores de la verdad y de la paz. No nos dejemos intimidar por los problemas que puedan dividir la sociedad, sino que aferrados al amor maternal de María del Táchira, podamos extender un reino de tranquilidad en medio de las vicisitudes que se puedan presentar. Así sea…

P. José Lucio León Duque
joselucio@gmail.com

viernes, 30 de enero de 2009

IVº Domingo del Tiempo Ordinario, 1 de febrero de 2009

Combatir el mal a fuerza de bien
“Ojalá escuchen hoy la voz del Señor: No endurezcan su corazón”

Iº lectura: Deut 18, 15-20; Salmo: 94; IIº lectura: 1Cor 7, 32-35; Evangelio: Mc 1, 21-28

Escuchar, reflexionar y actuar: tres actitudes que todo cristiano debiera asumir como compromiso de vida y como parte del proceso evangelizador en el cual todos estamos llamados a ser partícipes. La vida cotidiana nos sigue presentando situaciones en algunos casos desagradables, en otros casos confortables y llenas de la presencia de Dios.

Jesús el maestro que enseña con autoridad…
La palabra autoridad expresa poder, potestad, facultad…en algunos casos se perfila en “el poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada. Persona revestida de algún poder o mando”. De Jesús se decía eso, que enseñaba de ese modo, ya que tenía y tiene la facultad y el poder para actuar como quien es: verdadero Dios. Su autoridad es ejercida con cariño, ternura y amor. Es la potestad de llevar a todos un mensaje de esperanza, sin exclusión, sin esclavitud, ya que muchos creen que ejercer la autoridad es esclavizar a los demás, y no es así. El Evangelio de este día muestra la autoridad de Jesús ante la gente y ante el espíritu inmundo, quien ante la omnipotencia no tuvo otra opción que alejarse. Lo que Jesús enseña es prioridad para el hombre de hoy, es la semblanza del amor profundo que el maestro por excelencia nos tiene, es el ejemplo que debemos seguir y en la vía que debe ser encaminada nuestra vida. El cristiano puede y debe unirse a Jesús para eliminar de su vida cualquier tipo de maldad, rencor, odio, violencia, elementos que se radican en el mundo debido al espacio en el cual el maligno se desenvuelve. Jesús, el maestro, da ejemplo de autoridad con la cual se extiende el Evangelio a todos, como una enseñanza novedosa en la cual se subliman los detalles de amor que tiene Dios en su plan de salvación para con todos y cada uno de nosotros. Es por ello que nuestra mirada debe dirigirse a la nueva evangelización, a ser discípulos de fe y esperanza que desea llevar al pueblo de Dios la verdadera enseñanza que es camino de paz y justicia. Unámonos a Dios, a su amor y su misericordia; unámonos cada vez más e Él como miembros de la Iglesia que somos; unámonos a los pobres y excluidos, protagonistas del mensaje de Jesús; unámonos entre nosotros en fraternidad, testigos de la verdad y luchadores constantes de paz, contra todo tipo de maldad, de violencia y de injusticia que pueda existir: el arma del cristiano es la paz.

María, Reina de la paz
María guía el corazón y la vida del hombre a seguir la voz de Dios, a escuchar y vivir las enseñanzas de su hijo y a alejar de nuestra vida la presencia del maligno. Cada día ofrezcamos detalles de amor a María Santísima por nuestra conversión, por los enfermos, por quien lo necesita y por la Misión Diocesana en la que todos somos parte fundamental con la oración y el trabajo. Así sea.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

sábado, 24 de enero de 2009

Nuevo Canal del Vaticano

Te invitamos a ver el canal del Vaticano por internet: http://www.youtube.com/vaticanit. Como verdaderos cristianos tomemos el ejemplo de Pedro, quien no escatima esfuerzos para llegar a su pueblo. En la Iglesia estamos llamados a llevar la alegría, la paz, la armonía a través de los medios que tenemos, usémoslos...Así sea.

viernes, 23 de enero de 2009

IIIº Domingo del Tiempo Ordinario, 25 de enero de 2009

Levantarse, ir y predicar…
“Está cerca el reino de Dios: conviértanse y crean en el Evangelio”
Iº lectura: Jon 3, 1-5.10; Salmo: 24; IIº lectura: Icor 7, 29-31; Evangelio: Mc 1, 14-20

El inicio del momento de evangelización en la diócesis y en Venezuela, marca una pauta importante y fundamental para todos y cada uno de los cristianos. Levantarse e ir a predicar el mensaje de Dios; arrepentirnos y convertirnos, siguiendo el camino que el Señor nos indica, son signos de que “el momento es apremiante” y por tanto, es nuestro deber seguir caminando en nombre de Dios, aquí y ahora, en cada instante y en cada lugar.

Creer y vivir el Evangelio
La vida cristiana está radicada en el amor a Dios y la fe que tenemos en Él. La situación actual que vivimos en Venezuela y en el mundo, nos ofrece la oportunidad de ser discípulos del Maestro del amor y por ende, de predicar en voz alta lo que desea el Señor del hombre de hoy: “Vengan conmigo y les haré pescadores de hombres; crean en el Evangelio”. ¿Será posible seguir los pasos de Cristo en medio de la necedad y la indiferencia que tantas veces se presenta? La llamada de Señor a aquellos pescadores es la misma que hace a todos nosotros. El mensaje de Cristo implica, ante todo, una respuesta, ya que se nos invita a convertirnos, a desear mejorar en todo y a ser verdaderos seguidores del maestro del amor. En segundo lugar, la conversión que nos hace cambiar de vida, nos lleva a creer más en el Evangelio y a entender, en tercer lugar que somos los responsables de transmitir esa palabra. Es una buena noticia que tenemos en nuestras manos para extenderla con convicción, con fe y esperanza. Encontrar al Mesías y sentir la fuerza de su invitación es la llamada que nos debe mover a evangelizar, y dicho mensaje debe ser llevado a todos sin excepción y con decisión. Es posible seguir a Jesucristo, es posible adherirnos a su vida, es posible orar con el Él y por Él, es posible ser discípulos de Jesús y dar testimonio de ello. Basta creer, levantarse, ir y predicar…

María nos llama a seguir a su hijo…
Acerquémonos a Jesús a través de María nuestra madre del cielo. Ella nos guía por sendas de paz y de bondad y nos llama a seguir a su hijo: “hagan lo que Él les diga”. Dispongámonos a seguir a Jesús, seamos sinceros con Dios y con nosotros mismos, dejemos el miedo y esforcémonos cada día por seguir el camino que nos lleva a la paz. Aunque muchos digan luchar por la paz y busquen otros fines, continuemos con nuestro ideal: en el nombre de Dios, como sus discípulos y sus testigos, nos unimos a Él, en espíritu y verdad, con adhesión total y sin exclusión alguna…

Pidamos al Señor con fe, en este día en que se recuerda la Conversión de San Pablo, que la unidad de los cristianos sea para todos motivo de evangelización y de participación en la Iglesia, como verdaderos discípulos de Jesús a quien nos unimos en Espíritu y Verdad en la Misión a la que estamos llamados.

SCHEMA RIASSUNTIVO
Tomado de: http://es.catholic.net/ligas/ligasframe.phtml?liga=http://www.totustuus.it

Tema: Vocazione: chiamata all'amore
Obiettivo: Far sì che i fedeli scoprano che la vocazione al sacerdozio è una chiamata d'amore

1. Seguitemi, vi farò diventare pescatori di uomini.

a) La chiamata di Cristo e imprevedibile:
I) Nel quotidiano.
II) Nella realtà della nostra vita abituale.
b) Diventeranno pescatori di uomini:
I) Cristo chiama i suoi a fare ciò che facevano prima (i pescatori), ma con una nuova sfumatura: la salvezza degli uomini.
II) La vocazione consegna all'uomo un orizzonte imprevisto di realizzazione personale. Pescare uomini per la salvezza eterna dà una profonda gioia spirituale.
Gli stessi uomini "pescati" sono grati, già in questa vita, per il generoso sforzo di chi li ha aiutati ad avvicinarsi a Dio.
c) In ogni caso, questo testo manifesta l'interesse di Dio nell'avvicinarsi alle sue creature ed è una preparazione al grande miracolo dell'Incarnazione del Verbo divino.

2. Subito, lasciate le reti, lo seguirono.

a) La chiamata di Cristo esige una risposta:
I) se è affermativa: riempie di gioia il cuore di chi si mette a seguire il Maestro.
II) se è negativa: procura tristezza, come accadde al giovane ricco che non volle vendere tutto quel che possedeva.
b) Lasciare subito ogni cosa:
I) gli apostoli sono un esempio di come dare una risposta: subito! Essi lasciarono le reti e tutto quel che esse rappresentavano nella loro vita.
c) Seguire Cristo.
I) Questo è il fine della vocazione: seguire Cristo fin dove egli voglia portarci.
II) Seguire Cristo è quel che dà maggior felicità, perché chi segue Dio realizza se stesso.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com
www.joselucioleonduque.blogspot.com

jueves, 22 de enero de 2009

Opinión...

¿Quiénes somos?
¿Hombres y mujeres de hoy que claman justicia y llaman la paz?

La situación actual de Venezuela debe llevarnos a reflexionar sobre el rol de cada uno y cómo puede contribuir al crecimiento y fortalecimiento de los valores, de la paz, de la justicia. Las discusiones y los rencores no llevan a ninguna parte, es más, nos desvían del verdadero camino y nos convierten en seres aislados en buscan de sus propios intereses.

Muchas veces nuestras vidas se muestran como un ventilador, van de un lado para otro. La mañana se levanta triste cuando el día no se perfila tal como es su naturaleza y las voces que se oyen de tantas partes quieren y pretenden hacer olvidar la grandeza de Dios como fuerza y fundamento de nuestra vida. No podemos por ningún motivo permitir que se use el nombre de Dios para justificar acciones contrarias a la vida. Hoy día son muchos los que “hablan” y pocos los que de verdad “hacen”. ¿Hasta cuándo vamos a seguir escuchando injurias, insultos, calumnias? ¿Por qué se pierde tiempo en denigrar al hombre sea cual fuere su condición social, cultural o religiosa? El hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios, merecen respeto y consideración. La antropología busca dar respuesta a preguntas tan evidentes y a la vez tan necesarias: ¿qué es el hombre?, ¿quién soy yo? Hoy día se mezclan conceptos e ideas según la propia conveniencia y no se respeta la opinión del prójimo. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta dónde llegarán aquellos que vestidos de corderos devoran a los demás como lobos? Dios se hizo hombre y ese verdadero hombre, verdadero Dios murió por todos, para salvarnos y ello gracias a su bondad. Se piensa que el cristiano, quien cree en Dios, deseoso de seguir y practicar su mensaje, debe ser igualado a la designación de idiota o bobo, colocando estas palabras al mismo nivel de la bondad. Jesucristo murió por bueno, no por otra cosa y de esa bondad se desprende la salvación para toda la humanidad, aquí, ahora y a través de los siglos y la historia. No se puede tolerar la pretensión, cualquiera fuese su remitente, de apagar la luz de la vida ni dañar la paz que tanto se necesita, nadie tiene derecho a destruir la dignidad del hombre y de la mujer con ningún tipo de violencia; por tanto, en nombre de Dios, se pide a quienes se dedican a imponer sin dialogar y a abusar de su propia autoridad, que hagan presente en sus vidas el respeto que conlleva a la paz ya que ella hace crecer el amor, el cual es el verdadero camino...

sábado, 17 de enero de 2009

IIº Domingo del Tiempo Ordinario, 18 de enero de 2009

Escuchar es el camino…
“Él respondió: Habla, que tu siervo te escucha.”

El tiempo avanza y el pueblo sigue clamando justicia y amor. Sigue deseando un alivio a los problemas que cada día se presentan y las soluciones, en algunos casos, siguen sin llegar. La liturgia de hoy junto a lo que se está viviendo en la actualidad es una muestra tangible del escenario de la vida en el cual todos tenemos nuestra participación. La llamada de Dios a Samuel, la disponibilidad de quien desea cumplir la voluntad de Dios, ofreciendo su vida, cuerpo y alma, todo su ser, como Templo del Espíritu Santo, son signos evidentes que debemos vivir como verdaderos cristianos.

“¿Dónde vives?”
La pregunta de los discípulos a Jesús es clara y la respuesta lo es igualmente. El maestro nos invita a ver dónde vive, a participar de su amor, de su misericordia, de lo que realmente es ser parte de su vida. Últimamente la situación del país y del mundo se ven afectadas por la cantidad de mensajes, que llegan de muchos frentes y que, en algunos casos, no ayudan a crecer. Estamos, casi sin darnos cuenta en ciertos momentos, alejándonos de la invitación de Jesús que nos manifiesta el deseo de vivir junto a Él, con Él y por Él. Muchas almas se pueden acercar al Señor si el Evangelio es vivido, creído y anunciado con convicción. En el marco del Concilio Plenario, de la Misión Continental, del Sínodo Diocesano y de lo que la Iglesia, a través de los siglos nos ha enseñado, es que nos debemos mover y vivir. La invitación de hoy, esa llamada que viene de Dios y que a Él nos lleva, es un itinerario de vida y de esperanza que cada uno de nosotros debemos recorrer. No perdamos de vista lo que desde siempre se nos ha enseñado a través de la Palabra de Dios: ir y predicar a todos el Evangelio, el mensaje de la Buena Nueva de la verdad que nos ayuda a renovarnos cada vez más. Esta misión a la que estamos llamados, nos debe llevar a ser valientes y defensores de la Fe, de la Iglesia. Quien es cristiano, quien es católico, debe seguir el ejemplo de Jesucristo, su mensaje, su palabra, su vida misma. Es fundamental saber que pertenecemos a la Iglesia y es por ello que debemos vivir como miembros de ella, dando testimonio y haciendo lo que un fiel discípulo debe: seguir a Jesucristo y llevar su mensaje a todos.

María, ejemplo de escucha y disponibilidad
Desde la anunciación, la disponibilidad de Nuestra Madre del cielo es total hacia Dios y hacia la misión a la cual es llamada. Ella asume con convicción, la vida y los corazones de toda la humanidad, que necesita realmente del amor de Dios para poder vivir en Él y así extender su reino de paz y justicia. Sintámonos participes aunque las gracias, las condecoraciones, los premios y otras cosas materiales, no lleguen. El premio lo obtenemos cada día, ya que el amor de Dios se derrama en cada corazón y en cada uno de ellos se extiende a todos los que lo necesitan.

Oremos por la Misión Diocesana, que a partir del 20 de enero se inicia en nuestra diócesis. Que San Sebastián, ejemplo de santidad y de camino hacia Dios, interceda por nosotros para ser testigos, en espíritu y verdad, del Evangelio de la verdad.

SCHEMA RIASSUNTIVO
I segni della vocazione

1. La vocazione nella Sacra Scrittura.

a) La prima lettura presenta la chiamata del primo profeta. La sua chiamata diventa, dunque, una sorta di "prototipo" di ogni chiamata.
b) Questa immagine del libro del Siracide non è priva di una certa ambivalenza, alquanto rischiosa:

I) Dio: è Dio che chiama. Egli lascia udire la sua voce. Egli è il solo che può dare la vocazione particolare a ciascuno di noi: chi al sacerdozio o alla vita religiosa, chi al matrimonio.
II) Il chiamato: Samuele. Un uomo concreto. Un nome concreto. Una storia concreta. Gli apostoli, chiamati personalmente da Cristo.
III) Accompagnatore spirituale: Un uomo dotato di esperienza, che vive una vita secondo Dio. Crede in Lui, nella possibilità della sua chiamata. Nel caso degli apostoli, il loro discernimento fu guidato direttamente da Cristo, per quanto accompagnato anche da altri apostoli.

2. Identikit di una vocazione, oggi.
a) Persona sana. Chi oggi e chiamato alla vita consacrata o sacerdotale, dev'essere una persona sana. La salute del corpo e dell'anima è segno che possibilmente la persona possa essere chiamata da Dio.
I) Salute del corpo: Basta che abbia una salute sufficiente per portare avanti le responsabilità del ministero. Non si richiedono grandi "doti atletiche". La cronica mancanza di salute, una deformazione congenita grave, possono essere indizi del fatto che non si ha la vocazione.
II) Salute di spirito. Sia mentale che spirituale. La persona chiamata deve avere una psiche sana.
b) Chiamata di Dio. Senza questa chiamata, la presenza di salute fisica e mentale in una persona non bastano. È possibile incontrare persone sane e molto intelligenti che non avvertono la benché minima inclinazione al sacerdozio o alla vita consacrata.
I) Dio chiama chi vuole. È il più grande mistero della vocazione. «Chiamò quelli che volle», non i più intelligenti e santi.
II) Dio continua a chiamare. Occorre confidare e gettare le reti, invitando i giovani a vivere l'esperienza vocazionale.
c) Generosità. Senza generosità, non c'è risposta positiva alla chiamata. Ancora oggi Dio continua a chiamare. Ma è nella mancanza di generosità dei giovani che talora si trova la ragione della mancanza di consacrati e sacerdoti.
I) La generosità. È una disposizione dell'anima ad accogliere con forza di volontà e gioia quel che Dio ha preparato per ciascuno di noi.
II) Prontezza. La prontezza manifesta la gioia nella risposta. Nel caso degli apostoli, essa si manifesta quando lasciano le reti e si mettono a seguire Cristo. Nel caso di Samuele, essa si manifesta quando si alza per tre volte per accogliere la chiamata del Signore.

Lecturas del día: I Sam 3,3b-10. 19; Sal 39; I Cor 6, 13c-15a.17-20; Jn 1,35-42

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

viernes, 9 de enero de 2009

11 de enero de 2009, Bautismo del Señor

Aquí está Jesús…
“Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea…”

Este día, Bautismo del Señor, se nos ofrece como motivación para participar más de los sacramentos, de la vida activa de la Iglesia. La liturgia de este domingo nos lleva de la mano a aquel que es maestro de paz, de tranquilidad; de aquel que “pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Jesús, el hijo predilecto, es anunciado por Juan el Bautista y reconocido ante todos por Dios.

Momento de gracia y de bendiciones
Hoy concluye el tiempo de Navidad, pero no concluye el itinerario de esperanza que estamos viviendo. El Bautismo de Jesús nos da algunos puntos de reflexión con los que podemos seguir caminando como sus discípulos. Ante todo, se nos da la certeza que todos estamos llamados a participar de la vida en Cristo. Él quiso recibir el bautismo de Juan, para enseñarnos que también nosotros podemos y debemos acercarnos a la purificación que Dios nos da. En segundo lugar, tenemos la esperanza de ser lavados y salvados en el amor de Dios. Dar este paso implica abandonarse en sus manos, colocarse en su corazón y manifestar con convicción que el amor de Dios es para todos sin exclusión. En tercer lugar, quien se coloca en las manos y en el corazón de Dios, es reconocido por Él, así mismo como el Padre da a conocer a su Hijo ante todos para que todos nos demos cuenta el rol que todos y cada uno de nosotros estamos llamados a cumplir. En último lugar, somos enviados por Dios a llevar el mensaje de la Buena Nueva a todos, transmitir con el testimonio de vida que Dios quiere salvarnos y que camina junto a cada hijo e hija suyos, para dar plenitud al amor total que solo viene de Él. En este momento en el cual debemos comunicar en el mejor de los modos el Evangelio de la verdad, Dios nos pide reconocer a su Hijo y ser fieles discípulos, sin mentiras, sin apariencias, sin falsedades, sino con la bandera de la verdad, del amor y de la paz que se refleja en la vida cotidiana, cumpliendo nuestros compromisos como cristianos bautizados y enviados por el Padre a proclamar sin miedo que debemos vivir la esperanza y la justicia en medio del mundo.

María nos enseña el camino de la paz y del amor
Es el momento de colocar nuestra vida en manos de María, nuestra Madre Santísima. Es el momento de pedir por la paz, pedir que cese la guerra, la violencia, los secuestros, las hipocresías que dañan la dignidad de la persona. Es el momento de abrazarnos a nuestra Madre del Cielo y luchar sin descanso por instaurar la paz y la justicia. Coloquemos en sus manos la vida de todos los que tratamos de vivir como verdaderos cristianos y de aquellos que piensan seguir abusando de lo que tienen para incrementar la violencia, la guerra, la injusticia. “La guerra y el odio no son la solución de los problemas” -nos dice S. S. Benedicto XVI- y junto a ello se nos pide orar y adherirnos al amor de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos guían junto a María Santísima, para ser fieles, convencidos y verdaderos discípulos de una Misión que llegue verdaderamente a todos los hombres y mujeres sin excepción.

Il Battesimo di Gesù, tocca personalmente ognuno di noi, in quanto tutti siamo stati battezzati da Lui; tutti siamo stati lavati nel suo sangue verginale ed Immacolato; tutti siamo stati purificati e rigenerati per essere «uomini nuovi», non più sottomessi al veleno del male, instillato dal diavolo su un albero, un legno di morte, all’inizio della creazione.
Su un altro albero, su un legno di vita, Cristo, ci battezzerà con il proprio sangue al culmine della sua giovane esistenza, ridandoci la vita. Quella stessa vita Divina che Egli, dalla croce, albero della Vita, trasmette a noi, per essere rami fecondi di amore, di pace, di bene e di un progresso veramente reale della vita umana, inscindibile dal messaggio Cristiano, unica via di salvezza per l'umanità.

P. José Lucio León Duque
joselucio70@gmail.com

jueves, 8 de enero de 2009

Reflexión

Los Obispos tachirenses

El Táchira ha sido cuna de grandes e innumerables sacerdotes, así como también ha contado con Obispos que han dejado grandes recuerdos en la grey que cada uno ha guiado y que el Señor les ha encomendado. También el Táchira ha sido privilegiado y de ello se darán aquí algunos datos, siendo este un escrito no de carácter meramente histórico sino de tipo reflexivo, posiblemente aparte de los aquí nombrados, hayan otros de los cuales no tenemos datos.

¿Qué es un obispo?
Es el sucesor de los apóstoles, vicario de Cristo que como sacerdote, hace sus veces. Es el divulgador de la esperanza en el mundo. Se hace todo para todos, enseñando, santificando y pastoreando. La fuente del ministerio de Obispo está en la Trinidad; del Padre toma la Autoridad Paternal, “gobernar”; del Hijo toma el servicio de Pastor “guiar y enseñar”; del Espíritu Santo, la comunión y sabiduría “santificar y salvar. El Obispo como sucesor de los apóstoles tiene la misión de continuar en el tiempo la imagen del Señor en el cuidado amoroso de todos los miembros del pueblo de Dios, guía, sirve, cuida la Fe en una palabra: ser misionero.

Del Táchira para la Iglesia
El primer obispo venezolano, nativo de San Cristóbal, Dr. Gregorio Jaimes de Pastrana, a fines de 1600, ejerció su Episcopado en Santa Marta -Colombia-. Este es un dato importante y de tener en cuenta. Del Táchira para Venezuela tenemos entonces: de San Cristóbal: Mons. José León Rojas Chaparro; de la Grita: Mons. Miguel Antonio Salas y Mons. Luis Alfonso Márquez; de Táriba: Mons. José Rincón Bonilla y Mons. Rafael Ángel González; de Colón: Mons. Antonio Arellano Durán y Mons. Alejandro Figueroa Medina; de Cordero: Mons. Acacio Chacón y Mons. Marco Tulio Ramírez Roa; de Pregonero: Mons. Ovidio Pérez Morales; del Cobre: Mons. Domingo Roa Pérez; de Palmira: Mons. José Hernán Sánchez Porras; de Independencia: Mons. Rafael Pulido Méndez; y de una de las regiones que ha dado más sacerdotes: Mons. Jorge Aníbal Quintero Chacón, nombrado Obispo de Margarita.

Monseñor Jorge Quintero: en nombre propio, de mi familia, de la feligresía y comunidad parroquial de La Ermita, lo colocamos en manos de Dios y de la Santísima Virgen, pidiendo a ellos que le concedan fuerza e inteligencia para cumplir la misión encomendada y la protección divina le acompañe siempre. Denos ud. su bendición y de nuestra parte, Dios le bendiga. Así sea.

Escribe: Lucio León Cárdenas
Laico comprometido

viernes, 2 de enero de 2009

Domingo 4 de Enero de 2009, Feliz Año para todos...

2009: un itinerario de esperanza…
“Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre.”

Las expectativas de un nuevo año, se presentan como un momento especial en el cual los propósitos y las esperanzas se mezclan con la duda y la incertidumbre. Cuántas palabras, cuántos mensajes, cuántas promesas… Durante estos días hemos sido testigos de lo que es primordial para muchas personas: lo material…Jesús nace cada día en medio de su pueblo, en el corazón del hombre y de la mujer que desean vivir en paz y en armonía. El Santo Padre Benedicto XVI en su mensaje para la jornada mundial por la paz de este año nos dice: “dirijo al comienzo de un año nuevo una calurosa invitación a cada discípulo de Cristo, así como a toda persona de buena voluntad, para que ensanche su corazón hacia las necesidades de los pobres, haciendo cuanto le sea concretamente posible para salir a su encuentro. En efecto, sigue siendo incontestablemente verdadero el axioma según el cual «combatir la pobreza es construir la paz».” Esta invitación, entre otras cosas, es lo que debe impulsar la evangelización diocesana a la que nos estamos preparando. Debemos comprometernos, como discípulos que somos, a construir y edificar el reino de Dios en la actualidad, en el corazón de todos, sin excluir a nadie. La palabra de Dios para hoy es clara y precisa, y es por ello que se nos invita cada vez más a bendecir a Dios por su Hijo Jesús, por la salvación que nos regala a todos.

Con María Santísima, Madre de Dios, caminamos en la esperanza…
María Santísima, madre de Dios y madre nuestra nos acompaña en este itinerario de esperanza. Nos guía por sendas de justicia, de paz, de comprensión, de igualdad. Se nos invita, por tanto, a proclamar el nombre de Dios a todos y en todas partes; a dar testimonio de vida en medio de las comunidades como verdaderos cristianos y a instruir nos cada vez más para llevar el mensaje correcto y veraz que proviene del amor de Dios. En este nuevo año que comienza, junto a los proyectos que la Iglesia diocesana nos presenta y en los cuales debemos participar plenamente, sin dudas y con confianza total en aquel que nos da su fuerza y su amor, debemos tener en cuenta la oración que cada día debemos elevar a Dios por la Iglesia, el Santo Padre, los obispos, nuestro obispo, los sacerdotes, religiosos y religiosas y todo el pueblo santo de Dios. La oración es la base que nos ayuda a construir la civilización del amor, a creer, vivir y anunciar el Evangelio y a unirnos cada vez más a Dios y entre nosotros para llevar el mensaje de la verdad que el mundo de hoy necesita. Luchemos juntos, en nombre de Dios, para fomentar la esperanza y la paz, en medio de un mundo que muchas veces se sumerge en la indiferencia y en las crisis sociales, políticas y económicas. Dios bendiga a todos, a cada una de las familias y a cada corazón, que este año sea de esperanza plena en Dios que nos guía y en María que nos cubre con su manto de amor maternal…Así sea….

P. José Lucio León Duque

domingo, 28 de diciembre de 2008

La Sagrada Familia

Gracias a Dios por la familia…

"Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea su uniforme la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellévense mutuamente y perdónense, cuando alguno tenga quejas contra otro"
En el mensaje de Navidad de este año, Mons. Mario del Valle Moronta, obispo de San Cristóbal, nos invita, entre otras cosas, a edificar el Reino de Dios, uniéndonos a él y llevar la esperanza en medio de la oscuridad a través de la Evangelización Diocesana. Este domingo es la continuación del itinerario que todo cristiano debe cultivar y construir: la vida en familia como don de Dios pidiendo para ella y para el mundo la luz de Dios y la paz. Las lecturas de este día nos preparan para comprender no sólo lo que es una familia, sino lo que en la vida cotidiana debemos hacer: honrar los padres, sobrellevarse mutuamente, perdonarse, ser luz y fomentar la unidad. Es el mensaje que la Iglesia diocesana y universal nos presenta para ser vivido en medio de la familia y junto a ella.

Un mensaje de paz para la familia y el mundo
La vida de todos y cada uno de nosotros debe ser testimonio de paz, de unidad, de armonía. Ello se consigue si vivimos en el respeto, con educación, ayudando a quien lo necesita y fortaleciendo nuestra fe. En medio del desinterés de muchos, tenemos el total amor de Jesús que nos hace parte de su familia, aún en medio de las dificultades que se nos puedan presentar. En el mensaje que este año el Santo Padre Benedicto XVI, propone para la celebración de la jornada mundial de la paz, nos recuerda la importancia de entender, desde el cristianismo, el fenómeno de la pobreza, entendida en todos sus aspectos. Todo ello se une a la situación de todas y cada una de nuestras familias, las cuales deben tener como tema principal de oración la paz. Es necesario seguir pidiendo por ella a fin que sea fuente de la vida que experimentamos gracias a la presencia de Dios. La paz debe ser el signo y el símbolo que acompañen la existencia de tantas almas necesitadas de Dios; tantos hombres y mujeres sedientos de su amor, deseosos de tranquilidad y de armonía; tantos niños que más que un juguete necesitan cariño y ternura; tantos jóvenes que más allá de vicios cargados de curiosidad, necesitan una mano amiga, que les acompañe a ser auténticos portadores de esperanza. La paz es signo de amor en la familia cuando cada hombre y cada mujer asumen sus propios retos y sus propias responsabilidades; cuando quienes gobiernan los pueblos del mundo se adhieren a vivir en unidad y trabajar por ella; cuando quienes la predicamos, trabajamos y luchamos por ella teniéndola en alto como el gran valioso tesoro que es. Este domingo se nos invita a que cada día valoremos lo que tenemos: nuestros padres, hermanos, amigos. Se nos pide ser testigos en espíritu y verdad del amor de Dios, reflejado concretamente en el rostro de tantos Dios niño posee, no por deseos de poder sino con el poder de amar y compartir con los corazones y las alamas sedientas de paz y hermandad.

Caminemos juntos con la Sagrada Familia…
No dejemos apagar la llama que la Navidad encendió en nuestros corazones; seamos esa luz que camina hacia los sitios más recónditos dónde necesiten de ella. Llevémosla junto a Jesús, José y María, a todas las familias, a todos los hogares y si a alguno de ellos no podemos llegar, dejemos que se extienda gracias a los sentimientos de unidad, de fe y de hermandad que existen en nuestras comunidades, cultivando aún más el deseo de evangelizar en espíritu y verdad sin excluir a nadie, siendo testigos de la verdad y la justicia.

Para todos nuestros lectores el más sincero deseo de paz.
Que de ella se desprendan los más hermosos sentimientos para todos sin distinción de raza o credo o condición social. Luchemos para que nadie impida la entrada de la acción misericordiosa y plena del amor de Dios en nuestros corazones. Dios les bendiga a todos.

La famiglia cristiana (Presso da www.catholic.net)


1. La famiglia deve essere il paradiso su questa terra, a immagine della famiglia di Nazaret.
a) La Sacra Famiglia viveva sempre in pace e armonia. b) La Sacra Famiglia lavorò, soffrì, pianse e si rallegrò come ogni famiglia in questo mondo. c) Il centro della Sacra Famiglia era Cristo-Dio. 2. Le virtù per vivere in famiglia
a) La pazienza.
I) Tutti gli uomini hanno difetti e debolezze. Impariamo a sopportare i pesi altrui. II) Sopportare pazientemente le persone che ci sono moleste è un atto di misericordia spirituale.
b) La comunicazione. I) Parlare delle cose che accadono per accrescere lo spirito di unione nella famiglia. II) Non tacere né nascondere mai gli aspetti che dispiacciono nel rapporto con gli altri.
c) La sussidiarietà. I) Collaborare in casa. II) Essere disponibili ad aiutare in quel che occorre, vincendo il proprio egoismo e l'amore per la comodità.

P. José Lucio

viernes, 26 de diciembre de 2008

Solemnidad del Nacimiento de Jesús

Navidad para todos…
¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: «Tu Dios es rey»!

Muchos son los saludos y las palabras que en este día se intercambian junto con el deseo de pasar una feliz navidad. En la noción del tiempo y del espacio muchas personas no podrán sentir el espíritu navideño. Para muchos la Navidad será una estrella fugaz que recorre el cielo y deja solo un recuerdo de haber visto su ráfaga y nada más. Muchos hermanos y hermanas nuestras viven en continua espera de que llegue una luz pero nada, nada de nada. En muchos sitios se dan regalos, juguetes, prendas, vestidos, pero el amor sigue quedando alejado de muchas de esas cajas o paquetes adornados artísticamente bien pero sentimentalmente lejos de la realidad. Es Navidad para el pobre, para el indigente, para la madre abandonada, para quien se consume en el licor o las drogas. Es navidad para quien no cree en ella; también lo es para aquellos que reciben un regalo y para los que no. Es Navidad para los niños y ancianos, para los que se sienten libres y para los privados de libertad. Es Navidad para los secuestrados donde quiera se encuentren, para sus familias, para quienes han perdido la esperanza y para aquellos que aún sienten una llama que saben no se apagará. Es Navidad para los que no respetan la vida de los demás y para los que creyendo tener la razón, humillan y ultrajan al prójimo. Para todos los hombres y mujeres es Navidad, para todos nace Jesús…pero tristemente no todos los corazones están disponibles y abiertos a su llegada… ¡Qué locura tan admirable la de Dios! Quiere nacer de nuevo en el hombre y la mujer de hoy. Quiere repetir cada día el anuncio de la buena noticia, del Evangelio del amor, de la verdad y de la justicia. Dios se hace uno de nosotros para que nosotros estemos y vivamos en Él. No perdamos esta oportunidad, recordemos que no es otra navidad más sino que ES NAVIDAD PARA TODOS donde debemos dar lo que nos pertenece y no lo que nos sobra... Felicidades y los mejores deseos para todos y cada uno de nuestros lectores. Dios les bendiga.

P. José Lucio León Duque

domingo, 21 de diciembre de 2008

IV Domingo de Adviento

“¡Alégrate!”, un mensaje para todos…
“Celebremos con alegría el nacimiento del Niño Dios. No olvidemos a quienes menos tienen y demostremos que somos hijos de Dios, por tanto, sus hermanos: acerquémonos a ellos para compartir lo que tenemos y hacerles sentir la fuerza amorosa de nuestra solidaridad” -Mensaje de Navidad 2008, Mons. Mario Moronta, obispo de San Cristóbal-.

Iº lectura: II Sam 7,1-5.8b-12.14a.16; Salmo: 88; IIº lectura: Rom 16, 25-27; Evangelio: Lc 1,26-38

El camino que nos lleva a la Navidad es un itinerario de paz, alegría y esperanza. La alegría y la paz son temas propicios que encaminan al hombre de hoy a vivir con sencillez y este aspecto es primordial en la liturgia de este día. En ella, Dios muestra el deseo de vivir en el corazón del hombre y ser parte del amor que se debe practicar en el prójimo y en cada uno de nosotros.

Tiempo de paz y justicia…
Dios nos pide caminar en su presencia, ser verdaderos discípulos, testigos y misioneros de su palabra. El desea habitar en el corazón del hombre y que todos seamos constructores del templo de nuestras vidas, en nuestras familias, en nuestra sociedad. Ser constructores significa caminar por sendas de paz y justicia, que permitan descubrir cada día más el insondable amor de Dios que nos da la fuerza en la preparación del corazón de hombre para su llegada. Es por ello que proclamamos el Evangelio de la verdad, el Evangelio de la vida, el mensaje de Jesús, hijo de Dios hecho hombre, presente por siempre en nuestra vida. Se nos invita a prepararnos bien en el Adviento para “hacer de esta Navidad un tiempo oportuno para la gracia de Dios: que nos llenemos de ella para fortalecernos a fin de reafirmar nuestra vocación de discípulos y misioneros” -Mensaje de Navidad 2008, Mons. Mario Moronta -. Con esto tenemos que debemos, en primer lugar, ser templos del Espíritu Santo; luego, vivir según la voluntad de Dios y en tercer lugar, reconocer en el amor de Dios el modo de cumplir su voluntad para creer, vivir y anunciar el Evangelio. Nos uniremos a Dios como discípulos de Jesús si creemos cada vez en su presencia en medio de todos, sin exclusión, sabiendo que todos somos parte de Él y de la Iglesia. En este tiempo de Adviento y en el de Navidad que se avecina, estamos llamados a unirnos con convicción al plan salvífico de Dios para con su pueblo: un plan de amor, paz y justicia…animémonos y unámonos cada vez más a la misión diocesana de evangelización.

María, ejemplo de sencillez y humildad
Dios nos anuncia el mensaje de paz presente en su Hijo a través del poder del Altísimo y en el “fiat” -hágase- de María Santísima. Ella nos da el ejemplo para cumplir con humildad y sencillez la voluntad de Dios, que no es otra cosa sino vivir de corazón su amor hacia Él, el prójimo y nosotros mismos. María, nuestra madre nos guía a Jesús, ella nos da la posibilidad de estar junto a Él, junto a la Sagrada Familia, junto al amor de Dios hecho hombre…

P. José Lucio León Duque

viernes, 19 de diciembre de 2008

Pbro. Jorge Aníbal Quintero Chacón, Nuevo Obispo de Margarita

NOMINA DEL VESCOVO DI MARGARITA (VENEZUELA) Il Santo Padre ha nominato Vescovo di Margarita (Venezuela) il Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero Chacón, del clero della diocesi di San Cristobal, finora Vicario Generale di San Cristobal. Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero ChacónIl Rev.do Mons. Jorge Anibal Quintero Chacón è nato a Queniquea, nella diocesi di San Cristobal, il 24 luglio 1956. Ha compiuto gli studi sacerdotali nel Seminario "Santo Tomás de Aquino" della diocesi. Ha ottenuto la Licenza in Educazione con menzione in Teologia e Filosofia presso l’Istituto Universitario "Santo Tomás de Aquino" di San Cristobal.È stato ordinato sacerdote il 27 giugno 1981, per il clero della diocesi di San Cristobal. Ha svolto i seguenti incarichi pastorali: Direttore di Disciplina nel Seminario Minore, Vice-Rettore e quindi Rettore del Seminario Minore, Cappellano militare, Parroco di "San Juan Nepomuceno" a Michelena, Parroco di "San Juan Bautista de la Ermita" a San Cristobal, Vicario Episcopale per le forze armate nella diocesi, Vicario Episcopale per la Pastorale e, dal 2004, Vicario Generale della diocesi. Tomado de: Vatican Information Press (VIS), 19 de diciembre de 2008

“Serás pescador de hombres”

Nos unimos al júbilo de la Diócesis de San Cristóbal por el nombramiento del Pbro. Jorge Aníbal Quintero Chacón, como Obispo de la Diócesis de Margarita. Su trayectoria como sacerdote, está colmada del ejemplo de quien configurado con Cristo, desea seguir y vivir el Evangelio de la verdad. Durante muchos años se desempeñó como formador y Rector del Seminario Diocesano Santo Tomás de Aquino de Palmira y es por ello que, desde esta casa de formación sacerdotal, nos unimos en oración por el nuevo obispo de la Iglesia y pedimos al Todopoderoso abundantes bendiciones para Él. ¡María Santísima le proteja siempre!

IIIº Domingo de Cuaresma, 7 de marzo de 2021

LA CASA DE DIOS ES NUESTRA CASA “Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos.”...